Isla Cristina, origen y punto de expansión de las almadrabas de atún onubenses

Aunque la actividad almadrabera haya desaparecido de las Costas de Huelva, se trata de una tradición que tuvo una enorme importancia en las aguas onubenses. Es más, la instalación de las primeras fábricas de conservas en lata en Villa Real, Ayamonte e Isla Cristina desde 1884 trajo como consecuencia inmediata el relanzamiento de la ancestral almadraba para la pesca del atún.

La almadraba es una técnica destinada a la pesca del atún.
La almadraba es una técnica destinada a la pesca del atún.

M. P. D. Quizás sea un dato poco conocido, pero la provincia de Huelva ha contado tradicionalmente con una intensa actividad almadrabera, siendo en muchos casos el origen de la industria pesquera de sectores tan afianzados hoy en día como el de las conservas y el salazón. Sí, en lugares como Ayamonte o Isla Cristina siempre han existido marineros dedicados a este arte destinado a la captura del atún, puesto que se trata de una técnica que aprovecha la migración de atunes mediante el uso de redes. Es más, la instalación de las primeras fábricas de conservas en lata en Villa Real, Ayamonte e Isla Cristina desde 1884 trajo como consecuencia inmediata el relanzamiento de la ancestral actividad almadrabera, tanto en el Algarve como en el Golfo de Cádiz.

Ronqueo de un atún.
Ronqueo de un atún, realizado en Isla Cristina.

Su origen en la provincia de Huelva parece encontrarse a principios del XIX, cuando los Duques de Medina Sidonia dejaban paso a una burguesía que se venía perfilando en el litoral onubense desde finales de la Edad Moderna vinculada a la pesca y a la industria conservera a la cual pertenecieron, sin duda, armadores que calaron sus artes almadraberos. El punto de inflexión se produce con la creación del Consorcio Nacional de Almadrabero, fundado en 1928, precisamente por un onubense, por el isleño Serafín Romeu Portas, primero con sede en Tarifa y, luego, en Isla Cristina. Así se mantuvo hasta que el Consorcio se liquidó en enero de 1973, por lo que se cerraron las almadrabas de la provincia de Huelva. De hecho, en Isla Cristina se celebran cada año unas jornadas dirigidas a recuperar y poner en valor esta práctica.

La mojama de atún, una seña de identidad de Isla.
La mojama de atún, una seña de identidad de Isla.

La primera almadraba isleña conocida es la denominada ‘De la Tuta’, cuyo derecho a calamento fue concedido a Alonso Pérez de Guzmán el Bueno en 1239 por el rey Sancho IV el Bravo, pasando en 1291 a ser un privilegio exclusivo de la casa de Medina Sidonia. Hasta la década de 1880, la industria de la pesca de atunes permaneció sin apenas cambios y en cierta decadencia, debido a que la elaboración se basaba fundamentalmente en el salazón y la producción era muy superior a la demandada, lo cual provocaba la caída de los precios de materia prima.

Las almadrabas han tenido mucha tradición en Ayamonte. / Foto: guiarepsol.com
Las almadrabas han tenido mucha tradición en Ayamonte. / Foto: guiarepsol.com

Pero no sólo fue una actividad de Isla Cristina. Porque a lo largo de buena parte del siglo XX fueron numerosas las almadrabas caladas desde el río Guadiana al Guadalquivir. Así sucede, por ejemplo, en aguas de Ayamonte con Antonio Feu Casanova, Narciso Navarro Jiménez o Vicente Pascual y Catalá.

Estero de La Ribera de Ayamonte. / Foto: reocities.es.
Estero de La Ribera de Ayamonte. / Foto: reocities.es.

La figura de Feu Casanova, hombre de negocios y armador ayamontino, fue un ejemplo especialmente destacado de la participación de la burguesía de Ayamonte en las actividades pesqueras, ya que desde 1887 apostó, demostrando una mentalidad emprendedora e innovadora, por el fomento de la pesca de la sardina en el litoral ayamontino, primero cuando trató de poner en funcionamiento la que se iba a llamar almadraba de Canela y, posteriormente, logrando calar con éxito la almadraba conocida como ‘Reina Regente’ -situada frente a la Punta de Afuera. No cesó ahí su interés y, en 1902, consiguió el arrendamiento de la almadraba de las Cabecillas. Además, en las proximidades de Ayamonte se calaban distintas almadrabas.




El Real de la Almadraba de Nueva Umbría.
El Real de la Almadraba de Nueva Umbría.

En general, de aquella época, se conoce la existencia de almadrabas como Las Cabezas (Isla Cristina), La Tuta (en su antiguo emplazamiento), El Terrón (en la playa de Nueva Umbría) y Punta Umbría (frente a la torre de Umbría), sin olvidar la enorme tradición almadrabera de El Rompido. En concreto, una de las más emblemáticas es el Real de la Almadraba de Nueva Umbría, ubicado en el Paraje Natural del Río Piedras, en la Flecha de Nueva Umbría, en el término municipal de Lepe. Permaneció en activo desde 1929 -si bien existen evidencias de este tipo de pesca en la zona desde el siglo XVI- hasta 1963,  año en que se ocupa por última vez el Real y se cala la almadraba.

Además de las aceitunas, en estos puestos podemos encontrar una amplia variedad de productos de nuestra tierra.
La mojama, uno de los legados de las antiguas almadrabas onubenses.

Hoy en día, las almadrabas han desaparecido del litoral onubense y, por tanto, gran parte de su patrimonio. A pesar de ello, su legado se mantiene en la provincia de Huelva en manifestaciones como la gastronomía onubense y en sectores económicos tan punteros como las conservas y el salazón. Unos datos que merece la pena recordar.




One Response to "Isla Cristina, origen y punto de expansión de las almadrabas de atún onubenses"

  1. Juanjo   2 junio 2016 at 1:15 pm

    Bueno, la problemática de las almadrabas y las pesquerías desde mediados del XVIII hasta la década de 1860 va asociada a la renta de la Sal, artículo que era monopolio estatal y cuyo precio se multiplicó por cinco desde 1791, dado que se utilizó para enjugar el déficit crónico de la monarquía española ¡Hasta motines hubo por las calles de Huelva en 1837! No podía existir pesca a escala industrial si la actividad exportadora no era rentable y ello sólo fue posible con la desaparición de la renta de la sal, del monopolio de los gremios de mar y, en definitiva, con la liberalización del sector. No obstante, la almadraba de La Tuta, del Terrón o de Nueva Umbría era bastante rentable durante la primera mitad del XIX, como destacaba José Mirabent en su Memoria sobre la pesca.

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