
Mari Paz Díaz. Viajar al pasado, bucear en las entrañas de la historia de nuestra ciudad, es un ejercicio sano y apasionante, especialmente si se trata de un lugar como Huelva. La riqueza del pasado onubense parece no tener límites, miremos a la época a la que miremos, seguros de que los datos y detalles que vayamos a encontrar nos permitirán descubrir episodios de nuestros antepasados que merecen la pena.

Y no sólo debemos pensarlo cuando se trata de la prehistoria, teniendo en cuenta los indicios que ponen de manifiesto que Huelva fue el núcleo urbano más antiguo de Occidente, sino también en otras etapas de tanto interés como la época romana. Cuando Huelva era Onoba Aestuaria.

Un periodo de la ciudad desconocido todavía en muchos aspectos y que el joven investigador Salvador Delgado Aguilar ha logrado descubrir en su tesis doctoral, denominada ‘Onoba Aesturia’. Reconoce que es un título algo corto si se compara con casi todas las tesis doctorales, pero que ha querido hacerlo así porque se trata del nombre con el que la mayoría de los autores clásicos denominaron a lo que hoy es la ciudad de Huelva.

Salvador Delgado se licenció en Historia en el año 2004, iniciándose en el mundo de la investigación durante la carrera, cuando comenzó a colaborar en distintos proyectos arqueológicos del grupo de investigación ‘Urbanitas’ de la Universidad de Huelva, cuyo investigador principal es Juan Campos. A partir de aquí, comenzó los cursos de doctorado y realizó dos Máster de Arqueología y Patrimonio que dieron lugar a su primera investigación, centrada en las campañas de excavación que llevó a cabo durante 2004 y 2005 en la ciudad romana de Arucci Turobriga (Aroche). Además, Salvador también ha participado en otros proyectos, como la ‘Elaboración de la Carta Arqueológica del Término Municipal de Huelva‘, el ‘Análisis de la implantación y evolución del fenómeno urbano en el Suroeste peninsular: Arqueología Urbana en la Ciudad de Huelva’, ‘las Ciudades Romanas del Territorio Onubense y del Sur de Hispania’ o el de cooperación internacional ‘Investigación y puesta en valor de la ciudad de Tamuda (Tetuán, Marruecos)’, entre otros.

Pero, sin duda, su trabajo más ambicioso ha sido su tesis doctoral, un trabajo que se ha centrado en el estudio del pasado romano de la ciudad de Huelva, analizando todas las intervenciones arqueológicas realizadas en la ciudad desde 1945 hasta la actualidad, además de analizar todos los materiales arqueológicos romanos recuperados en Huelva y depositados en el Museo Provincial. Todo ello le ha permitido configurar una visión más completa del periodo romano onubense, desde el punto de vista del urbanismo, la funcionalidad de los edificios recuperados, su cronología, economía, sociedad, etcétera.

Dirigida por Juan M. Campos Carrasco y Nuria de la O Vidal Teruel, la tesis fue presentada en la Universidad de Huelva el pasado viernes 20 de enero, día del patrón de Huelva, San Sebastián, obteniendo la calificación de Sobresaliente Cum Laude por Unanimidad. Calificación máxima obtenida en un tribunal que estuvo conformado por Javier Bermejo de la Universidad de Huelva, José Antonio Garriguet de la Universidad de Córdoba y Alicia Arévalo de la Universidad de Cádiz.

Un trabajo llamativo que pone de manifiesto la importancia que tuvo Huelva en el periodo romano, una relevancia que se debió fundamentalmente a su actividad portuaria, puesto que «la ciudad se convirtió en un centro de control del Estado romano, al cual llegaría un sinfín de productos desde el Mediterráneo y se conformaría como una ciudad portuaria bisagra en la ruta Atlántica», explica este investigador, que añade que «desde esta ciudad portuaria se exportarían todos los productos de los que se sustenta la economía del suroeste peninsular, como la pesca, la agricultura y la minería».

De enorme interés es el hecho de que se ha comprobado a través del registro arqueológico que existió una intensa conexión entre el puerto con la zona minera del interior, con las minas de Tharsis y Riotinto. Por este motivo, «la Huelva romana debe ser considerada como cabeza de un extenso territorio del suroeste peninsular, de lo que hoy es la provincia. Onoba era una ciudad importante, si bien su principal rasgo radicaba en el puerto, de ahí que la mayoría de los autores clásicos la denominaron como Aestuaria», explica el joven.

Entre las evidencias que ponen de manifiesto esta destacada actividad, según Salvador Delgado, se observa cómo «en la ciudad durante la etapa republicana se produce un proceso de romanización a través de diferentes mecanismos de propaganda, como sucede con la presencia de población itálica en suelo onubense presente en las monedas de Onuba, siendo la época Altoimperial cuando alcanzaría su máximo esplendor y apogeo, con dos momentos importantes para su fisonomía: uno en época augustea, donde se realizaron importantes construcciones como las recuperadas en calle Palos, número 12; y otro a finales del siglo I y principios del siglo II d.C. con nuevas edificaciones, como una statio en la Plaza de las Monjas o la construcción de un importante acueducto que proporcionaría agua a la población. Además, se ha documentado también en momentos Bajoimperiales y de la Antigüedad Tardía la existencia de una continuidad poblacional en la Huelva romana, aunque la ciudad sufrió un retroceso».

Una evolución cronológica que demostraba que todo estuvo influenciado por el medio natural en el que se sitúa Huelva desde la prehistoria reciente. Es decir, «los esteros y marismas, así como los cabezos, fueron fundamentales para la configuración de la ciudad en época romana, como lo son hoy día para los onubenses«.

Unas conclusiones a las que Salvador Delgado ha llegado tras analizar todas las evidencias de la presencia romana en Huelva y su entorno inmediato, pero también más de 300 intervenciones arqueológicas en las que se desgrana un centenar de ellas con presencia romana, y en las que se incluye un exhaustivo estudio de los materiales arqueológicos. «En definitiva, un corpus del cual hemos extraído nuestras propias consideraciones, pero que servirá para que otros investigadores puedan disponer de toda la información de forma fácil y poder establecer sus propias conclusiones», concreta.

Y no sólo en Huelva capital. La provincia onubense cuenta con un buen número de yacimientos sobre el periodo romano que arrojan numerosos datos de interés, como sucede con otras de las ciudades romanas del suroeste peninsular, como son Ilipla (Niebla), Ostur (Manzanilla), Ituci (Escacena del Campo/Paterna del Campo) y Arucci Turobriga (Aroche), sin olvidar los poblados mineros de Urium (Riotinto) y Ad Rubras (Tharsis), así como infinidad de asentamientos rurales y marítimos dispersados por toda la provincia de Huelva. Muchos de estos yacimientos han sido y seguirán siendo objeto de investigaciones. Sin ir más lejos, en breve se presentarán tesis doctorales sobre el mundo funerario de la ciudad de Onoba, la ciudad de Ostur en Manzanilla o los estudios de Arucci Turobriga (Aroche), donde se llevan a cabo sucesivas campañas de excavación que están permitiendo tener cada día más conocimiento de la zona.

Con todo, este trabajo de investigación tiene mucha actualidad, puesto que gracias a esta tesis, «los onubenses entenderán la dificultad que tiene conocer el pasado de una ciudad histórica, una ciudad de continuada ocupación a lo largo de los siglos. Además, si tenemos en cuenta el atentado patrimonial perpetrado recientemente en el yacimiento de La Orden-Seminario, durante nuestra investigación comprobamos cómo acciones similares se han producido en el yacimiento de Huelva durante los setenta años de investigaciones que se recogen en esta tesis, y cómo a través de estas actuaciones negligentes se nos arrebata partes de nuestro pasado, de lo que fuimos, nuestras señas de identidad».

Por ello, Salvador espera que este estudio pronto esté en manos de los onubenses, al menos en formato on line, porque «además de generar debates y diferentes puntos de vista sobre el tema, es necesario que la sociedad conozca y se beneficie de los resultados, y en este caso sean los onubenses quienes conozcan su pasado, la importancia de la ciudad en la que viven y lo que pisan sus pies cuando caminan por sus calles. Conociendo nuestro pasado y valorándolo nos ayudará a querer y defender mucho más nuestra ciudad, nuestras raíces».

A nivel personal, Salvador se encuentra «muy involucrado en el mundo de la fotografía y no descarto compatibilizar mis dos grandes pasiones: la arqueología/historia y la fotografía, pero eso será el tiempo quién lo determine». Sea como sea, Salvador tiene ideas que madurar de cara al futuro que podrían convertirse en nuevos proyectos que realizar. Para terminar, este nuevo doctor de la Onubense anima a los universitarios a que «no decaigan nunca aunque las cosas se pongan difíciles. La investigación tiene su recompensa, pero el trabajo es arduo. Y la cuestión es siempre tener positividad y rodearse de gente que te ayude y anime en todo momento. En eso he tenido suerte».
















