Los estuarios de los ríos Piedras, Tinto y Odiel, una peculiaridad del litoral onubense que hace única a la Costa de Huelva

La unión de agua dulce y salada en estos espacios naturales conforman un hábitat de gran riqueza y de enorme belleza, tal y como se puede apreciar en las amplias zonas de marismas onubenses. Formaciones creadas en Huelva a lo largo de miles de años que han configurado algunos rincones únicos en Europa.

Mapa de la línea litoral de Huelva. / Foto: www.zonu.com.
Mapa de la línea litoral de Huelva. / Foto: www.zonu.com.

Mari Paz Díaz. Si miramos cualquier mapa de la provincia de Huelva, es obvio que la línea del litoral onubense es bastante peculiar. Y lo es por muchas razones, pero fundamentalmente por la presencia de varios elementos geográficos que hacen de esta Costa un lugar único. De carácter arenoso, las playas onubenses se extienden desde la desembocadura del Guadiana, en la frontera con Portugal, hasta la desembocadura del Guadalquivir, unos sistemas délticos que junto con la presencia de estuarios, -es decir, la desembocadura de un río amplio en el mar que produce un espacio en el que se mezcla el agua dulce con la salada-, le confieren a Huelva una enorme personalidad. Y así sucede con tres ríos onubenses: el Piedras, el Tinto y el Odiel.

Los estuarios son zonas de una gran diversidad, donde siempre se han producidos asentamientos humanos. En la imagen, estuario de los ríos Tinto y Odiel, conocida como Ría de Huelva. / Foto: juntadeandalucia.es
Los estuarios son zonas de una gran diversidad, donde siempre se han producido asentamientos humanos. En la imagen, estuario de los ríos Tinto y Odiel, conocido como Ría de Huelva. / Foto: juntadeandalucia.es

Unos accidentes geográficos que, además, contribuyen a la generación de grandes zonas de marismas, que no son más que sedimentos que se desarrollan al interactuar un sistema fluvial con la marea costera, de ahí que estén asociadas con los estuarios, donde se configuran unos ecosistemas de enorme vida, tanto a nivel vegetal como animal, dado que estos lugares suelen caracterizarse por una alta productividad biológica y una gran biodiversidad. Todo ello ha provocado que a lo largo de la historia estos sistemas siempre hayan sido un foco de atracción para el asentamiento humano.

Esta afirmación queda plenamente demostrada en el caso onubense, en cuya línea litoral podemos encontrar hábitats tan ricos como las Marismas del Odiel, las Marismas del Guadiana y Carreras, las Marismas del río Piedras y la Flecha de Nueva Umbría, las Lagunas de El Portil, las Marismas de Punta Umbría y Los Enebrales, el Estero Domingo Rubio o las Lagunas de Palos y Las Madres, entre otros.




En los estuarios del Tinto y el Odiel se configura el Paraje Natural de Marismas del Odiel.
En los estuarios del Tinto y el Odiel se configura el Paraje Natural de Marismas del Odiel.

Para comenzar, el estuario de los ríos Tinto y Odiel crea lo que todos conocemos como la Ría de Huelva. Su riqueza biológica queda patente, por ejemplo, con la presencia en su interior del Paraje de Marismas del Odiel, calificado Reserva de la Biosfera por la UNESCO en 1989.

Cercano a la mirada sureña de la Huelva poblada se descubre el estuario de aguas mareales cuya confluencia de los ríos Tinto y Odiel.
Marismas del Odiel, una reserva natural de gran belleza.

Con una superficie de más de 7.000 hectáreas  y situado entre las poblaciones de Huelva, Gibraleón, Aljaraque y Punta Umbría, este paraje constituye junto a Doñana una de las mayores reservas naturales de Andalucía, siendo especialmente interesantes sus Reservas Naturales de Marismas del Burro e Isla de Enmedio, tal y como recoge la investigadora Nieves López González en el libro Geología de Huelva. Lugares de interés geológico, editado por la Facultad de Experimentales de la Universidad de Huelva. Una publicación que sirve de base para la realización de este artículo que trata de poner de manifiesto la diversidad y la riqueza geológica del litoral onubense.

Mapa en el que puede apreciarse la forma del estuario en el que está enclavada la isla Saltés. / Foto: Berta Carro.
Mapa en el que puede apreciarse la forma del estuario en el que está enclavada la isla Saltés. / Foto: Berta Carro.

Aunque, si hay un lugar que ha generado siempre una enorme atracción en el entorno de la desembocadura de los ríos Tinto y Odiel es la isla Saltés, lugar de asentamiento de las civilizaciones tartésicas y fenicias, así como del pueblo árabe, prueba de que su riqueza ha llamado la atención de diferentes culturas a lo largo de la historia. Una llanura única situada en el suroeste de la Península Ibérica, a tan sólo unos metros de Huelva capital.

Isla de Bacuta.
Isla de Bacuta.

Un espacio que ha sido estudiado por Berta Carro Flores, que recoge cómo la “Isla Saltés corresponde a una sucesión de cordones arenosos subparalelos a la línea de costa, entre los que se desarrollan cuerpos de marisma salada y en cuya zona frontal se forma una llanura intermareal, interpretada como una llanura de cheniers. En la cara expuesta del espigón de contención del Puerto de Huelva se extiende una extensa playa adosada, inducida por dicha construcción en el cierre del sistema estuarino”. Además, en la zona, también puede encontrarse la Isla de Bacuta.

Estuario del río Piedras y la flecha de Nueva Umbría.
Estuario del río Piedras y la flecha de Nueva Umbría. / Foto: Irene Delgado.

Lo que parece claro es que los estuarios dan lugar a espacios de gran belleza. Para corroborarlo, tan sólo tenemos que visitar otro rincón de la Costa de Huelva: El estuario del río Piedras y la flecha de Nueva Umbría, un sistema de deltas mareales de carácter único.

Marismas del Río Piedras y Flecha del Rompido, un sistema único en España.
Marismas del Río Piedras y Flecha del Rompido, un sistema único.

Tal y como explica Irene Delgado Rodríguez, el estuario del río Piedras se ubica al sur de la provincia, entre las cuencas del río Odiel y Guadiana, delimitando los términos de Cartaya y Lepe. Desemboca directamente en el océano Atlántico, con un canal principal caracterizado por el desarrollo de una amplia flecha litoral arenosa característica del sistema estuarino, conocida como Flecha de Nueva Umbría o del Rompido. Una estructura excepcional que se extiende más de diez kilómetros en sentido oeste-este, formada por el aporte de materiales del río Piedras, por el flujo de las mareas y por el oleaje. Una espacio creado “por la unión de antiguas islas barrera, tales como la Isla del Palo y la Isla de Levante“, como recoge Delgado.

Imagen de la desembocadura del Guadiana.
Imagen de la desembocadura del Guadiana.

Más al oeste se encuentra la desembocadura del río Guadiana, que hace de frontera natural entre la provincia de Huelva y el Algarve portugués. En este aspecto, el geólogo Juan Antonio Morales recoge que se trata de “un largo y estrecho estuario confinado por las rocas de las formaciones paleozoicas de la Zona Surportuguesa acompañado de un amplio delta en su sector marino, donde el confinamiento rocoso se abre a la acción del oleaje”.

Recreación de la Desembocadura del río Guadiana. / Foto: Juan Antonio Morales.
Recreación de la Desembocadura del río Guadiana. / Foto: Juan Antonio Morales.

Un área donde, en la zona española, se desarrollan las marismas de Ayamonte-Isla Cristina, sin olvidar que en el área frontal del canal se observa un extenso delta sumergido, conocido popularmente como ‘La Gola’, una zona controlada por el oleaje al haberse encauzado las mareas artificialmente mediante dos espigones.

Una bella imagen de las Marismas del Río Piedras. / Foto: andalucia.org
Una bella imagen de las Marismas del Río Piedras. / Foto: andalucia.org

En la frontera este de la provincia de Huelva se encuentra el Parque Nacional de Doñana, que abarca un amplio territorio en la margen derecha de la desembocadura del río Guadalquivir. Un parque conocido a nivel europeo por su rica fauna, aunque también cuenta con otras cualidades geológicas de gran singularidad que han pasado desaparecidas.

Marismas de Doñana. / Foto: andalucia.org
Marismas de Doñana. / Foto: andalucia.org

Así lo pone de manifiesto el investigador Antonio Rodríguez Ramírez, que explica que “desde el punto de vista geomorfológico el Parque Nacional de Doñana se caracteriza por el gran desarrollo de formaciones litorales y fluvio/litorales”, siendo las más significativas las barreras arenosas (flechas litorales) y los extensos campos de dunas, como las marismas del Guadalquivir situadas tras las flechas litorales.

Las conocidas dunas de Doñana. / Foto: andalucia.org
Las conocidas dunas de Doñana. / Foto: andalucia.org

Es lo que da lugar a las largas dunas de Doñana, que abarcan unas 35.000 hectáreas. Un área de gran trascendencia hidrológica y ecológica, que marca la fauna y la vegetación de la zona, jugando un papel importante en materia de erosión y en la época de lluvias. Un parque natural en cuyo entorno se encuentran otros espacios de enorme interés, como los sistemas eólicos de El Abalario y el acantilado de El Asperillo.

Un litoral rico y de gran belleza. / Foto: Marismas de Doñana (andalucia.org).
Un litoral rico y de gran belleza. / Foto: Marismas de Doñana (andalucia.org).

Doñana, las Marismas del Odiel, la desembocadura del Guadiana, la Flecha del Rompido… Son ejemplos que demuestran que este sistema de marismas y estuarios ha ido configurando un litoral muy particular en la provincia de Huelva, formando hábitats de enorme belleza y riqueza. Espacios creados a lo largo de miles de años, que siempre es una buena idea visitar. 




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