
Mari Paz Díaz. Conocer cuáles son los orígenes de la ciudad de Huelva es una cuestión que siempre ha llamado la atención de los investigadores, sobre todo tras la aparición de vestigios arqueológicos que sitúan a la capital onubense como el primer núcleo urbano de Occidente. O, al menos, uno de los más antiguos.
Esta afirmación no debe resultarnos tan descabellada. Porque así lo demuestran los conocidos ídolos hallados en la zona del Seminario de Huelva, en el área del Plan Parcial número 8, donde aparecieron dos depósitos con 29 estatuillas que poseen unos 5.000 años de antigüedad.

En concreto, estas figuras están fechadas entorno al tercer milenio antes de Cristo, lo que confirmaría el origen de la ciudad de Huelva en la Edad del Cobre y, por tanto, mucho anterior a la civilización tartésica. Unos vestigios que sitúan a Huelva como una de las ciudades más antiguas de Occidente, de ahí que hayamos querido recordar el descubrimiento y significado del hallazgo de estos emblemáticos ídolos.

Se trata de una colección única en la Península Ibérica con un alto valor simbólico que se utilizaban para cultos y celebraciones religiosas al representar deidades prehistóricas. Estos ídolos cuentan con diferente tamaño, mostrándose prácticamente todos en forma cilíndrica. En su estética destaca el hecho de que, en su mayoría, tenían los ojos tallados en forma de soles.

Por todo ello, estos ídolos cuentan con un enorme interés, no sólo por demostrar la existencia de vida humana en Huelva hace miles de años, sino porque suponen una muestra del arte prehistórico.
Su hallazgo tuvo una enorme repercusión en su día, dada su importancia científica. Entre los trabajos científicos que se publicaron sobre estos vestigios se encontró el artículo titulado ‘Depósitos de ídolos en el poblado de La Orden-Seminario de Huelva: Espacios rituales en contexto habitacional’ (http://man.mcu.es/publicaciones/OJOS/pdf/VERA.pdf), un artículo que fue presentado en unas jornadas celebradas en el Museo Arqueológico Nacional por Juan Carlos Vera, José Antonio Linares, María José Armenteros y Diego González. Sus autores formaron parte del equipo arqueológico de este yacimiento, en el que intervino la empresa Ánfora con el asesoramiento científico del Área de Prehistoria y Arqueología de la Universidad de Huelva, coordinados por los profesores Juan Carlos Vera y Francisco Gómez.

En este trabajo se ponía de manifiesto las conclusiones del trabajo realizado, centrándose en el ámbito del enterramiento o funerario. Entre otras cuestiones, en este artículo se aclara que, aunque existía el precedente del llamado Ídolo de Extremadura del MAN, encontrado en Portugal, fue en Huelva donde apareció el primer ídolo cilindro. Se trataba del Ídolo del Conquero, que se encuentra en el Museo Provincial de Huelva. Corría entonces el año 1919. De hecho, en otros puntos de España se descubrieron de forma casual otras deidades, conservadas en el Museo Arqueológico Nacional, pero nunca un grupo tan numeroso como las casi 30 figuras de Huelva.

A pesar de ello, no fue hasta la publicación de los ídolos de placa aparecidos en la Cueva de la Mora de Jabugo cuando Huelva comienza a adquirir una cierta relevancia en este aspecto. Fue entonces cuando expertos de todo el mundo comenzaron a asociar estas figuras «con el megalitismo y con el arte», se explica en el artículo. Y es que, «todos estos esfuerzos han venido afianzando a partir de diferentes argumentos la idea de la directa relación que las representaciones tienen con la esfera ideológico–religiosa de estas sociedades, si bien en numerosas variantes interpretativas», añaden.

Sin embargo, sin duda, de todos los hallazgos, los que llamaron más la atención de los expertos fueron los ídolos encontrados en el poblado de La Orden–Seminario de Huelva, un lugar emblemático de la capital cuando se habla en clave arqueológica, donde han desarrollaron diferentes estudios desde el año 2005.
Los investigadores ponen el acento en las estructuras funerarias, localizadas en dos sectores del yacimiento, en las mesetas Suroriental y Nororiental. Los ídolos aparecieron diseminados en el suelo, «aunque creemos que pudieron estar colocados de pie, formando un grupo con relaciones significativas entre sí», concretan. Las estructuras destinadas a contener ídolos son dos, muy similares a otras figurillas de bulto redondo aparecidas en distintos sitios del sur de la Península Ibérica.

En cuanto a la forma de vida de aquellos pobladores, según explican Diego González Batanero, Juan Carlos Vera Rodríguez y José Antonio Linares Catela, la situación geográfica del yacimiento, situado entre dos ríos, daría lugar a un rico medio ecológico de estuario, que fue aprovechado por sus habitantes para alimentarse principalmente de moluscos bivalvos, como almejas y navajas. Alimentos que pudieron intercambiar con asentamientos del interior. En general, su posición fue estratégica, al estar cerca de la marisma, con una tierra rica para la agricultura y un punto geográfico único para el comercio.

En definitiva, la aparición de los ídolos no sólo pone de manifiesto la antigüedad del núcleo urbano de la ciudad de Huelva, sino que, además, demuestra la madurez de su población, ya que revelan que «durante un momento determinado de la vida del poblado se produjo la apropiación ideológica de este espacio concreto con el objeto de poder llevar a cabo determinadas ceremonias colectivas». Una actividad que formaría parte de la vida cotidiana de sus habitantes, siendo protagonista durante la muerte de los grupos sociales que habitaban la zona. Es decir, los ídolos eran una especie de ofrenda hacia alguna divinidad o familiares ancestros, tal y como era habitual en este momento de la Prehistoria.

Unas estructuras con muchas singularidades que permitieron localizar los restos del poblamiento más antiguo de la ciudad de Huelva, «una necrópolis que arranca en el tercer milenio antes de Cristo y que continúa hasta época tartésica e ibero-turdetana (…) un poblado completo y habitado de manera continuada por diferentes culturas, en diferentes épocas», según recoge este artículo.
Con todo, este hecho es una prueba más de la riqueza histórica de una ciudad como la de Huelva, donde existen vestigios arqueológicos que aseguran que sus orígenes se encuentran entre los más antiguos de Occidente. Una cuestión que ha trascendido ya desde los libros científicos a convertirse en una seña de la identidad onubense.
La mayoría de las fotografías están tomadas del artículo citado: http://man.mcu.es/publicaciones/OJOS/pdf/VERA.pdf















