De Encinasola a El Rocío, cruzando de norte a sur y sin hermandad la provincia de Huelva

Un grupo de vecinos de la localidad serrana ha realizado hasta en cinco ocasiones este trayecto por su cuenta para acudir a la romería almonteña. Este 2016 ha sido la última y la lluvia no se lo ha puesto nada fácil.

Un grupo de rocieros de Encinasola realiza por su cuenta el camino a El Rocío.
Un grupo de rocieros de Encinasola realiza por su cuenta el camino a El Rocío.

A.R.E. La mundialmente conocida romería del Rocío da cada año para rellenar páginas y páginas rebosantes de sentimientos, experiencias y anécdotas. Ésta es una de esas historias que ocurren porque la Blanca Paloma así lo quiere, una historia de devoción y sentir mariano que hunde sus raíces en el pueblo onubense de Encinasola. Allí, un grupo de vecinos ha decidido este año hacer el camino de manera independiente, sin asociación ni hermandad a la que sumarse, y, aunque la aventura este 2016 no ha salido como esperaban debido a las malas condiciones meteorológicas, finalmente ya están disfrutando, como cada año, del Rocío en hermandad y alegría.

Recorren en cinco días de norte a sur la provincia de Huelva.
Recorren en cinco días de norte a sur la provincia de Huelva.

Pero no es la primera vez que llevan a cabo esta alocada idea. Todo comenzó hace varios años, como relata Antonio Torrejón, uno de estos valientes caminantes. Éste explica que cuando llega la romería almonteña, gran parte de su familia y amigos pasa la fiesta en la Aldea repartidos entre dos casas: “a una la llamamos la casa de los padres, porque es donde se queda la gente más mayor, la que tiene unos 60 años, y a la otra la de los jóvenes, que aunque ya no lo somos tanto seguimos llamándola así para distinguirlas”.

De hecho, la iniciativa de caminar de Encinasola a El Rocío fue idea del grupo de ‘padres’, quienes hace varios años decidieron, al no haber una hermandad del Rocío en su municipio, no renunciar a hacer el camino desde la localidad serrana y lanzarse a cruzar toda la provincia de Huelva de norte a sur, desde la Sierra de Aracena y Picos de Aroche al Parque Nacional de Doñana.




Cruzar el río Odiel fue inviable.
El grupo este año ha estado compuesto por 16 personas.

Como les fue bien en aquella primitiva experiencia, volvieron a repetirla hasta en dos ocasiones tiempo después y en 2007 el grupo de jóvenes también se animó a acompañar a los más mayores. “Hicimos el camino sin problemas, con nuestras anécdotas, pero nada grave. Al final sólo te acuerdas de lo bueno y, como tenemos tan buena armonía en el grupo, pues todo se lleva mejor”, narra Torrejón.

En este sentido, el onubense explica que vivieron momentos hermosos, en familia y hermandad: “es una experiencia preciosa atravesar toda la provincia, desde la Sierra a la Marisma pasando por la Cuenca Minera, el Andévalo y la Campiña“.

La lluvia les ha obligado a abandonar este año.
La lluvia les ha obligado a abandonar este año.

Y es que se trata de un largo trayecto de más de 170 kilómetros que en otras ocasiones habían realizado en cinco días: el primero pernoctaban en la aldea de Las Veredas, en Almonaster; el segundo en Calañas para, al día siguiente, pasar por El Buitrón y cruzar el río Odiel, durmiendo esta jornada en Fuente de la Corcha; llegando el cuarto día a El Corchito, en Bonares y finalmente, en la tarde del día siguiente, a El Rocío.

Este 2016, los ‘padres’ se habían animado a llevar a cabo su quinta experiencia de peregrinación independiente a la aldea almonteña desde Encinasola, y los jóvenes volverían a acompañarlos por segunda vez. El planing era exactamente el mismo que en años anteriores, así que el domingo 8 de mayo, 16 vecinos de la Sierra de Aracena, 10 de ellos a caballo y seis en coches con remolques llenos de material de apoyo, se echaron a los caminos para iniciar su peregrinar.

Volverán a intentarlo el próximo año.
Volverán a intentarlo en 2017.

Lo que no se esperaban era el terrible tiempo que les iba a hacer. “Salimos el domingo y comimos en la aldea de La Corte de Cortegana, como teníamos previsto. Ya abandonamos con lluvia el pueblo, pero no pensábamos que llovería tanto. Teníamos la experiencia de 2007, que también nos llovió pero con los capotes aguantamos bien. Dormimos la primera noche en Las Veredas y el lunes en Calañas. El martes 10 teníamos que coger por el Buitrón para cruzar el Odiel por un paso sin puente, pero el nivel del agua lo hacía inviable, los guardas forestales nos dijeron que no se podía. Un señor de Calañas llamó a la Guardia Civil para preguntarles y ver qué se podíamos hacer. Los agentes se quedaron sorprendidos cuando les dijimos que íbamos a El Rocío“, explica Antonio.

Los 16 aventureros salieron el domingo de Encinasola.
Los aventureros salieron el domingo de Encinasola.

Ante aquella difícil situación, empezaron a barajar otras alternativas, como cruzar por el río Tinto, que tampoco era viable ya que se encontraba igual que el Odiel, o coger por la carretera que une Calañas y Valverde, aunque también desistieron en este sentido al ser una vía muy transitada y estrecha que podía poner en peligro tanto a los peregrinos como a los coches que circulaban por ella.

Finalmente, “como la Armada Invencible, no pudimos luchar contra los elementos, así que pensamos que lo mejor era cejar en nuestro empeño por esta vez y llegar al Rocío por otros medios“, comenta Torrejón. Así pues, se organizaron para llegar a la Aldea en coche y consiguieron remolques para transportar a los caballos, algunos de los cuales regresaron a Encinasola.

A pesar de que en esta ocasión no han podido culminar su camino, estos intrépidos peregrinos han disfrutado de las jornadas en contacto con una naturaleza en plena ebullición, efecto propiciado por el agua de las lluvias, y han llegado un par de días antes a su destino, lo que les está permitiendo también disfrutar del ambiente romero por más tiempo.

Han disfrutado mucho de los días de camino que han podido hacer.
Han disfrutado mucho de los días de camino que han podido realizar.

Así pues, siguen viviendo intensamente la romería en sus casas de la Aldea, en convivencia jóvenes y mayores, siendo estos últimos quienes han sabido inculcar en las nuevas generaciones serranas el fervor por la Virgen del Rocío, una fe “que aparece sin motivo y que agranda las vivencias” de estos días de hermandad, asegura Antonio.

El próximo 2017, y si todo lo permite, el grupo de rocieros independientes de Encinasola se quitará la espinita y volverá a repetir el camino, esta vez con la ilusión de poder terminarlo a los pies de la Blanca Paloma.




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