
Rafael Núñez. Aurora Revolver o un disparo a la pupila. Escoja una de las dos cosas ante de leerla. Su poesía es un cañon expresivo. Un arranque de relámpago extraviado, decimos esto porque tiene la fuerza para brillar, pero esa luz tiene pequeñas intermitencias.
Sus versos se sustentan sobre una mitología moderna. El cine y la música rock tienen un lugar privilegiado en su opera prima. Algunas de las imágenes que estructuran su poemario son recurrentes. La autora se sabe cómoda en ellas y las emplea en distintos contextos. Sin embargo, su poesía habla sobre la vida urbana, la noche y la experiencia de haberlo vivido casi todo a los 20 años. Quizá por ello, el lector curioso deba perdonarle cualquier desliz o descuido formal.
Si Aurora Revolver alcanza estas cotas poéticas con veinte años, qué hará si algún día se dedicase a escribir y leer, a crear y experimentar. La verdadera altura de esta joven autora la veremos si persiste en su interés de aportar un verso inmortal a la literatura. Su altura debe de empezar a ser medida en concursos, sin miedo al vano prejuicio sobre los premios. En ellos quizá aprenda a perfilar su poesía, en llevar acabo un proyecto artístico. De Contrabando no supone una revolución, como diría Enrique García Bolaño en el prólogo. Este poemario supone una vuelta a una poesía adelantada por maestros como Gimferrer, el uso de iconos del cine y el rock, ya fue explotados en archiconocidos títulos. Ahora bien, a nivel local, la frescura de Aurora barre y pulveriza gran parte de las aportaciones en la provincia.
Recuerdo todavía la sensación al ver sus poemas en un correo electrónico, cuando trabajamos Alejandro Vázquez Bellido y un servidor en la Antología de Poesía Joven Onubense. Sí, fue una bocanada de aire nuevo, no sabemos si limpio, pero sí nuevo. Aurora decapitó al busto de gacela degollada que era la poesía en Huelva. No hablando tanto de frustraciones femeninas y “realismos sucios” a la moda, facilones y lamentables, en muchos casos, como por la búsqueda de la expresividad y la plasticidad del lenguaje. La poesía de Aurora llega a ser hiperrealista, fuerza la imagen, refuerza el contenido dotándola de distintos sentidos semánticos. Una poesía sensible pero asentada. Sería pero imperfecta. Un ordenado caos de ideas.
Lamentablemente, el lector curioso y exigente, le ordenaría a Aurora rehacer ciertos poemas que no señalaremos para no facilitarle el trabajo. Su juventud quizá hizo que se precipitase, en algunos casos. Sea como fuera, los más puristas exigirían a Aurora que trabajase mucho más los textos. Debería de buscar más las esencias, pero es tan joven que podrá hacer y rehacer su camino tantas veces quiera. Incluso que intentase penetrar más allá incluso de lo que ya hace. Eso requiere sosiego y mirada sagaz, que quizá el tiempo y las lecturas le enseñen.
De momento, recomiendo la lectura de este poemario. Recomiendo que se la juzgue con la perspectiva razonable y ante todo, deseo profundamente, que su poesía no se estanque entre los charcos de la poesía local, los pseudo recitales de “amigos” y piscina. Buena lectura, lector curioso.














