Neurocirujanos del Hospital Juan Ramón Jiménez emplean por primera vez en Huelva técnicas de cirugía mínimamente invasiva de columna

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De izquierda a derecha: María José Molina Aparicio, neurocirujana; Mario Castañeda Guerrara, Jefe del Servicio de Neurocirugía del Hospital Juan Ramón de Huelva, y Miguel Ángel Roldán Serrano, neurocirujano.
De izquierda a derecha: María José Molina Aparicio, neurocirujana; Mario Castañeda Guerrara, Jefe del Servicio de Neurocirugía del Hospital Juan Ramón de Huelva, y Miguel Ángel Roldán Serrano, neurocirujano.
De izquierda a derecha: María José Molina Aparicio, neurocirujana; Mario Castañeda Guerrero, Jefe del Servicio de Neurocirugía del Hospital Juan Ramón de Huelva, y Miguel Ángel Roldán Serrano, neurocirujano.
De izquierda a derecha: María José Molina Aparicio, neurocirujana; Mario Castañeda Guerrero, jefe del Servicio de Neurocirugía del Hospital Juan Ramón de Huelva, y Miguel Ángel Roldán Serrano, neurocirujano.

Rosa Mora. Los beneficios de esta técnica se derivan de realizar el mínimo daño posible a estructuras sanas. Tal y como explica a Huelva Buenas Noticias el neurocirujano del Hospital Juan Ramón Jiménez de Huelva, Miguel Ángel Roldán Serrano, “la tendencia actual en la mayoría de las especialidades quirúrgicas es realizar abordajes cada vez menos invasivos durante las operaciones, respetando al máximo la “anatomía normal” de nuestros pacientes. En el caso de la neurocirugía -tanto craneal como espinal- esto cobra una especial relevancia, por la importancia y vulnerabilidad del tejido que se está manejando: el cerebro y la médula con sus raíces nerviosas”.

La tendencia actual en la mayoría de las especialidades quirúrgicas es realizar abordajes cada vez menos invasivos durante las operaciones.
La tendencia actual en la mayoría de las especialidades quirúrgicas es realizar abordajes cada vez menos invasivos durante las operaciones.

En esta línea, señala el doctor Roldán Serrano,  son varias las ventajas que se derivan de la utilización de esta nueva técnica denominada Cirugía Mínimamente Invasiva de Columna (en inglés MISS, acrónimo de Minimally Invasive Spinal Surgery). “Al no tener que cortar el músculo y utilizar una vía de acceso lateral en lugar de por la línea media, se reduce la retracción de los tejidos así como el sangrado durante la cirugía. Al ser las incisiones de un pequeño tamaño también se reduce el riesgo de infección. Todo ello, al final, se traduce en una recuperación más rápida en el postoperatorio -la mayoría de los pacientes puede ser dados de alta en las primeras 24 ó 48 horas-, menores molestias y dolor para el paciente tras la operación y una reducción del riesgo de complicaciones”, nos explica.

Para los primeros casos, el equipo onubense ha contado con la ayuda del Dr. Avelino Parajón y el Dr. Carlos Vicario. En la foto, Avelino Parajón y Miguel Ángel Roldán Serrano.
Para los primeros casos el equipo onubense ha contado con la ayuda del Dr. Avelino Parajón y el Dr. Carlos Vicario. En la foto, Avelino Parajón y Miguel Ángel Roldán Serrano.

Aunque es una técnica que se viene utilizando en diversos centros de prestigio en Neurocirugía de Columna en España y en el extranjero, estas intervenciones han sido realizadas por primera vez en Huelva por parte del equipo de Neurocirugía del Hospital Juan Ramón Jiménez, integrado por Mario Castañeda Guerrero, jefe del Servicio de Neurocirugía del Hospital Juan Ramón Jiménez, y los neurocirujanos Miguel Ángel Roldán Serrano y María José Molina Aparicio.

Para los primeros casos, el equipo onubense ha contado con la ayuda del Dr. Avelino Parajón del Hospital Ramón y Cajal de Madrid y el Dr. Carlos Vicario del Hospital Nuestra Señora del Prado de Talavera de la Reina, en Toledo. Cirujanos con amplia experiencia en este tipo de intervenciones y de reconocido prestigio a nivel internacional no sólo asistencial sino también docente e investigador.

El empleo de esta técnica se traduce en una recuperación más rápida en el postoperatorio.
El empleo de esta técnica se traduce en una recuperación más rápida en el postoperatorio.

Según cuenta a este medio el doctor Miguel Ángel Roldán, “las aplicaciones de esta técnica son amplias y, al tratarse de un campo novedoso y en continuo desarrollo, es cada vez más empleada, desde patología degenerativa de columna como hernias de disco, estenosis o espondilolistesis -un  tipo de patología en la que se produce una especie de “inestabilidad” entre dos vertebras por lo que es necesario fijarlas-, hasta fracturas o incluso tumores vertebrales. Esto no quiere decir que la técnica clásica mediante el abordaje abierto como se venía haciendo hasta ahora no sea válida. De hecho, en muchos casos aún es preferible seguir  recurriendo  a esta última. Ningún caso es igual y lo más importante es individualizar y elegir para cada paciente concreto el tipo de cirugía que sea mejor para él”.




La cirugía mínimamente invasiva de columna implica intervenciones sobre la columna vertebral usando para ello abordajes o accesos mediante pequeñas incisiones en la piel.
La cirugía mínimamente invasiva de columna implica intervenciones sobre la columna vertebral usando para ello abordajes o accesos mediante pequeñas incisiones en la piel.

En lo que a la propia técnica se refiere, la Cirugía Mínimamente Invasiva de Columna (en inglés MISS, acrónimo de Minimally Invasive Spinal Surgery), explica el doctor Roldán Serrano, consiste en “realizar intervenciones quirúrgicas sobre la columna vertebral usando para ello abordajes o accesos mediante pequeñas incisiones en la piel de en torno a uno o dos centímetros de longitud a ambos lados de la línea media.

Los cirujanos inciden en que el empleo de esta técnica no implica que la clásica, mediante el abordaje abierto como se venía haciendo hasta ahora, no sea válida.
Los cirujanos inciden en que el empleo de esta técnica no implica que la clásica, mediante el abordaje abierto como se venía haciendo hasta ahora, no sea válida.

A través de ellas se introducen los tornillos que van a las vértebras guiándonos para ello por rayos X o bien de un sistema de neuronavegación. Una vez colocados los tornillos se introduce un retractor o separador tubular, también a través de una de las incisiones, que mediante un sistema de valvas aparta -no rompe, ni corta- la musculatura y estira la piel para luego realizar la cirugía “en sí” que consistiría en la descompresión de las estructuras neurales -la médula o las raíces nerviosas- usando para ello un microscopio que permite la entrada de luz y la visión ampliada en tres dimensiones a través de las valvas del separador. Una vez terminada se retira el sistema de separadores y tanto la musculatura como la piel  vuelven a su sitio por lo que el daño realizado sobre los tejidos que se interponen entre la columna y el neurocirujano es minimizado”.

Realizadas las primeras operaciones con esta técnica, según declaran desde el equipo médico, la respuesta y el grado de satisfacción de los pacientes intervenidos ha sido excelente. Una muestra del buen hacer de este servicio, que se sitúa a la vanguardia.