Esther Tallah: “La escolarización de las niñas beneficia a las generaciones presentes y futuras”

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Esther Tallah vivió una gran experiencia en Huelva.
Estudiantes de la UHU.
Estudiantes de la UHU.

HBN. La Universidad de Huelva celebraba los días 7 y 8 de marzo el seminario conmemorativo ‘Generaciones por la Igualdad: Celebrando dos décadas de estudio de género en la Universidad de Huelva’, en el que a través de conferencias, mesas redondas y exposiciones se debatía acerca de la igualdad de género y se pondrán en valor las investigaciones y formación que acerca de esta temática se han llevado a cabo durante 20 años en la Onubense.

A lo largo del seminario se analizaba la relevancia de la mujer en distintos ámbitos de la sociedad como las artes, la ciencia, la tecnología y la educación y contará para ello con la participación de miembros de la Universidad, centros educativos, administraciones públicas y entidades que juegan un papel relevante en la igualdad de género.

Estas jornadas, que estuvieron organizadas por el Seminario de Estudios de la Mujer fundado en 1996, y el Máster Interuniversitario de Género, Identidad y Ciudadanía de la UHU y la UCA en su décima edición, forman parte del amplio programa de actividades relacionadas con la igualdad de derechos y oportunidades para hombres y mujeres que la Universidad de Huelva celebra cada mes de marzo con motivo del Día Internacional de la Mujer y con las que se pretenden sensibilizar a la toda la comunidad universitaria.

Doctora camerunesa Esther Tallah.
Doctora camerunesa Esther Tallah.

Dichas actividades se iniciaron el pasado 25 de febrero con la charla coloquio de Esther Tallah, una pediatra camerunesa premiada en nuestro país por su labor y compromiso social. La doctora Esther Tallah, médico pediatra de Camerún, es una persona muy conocida en su país, ya que desde el año 2007 es la directora de la “Malaria consortium” (coalición contra la Malaria) y además fue miembro del Consejo Ejecutivo de Uniutaid, donde desarrollaron un protocolo para la prevención de la transmisión materno-fetal del VIH.

Esther Tallah ha fundado recientemente en su país la Asociación  EFEDI (Ecole, Famille, Education Integrale) promotora de la escuela Tiama. En Camerún pesa mucho la tradición y ésta relega a la mujer a las labores domésticas y al trabajo en el campo, llegando a superar el 50 por ciento de analfabetismo entre las chicas.




Una charla de enorme interés que hemos querido recordar en HBN reproduciendo su intervención en la Onubense.

Intervención de la Dra Tallah: La escolarización de las niñas beneficia a las generaciones presentes y futuras

El informe de las Naciones Unidas sobre la educación de las niñas en el mundo hace balance de los diez últimos años en materia de educación infantil femenina en 71 países y calcula que hay 58 millones de niñas que no van a la escuela.

Este informe hace especial énfasis a la importancia de la inversión en educación femenina, que beneficia a las generaciones presentes y futuras, y a la sociedad en su conjunto (ellas serán las madres!). La escolarización de las niñas facilita que aplacen la edad de casarse y tener hijos, cuenten con más recursos -materiales y psicológicos- para sacar adelante a sus familias, presten más atención a las cuestiones sanitarias y contribuyan a mejorar las sociedades en las que viven, participando más activamente en grupos comunitarios y de toma de decisión. Los hijos de madres sin formación corren dos veces más peligro de muerte o de desnutrición que los hijos de madres con educación secundaria o superior, porque

La calidad de vida de los niños depende de la salud, de la seguridad y del bienestar de sus madres.

Un momento de la conferencia ofrecida en la UHU.
Un momento de la conferencia ofrecida en la UHU.

En la mayoría de las localidades marcadas por una fuerte tradición, como lo es todo el norte de Camerún y en general las zonas rurales, es muy difícil que las niñas vayan a la escuela. Las niñas y las mujeres se encargan del trabajo doméstico, un trabajo que, en las condiciones en que viven,  implica muchas horas de dedicación -empezando por ir a buscar agua a varios kilómetros-, por lo que su educación queda relegada a un segundo plano.

A pesar de las diversas iniciativas adoptadas por el gobierno y otras instituciones para educar a los padres de modo que éstos promuevan, ya desde el hogar, la igualdad de sexos, una gran parte de la población sigue obedeciendo a modos de hacer  tradicionales.

Esta percepción tradicional del papel social de las mujeres conspira contra su escolarización. Según la tradición, las hijas no deben realizar largos estudios y deben casarse pronto, con lo que se perpetúa el hecho de que la condición social de las niñas y de  las mujeres es de inferioridad respecto al hombre.

La mayoría de las jóvenes tienen que prepararse para su futura función de madres y esposas. La educación de las niñas no está considerada como algo importante y la mayoría de ellas permanecen en sus casas para ocuparse de las tareas domésticas y de sus hermanos y hermanas más pequeños hasta que llegue el día en que se casen.

Recuerdo el caso de una niña –la llamaremos Amina-  a quien tuve la oportunidad de conocer y que me contó su historia:

Mientras la madre de Amina estaba embarazada, su padre llegó a casa de un amigo y como tenía sed, le pidió una cerveza. Le dijo: dame una cerveza y, si mi mujer da a luz una chica, te la doy por esposa.

Y  nació Amina.

La conferencia fue seguida con mucho interés en la Onubense.
La conferencia fue seguida con mucho interés en la Onubense.

Cuando me contó su historia, tenía unos 9 años y estaba casada con el amigo de su padre (quien por supuesto ya tenía otras mujeres).

Como pueden adivinar sus estudios ya no fueron más lejos.

Aunque en el año dos mil el Presidente de mi país, Paul Biya  decretó -de acuerdo con los objetivos del milenio-, la educación primaria gratuita para todos,  sólo un diez por ciento de las niñas acuden al colegio. De los 71 estudiantes de una clase de Daouda Soulé, sólo 18 son niñas. “El año pasado tuve unas 20, pero aún las que pasaron de grado abandonaron la escuela para quedarse en casa, pese a su gratuidad”, relató el maestro de una escuela estatal de Camerún.

Según la subdirectora del Ministerio de Educación Básica, Justine Ebwelé, “los programas de ajuste estructural  (impuestos por el Banco Mundial y por el Fondo Monetario Internacional) han llevado a muchos  padres a interrumpir la educación de algunos de sus hijos para que ayuden en la casa o en el campo. Y normalmente son las niñas las que se ocupan de esas labores”.

La pediatra se emoción durante su intervención.
La pediatra se emoción durante su intervención.

“Además, el sistema educativo no cuenta con el presupuesto operativo necesario. El Ministerio de Educación no ha logrado mantener el estándar de capacitación debido a la ausencia de prestaciones y a la reducción radical de salarios, quitándoles así estímulos a los maestros”.

“En Camerún, los varones tienen más oportunidades de ir a la escuela” coincide Léonie Mbella, socióloga especializada en educación, de la ciudad de Garoua, al norte del país.

“En Camerún, la influencia combinada de factores históricos, religiosos, económicos y socioculturales dificulta la educación de las niñas”, confirma  Josephine Ndinga, profesora de sociología de la Universidad de Dschang.

La educación básica es gratuita, pero aún así algunos padres mandan sólo a algunos de sus hijos a la escuela, dando prioridad a los varones, según Esther Fonkam, de la Coalición para los Derechos de la Infancia, que reúne a organizaciones no gubernamentales.

Irónicamente, habrá que superar el obstáculo que representan a veces las madres en la mejora de la educación de sus hijas.

“Ellas siguen creyendo que la educación de las niñas no es realmente necesaria”, dice Merline Mbang, directora de programa del no gubernamental Foro de Igualdad de Derechos y Oportunidades (FIDO), con sede en Yaoundé.  Esto se debe en parte a una concepción del matrimonio muy generalizada en África, según la cual la mujer al casarse pasa a pertenecer a la familia del marido. Toda inversión económica realizada en sus estudios  es –por decirlo así- una inversión a fondo perdido.

Otro momento de la charla.
Otro momento de la charla.

Y añade Merline Mbang con acierto que el embarazo adolescente, algo muy frecuente, tiende a poner un fin a su formación académica.

“Enseguida las consideran adultas, entonces las jóvenes esposas y madres ya no tienen tiempo de aprender. Desde chicas ya se las prepara para su rol de adulta al tener que ayudar a su propia madre con las tareas domésticas”.

El Instituto Nacional de Estadística señala que el 58 por ciento de las niñas se inscriben en primaria, pero que sólo un 37 por ciento completa la formación básica. En cambio para los varones, las cifras son 83 por ciento y 60 por ciento, respectivamente.

El informe publicado el año pasado por FIDO revela una situación similar. Muestra que, de los 1,7  millones de menores de edad que ese año no estaban escolarizados, 1,3  millones eran niñas.

Además, más de la mitad de ellas, entre seis y once años, no han ido a la escuela el año pasado. Según la Red de Asociaciones de Madres de Alumnos por la Educación de las Niñas, con sede en Garoua,

Ocho de cada diez menores de edad que no van a la escuela son mujeres. El resultado de ello son los altos índices de analfabetismo entre las mujeres

En 2014, la tasa de alfabetización en Camerún era de 71,3%  considerando el conjunto de la población mayor de 15 años, pero si consideramos el porcentaje por sexos, encontramos un 78,3% frente a un 64,8%) de mujeres que saben leer y escribir.

El gobierno camerunés y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia han organizado campañas para promover el aumento de la matrícula entre las niñas. Pero no han dado todos los resultados esperados.

Esther Tallah vivió una gran experiencia en Huelva.
Esther Tallah vivió una gran experiencia en Huelva.

Ese programa promueve la concurrencia y culminación de la primaria en menores de edad, en especial de niñas, en las escuelas del norte del país. Pero habrá muchas que no podrán ir al colegio. Este es el testimonio de una niña que se llama Awa:

“Se suponía que iba a inscribirme este año, pero mi padre dijo que no tenía dinero para comprarme los materiales escolares; me ha dicho que a partir de ahora mi lugar es la casa y que tiene pensado casarme en la estación de lluvias”.

Todos estos son datos oficiales, la realidad puede ser aún peor, por eso un  grupo de cameruneses y camerunesas nos hemos propuesto aportar nuestro granito de arena para solucionar esta situación. Actualmente soy viuda y mis hijos son ya mayores por lo que dedico todo mi tiempo libre a promover EFEDI, una asociación sin fin de lucro que hemos creado para impulsar una educación de calidad entre las mujeres. Ya hemos empezado con un preescolar en unas instalaciones provisionales y estamos buscando los fondos para construir un colegio. No queremos un colegio hecho con cuatro palos y unos haces de paja en el techo. Queremos un colegio digno y bien construido, del que las alumnas se sientan orgullosas. Ellas también tienen derecho a estudiar en un colegio con buenas instalaciones, aunque sean pobres.

Hay mucho talento en Camerún, niñas con un potencial enorme, que si dispusieran de los medios para formarse bien, serían auténticas líderes de sus comunidades. Ellas pueden ser sin duda el motor del desarrollo de Camerún.

Y en ese empeño estamos embarcados un grupo de personas. No queremos colegios para educar a las élites, sino colegios capaces de  hacer aflorar el talento de cada niña y de darle la oportunidad de llevar su educación hasta el final.

El problema es que para construirlos necesitamos dinero y para mantenerlos también, A eso dedicaré este Premio y la campaña de fundraising que Harambee ha organizado y por lo que estoy extremadamente agradecida.

Cualquiera puede ayudar haciendo un donativo en la página web www.Harambee.es y poniendo en el asunto: Camerún. Les agradezco muchísimo que se hagan eco de estas necesidades y que pronto muchas niñas puedan recibir la educación que merecen.

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