
Esperanza Fidalgo. Rafa Pinto estudió en la Escuela de arte y oficios León Ortega de Huelva y lleva trece años de intensa actividad artística además de dedicarse al Diseño Interior.
La imaginación desbordante se hace eco en esta exposición. Los edificios cobran vida para transmutarse en otros edificios oníricos que hablan y cuentan historias. Muchos de ellos llenos de mensajes subliminales y de pequeños detalles a los que hay que acercarse para apreciar el contenido «real o irreal» de «Vooyeur«. El gran colorido de su obra inunda la Sala Siglo XXI destinada a apuestas más arriesgadas y actuales que forman parte del arte contemporáneo.

Edificios como el Banco de España, la cárcel antigua de Huelva, el de la policía se transforman en una peluquería, un matadero o en un bazar chino. Hay que asomarse a cada ventana de cada edificio para ver, en unas ocasiones, una realidad latente y en otras, un surrealismo infantil.

La técnica utilizada es acrílico pero utiliza la fotografía fusionada además de otras técnicas. Las pinturas están llenas de pequeñas anotaciones y dibujos a lápiz o rotulador. Uno de los cuadros representa un muro que pretende ser derribado y que se extiende al otro lado de la pared convirtiéndose en el muro de Berlín.

La fantasía cautiva al espectador que no queda indiferente ante su obra llena de originalidad y magnetismo. El día de la inauguración la sala estaba inundada de personas interesadas en arte que no cabían en su asombro ante la realidad subyacente en sus pinturas. Yo he preferido un tranquilo sábado para recorrer las salas del Museo y visitar «Vooyeur» en la Sala Siglo XXI además de conocer en persona al pintor Rafa Pinto. Os invito a ver esta singular muestra que podrá contemplarse hasta el día 9 de noviembre. No os dejará indiferentes…
















