El voluntariado, una mano tendida y callada hacia los asentamientos de inmigrantes

Casi 1.800 temporeros agrícolas conviven en asentamientos chabolistas en la provincia de Huelva, una dura realidad social en la que la figura del voluntariado se convierte en un halo de esperanza para estas personas. Una ayuda humanitaria que hemos querido conocer en primera persona, especialmente tras el incendio registrado el pasado fin de semana en uno de estos asentamientos, que se localizan sobre todo en Moguer, Palos, Lucena y Lepe.

Imagen de un asentamiento en Lepe. / Foto: Fermín Cabanillas.
Imagen de un asentamiento en Lepe. / Foto: Fermín Cabanillas.

Mari Paz Díaz. Según los últimos datos disponibles, casi 1.800 temporeros agrícolas conviven en asentamientos chabolistas repartidos por toda la provincia onubense. Municipios como Palos de la Frontera, Moguer, Lepe o Lucena del Puerto son los que cuentan con un mayor número de personas que residen en estos campamentos que, en la mayoría de los casos, se mantienen a lo largo de todo el año, si bien, sus habitantes descienden de forma considerable al llegar el verano, alcanzando su momento álgido entre los meses de marzo y junio, al coincidir con la fecha de mayor recolección de la campaña fresera. Un tipo de asentamiento que, al parecer, no suele haberlos en otros puntos de España.

Cruz Roja Huelva desarrolla un programa de voluntariado dirigido a estas personas.
Cruz Roja Huelva desarrolla un programa de voluntariado dirigido a estas personas.

Una dura realidad social en la que la figura del voluntariado de las ONG’s es vital, por cuanto ofrece una colaboración inestimable hacia estas personas, prestándoles ayuda para cubrir sus necesidades básicas y asesoramiento de todo tipo. Es lo que sucede, por ejemplo, con el caso de Cruz Roja, que mantiene una asistencia enmarcada en el Proyecto de Atención a Personas Vulnerables en Asentamientos. Un plan que tiene como antecedentes las respuestas facilitadas por esta organización a los colectivos de inmigrantes, solicitantes de asilo, personas con protección internacional y otros colectivos en situación de vulnerabilidad. Su objetivo es mejorar su calidad de vida con diferentes actuaciones, desde la cobertura de las carencias más básicas, como la alimentación, el abrigo y la higiene, hasta actuaciones dirigidas a disminuir el grado de vulnerabilidad y deterioro de estas personas.

Un voluntario que ha preferido permanecer en el anonimato.
Un voluntario que ha preferido permanecer en el anonimato nos cuenta su experiencia.

Una labor anónima y callada que se ha convertido en una mano tendida hacia este colectivo y que hemos querido reflejar en Huelva Buenas Noticias a través del testimonio de uno de estos voluntarios de Cruz Roja en Huelva, que atiende a la población que vive en los asentamientos. Un onubense que ha preferido permanecer en el anonimato, consciente de que este tipo de ayuda se ofrece sin buscar ningún tipo de reconocimiento. Por este motivo, nuestro voluntario ha querido contarnos la actividad que se está desarrollando en este ámbito, pero sin confesarnos públicamente ni su nombre ni ningún otro dato de su identidad.




Este programa se lleva a cabo desde el año 2006.
Este programa se lleva a cabo desde el año 2006.

Efectivamente, Cruz Roja Huelva lleva a cabo un proyecto de atención a inmigrantes que se encuentran en situación alegal en la provincia onubense, sobre todo, en aquellos municipios en los que hay explotaciones agrícolas dedicadas a la fresa.

Se calcula que han atendido en este tiempo a 7.000 personas.
Se calcula que han atendido a 7.000 personas.

Este programa se lleva a cabo desde el año 2006, manteniéndose hasta la actualidad. Se calcula que, en este tiempo, han sido atendidas 7.000 personas, eso sí, teniendo en cuenta que muchas no están aquí de forma permanente, sino que se van cambiando de lugar de residencia en España según la época del año, con el objetivo de ir buscando diferentes provincias donde poder trabajar.

Una ayuda humanitaria inestimable para estas personas.
Una ayuda humanitaria inestimable para estas personas.

Una actividad que ofrece una ayuda muy diversa, pues se dirige a identificar los asentamientos, localizarlos y se estudia las necesidades de las personas que viven allí. Tal y como nos explica este voluntario, “a los que están en los asentamientos se les hace una pequeña ficha con sus datos -nombre, el lugar del que procede, los problemas que tuvo al llegar, etcétera, todo ello dentro de la ley de protección de datos-. En cada salida solemos ir uno o dos coches, con una o dos personas, que atendemos entre nueve y diez personas. Y normalmente vamos dotados con un botiquín para realizar las asistencias”.

Se les entrega alimentos y todo tipo de ayudas. / Foto: mundocruzroja.org
Se les entrega alimentos y todo tipo de ayudas. / Foto: mundocruzroja.org

En cuanto a la ayuda en sí, los voluntarios de Cruz Roja les aportan todo tipo de alimentos y productos que puedan necesitar (comida, agua, mantas, ropa, medicamentos, kit de higiene…). Es decir, ayuda humanitaria y comida, sin olvidar otras dotaciones, como atención sanitaria, así como todo tipo de apoyo social y moral.

Otra imagen de una acampada de los inmigrantes en Lepe. / Foto: Fermín Cabanillas.
Otra imagen de una acampada de los inmigrantes en Lepe. / Foto: Fermín Cabanillas.

En este aspecto, otra de las líneas importantes en este programa es la formación para la salud, que tiene la finalidad de “evitar el uso masivo de antibióticos, que en muchos casos se estaban consumiendo de forma indiscriminada. Los tomaban para todo. Y, ahora, hemos conseguido evitar este problema”. Las afecciones que se registran en los asentamientos de forma más habitual son dermatitis, pequeñas heridas, problemas en los pies por andar descalzos por el campo, alergias, resfriados y molestias estomacales. Unas dolencias que son tratadas con esta ayuda humanitaria, como sucede con nuestro voluntario anónimo, que es enfermero, y que nos comenta que “estas personas son muy receptivas a los fármacos, puesto que están poco medicadas, a diferencia de lo que sucede en los países europeos, lo que permite que se curen muy pronto”.

La mayoría de los atendidos son subsaharianos y del Magreb.
La mayoría de las personas atendidas son subsaharianos y del Magreb.

Casi todas las personas atendidas son subsaharianos y del Magreb, aunque también se encuentran de otras nacionalidades, como de Ghana o Burkina Faso. Su perfil mayoritario es hombre y, si hay alguna mujer, es porque se encuentra con su familia. Por otra parte, si hubiera algún menor de 18 años se dirige a un centro de Cruz Roja en Puente Genil. Una realidad que empeoró con la crisis, “porque hace unos años, lo normal era ver en las chabolas a gente sin documentación, pero ahora también nos encontramos a personas con sus papeles en regla”, nos cuenta este voluntario.

Ser voluntario reporta muchas satisfacciones.
Ser voluntario reporta muchas satisfacciones.

En general, en este Programa de Intervención de Asentamientos de Inmigrantes suelen participar unos 170 voluntarios onubenses que se van rotando. En cada equipo suelen ir dos técnicos de Cruz Roja y dos enfermeros para realizar las asistencias sanitarias. Una actividad muy enriquecedora para los participantes. Por este motivo, este voluntario anima a los onubenses a realizar alguna labor social de carácter altruista, “porque se disfruta mucho, tanto que engancha. Una vez que te haces voluntario, no puedes pasar”. Una figura que, en su opinión, tiene dos puntos clave: el anonimato -de ahí que no nos haya querido dar su nombre para este reportaje- y “tener claro que uno no puede ser superman, que no puede solucionar el mundo ni la vida de las personas. Sólo se puede ayudar y apoyar, respetándolo en todo momento. No podemos ir de salvadores”.

El pasado fin de semana se produjo un incendio en uno de estos asentamientos, un hecho más habitual de lo que pueda parecer. / Foto: Cáritas.
El pasado fin de semana se produjo un incendio en uno de estos asentamientos en Moguer, un hecho más habitual de lo que pueda parecer. / Foto: Cáritas.

Un consejo para animar a todos los onubenses a llevar a cabo una buena causa, como están realizando tantas y tantas personas de Huelva de forma anónima y callada. Una labor inigualable ayudando a las personas que desgraciadamente viven en estos asentamientos. Una actividad humanitaria especialmente sensible para la opinión pública, después de que el pasado domingo 22 de mayo dos personas resultaran heridas -y hasta 55 perdieran sus enseres- a causa de un incendio registrado en uno de estos asentamiento de chabolas de inmigrantes, situado a la entrada de la localidad de Moguer, en el camino de Montemayor. Desgraciadamente, no es la primera vez que sucede un hecho de este tipo, ya que es un suceso más habitual de lo que pueda aparecer. Una cuestión más que llamativa sobre la que reflexionar.




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