Los Verdier en Huelva: El origen de un apellido unido a la tradición vinícola

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Pierre Leonard Verdier en las bodegas de San Juan del Puerto, principios del siglo XX. ©
D. Celestino Verdier Martin. ©
D. Celestino Verdier Martin. ©

Emilio Romero. A través de unas fotografías inéditas, tuve la oportunidad de ponerme en contacto con un descendiente de esa familia, el cual me facilitó ciertos datos del apellido Verdier, así como las fotografías inéditas mencionadas.

Remontándonos al siglo XVIII, nace más concretamente en 1793 en el pueblecito francés de Lacroix-Barrez (provincia de Aveyron) Jean Baptiste Verdier.

En esa época, como muchos varones, fue incorporado en el ejército de las tropas napoleónicas, el cual estaba haciendo la guerra a casi toda Europa. En su cruzada por la invasión de España. Salieron andando desde Francia hacia la península Ibérica, hasta llegar a Andalucía. Resultó herido en la batalla de Niebla y pudo huir, hasta esconderse y desmayarse, a unas viñas cercanas a Bollullos del Condado.

En dichas viñas fue rescatado por un médico de la localidad (Don Celestino Martín), el cual lo llevó a su casa, donde lo curó y lo mantuvo hasta el  final dela guerra.

Aquí es donde empieza el origen del apellido Verdier en Huelva, ya que Juan Bautista (así se hizo llamar en España) se casó con la hija de Don Celestino Martín, Mercedes Martín; jamás volvió a Francia aunque mantuvo contacto con su familia a través de cartas, de tal modo que siguieron en contacto una generación tras otra.




De dicho matrimonio nacieron seis hijos: Pedro, Antonio, Celestino, Juana, María Mercedes y María Josefa Verdier Martín. Juan Baustista Verdier falleció el 6 de octubre de 1858.

Los Verdier de España y de Francia reunidos, Primera fila Jose Segundo, Pierre y Francisco, segunda fila Carmen y Magdalena y detrás de la cámara... Jeanne. ©
Los Verdier de España y de Francia reunidos, Primera fila Jose Segundo, Pierre y Francisco, segunda fila Carmen y Magdalena y detrás de la cámara… Jeanne. ©

Los Verdier de Huelva y los de Francia llegaron a establecer un canal de negocios hacia finales del siglo XIX con la comercialización del vino blanco. Esto fue a causa de que Andalucía aprovechó la existencia de una plaga en la uva francesa, el llamado “Mildiou”  (plasmapora vitícola) que apareció en 1878 y que acabó con todas las viñas francesas. En esos tiempos, cada mesa francesa disponía de una o varias botellas de vino y tuvieron que buscar otra procedencia, por eso los Verdier de Huelva y Francia reanudaron los enlaces para exportar hacia Francia los vinos del condado.

Calle Rascón, principios siglo XX, lugar donde vivieron en Huelva. ©
Calle Rascón, principios siglo XX, lugar donde vivieron en Huelva. ©

Hacia 1898, los Verdier de Lacroix-Barrez iniciaron una visita a Huelva, donde permanecieron con sus familiares descendientes cerca de un año, estableciendo bodegas en La Palma del Condado y en San Juan del Puerto. Las bodegas a nombre de Verdier desaparecieron en 1905 al menos. A finales del siglo XIX, las firmas francesas Verdier, en Bollullos y en La Palma, y Ribeill en San Juan del Puerto desarrollaron importantes negocios de vinos ligeros, de poca graduación, que se exportaba a Francia. Pero esto fue un negocio circunstancial que no duró muchos años”…

Pierre Leonard Verdier en las bodegas de San Juan del Puerto, principios del siglo XX. ©
Pierre Leonard Verdier en las bodegas de San Juan del Puerto, principios del siglo XX. ©

Se nota que el negocio vinatero de los Verdier (en La Palma, al menos) se vino cualitativamente abajo a principios del siglo XX, lo que les obligó a irse deshaciendo paulatina de todo su patrimonio acumulado en el citado pueblo, así como bodegas, almacenes, corrales y dependencias…, chimenea incluida. Por último los Verdier instalaron una bodega en San Juan del Puerto en 1906, es decir, cuando cerró la de La Palma (según consta en la guía comercial de Huelva y su provincia de 1906).

Autorretrato del fotógrafo, tomado en Huelva en 1899. Jeanne Verdier. ©
Autorretrato del fotógrafo, tomado en Huelva en 1899. Jeanne Verdier. ©

En este viaje, Pierre Leonard Verdier era acompañado por su esposa Jeanne, la cual tenía una afición muy moderna: La Fotografía (de ahí han podido llegar hasta nuestros días este patrimonio hasta nosotros gracias a uno delos últimos descendientes de esta familia Philippe Verdier).

Agradecimiento a Philippe Verdier por el aporte de anotaciones y las fotografías de familia.