Un ratón autóctono de Doñana, clave para detectar el efecto de contaminantes

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Una investigación de gran repercusión.

Redacción. El uso de ejemplares de un ratón autóctono del Parque Nacional de Doñana ha ayudado a investigadores de la Universidad de Córdoba (UCO) a crear nuevas técnicas para detectar las alteraciones que producen en las células los contaminantes generados por la actividad humana agrícola e industrial.

Según informan desde la UCO, con su capa albina, como la de una bata, este ratón de experimentación es un inquilino habitual de los centros de investigación, pues, por su carácter sosegado y su parecido genético con el ser humano es muy empleado en estudios biomédicos. Esa tranquilidad no la tiene su primo el ratón moruno, autóctono de toda la cuenca mediterránea occidental.

Pertenecientes al Departamento de Bioquímica y Biología Molecular de la UCO, los investigadores trabajan desde hace tres decenios en desentrañar la respuesta biológica que diferentes tipos de organismos ofrecen cuando se altera el medio ambiente, desde moluscos bivalvos a mamíferos. Para ello, analizan tecnologías llamadas ómicas, que en los últimos años ha permitido secuenciar genes, estudiar proteínas, analizar los cambios en el ADN y más allá.



La más conocida es la genómica, pero en la actualidad se desarrollan técnicas como la proteómica, la epigenómica, la metabolómica y otras, cada vez más precisas y específicas de los cambios que ocurren a nivel molecular y celular. Muchas de ellas se emplean en estudios biomédicos en hospitales y centros de investigación relacionados con la salud humana. El equipo que dirige la catedrática Carmen Pueyo es pionero en su empleo en el campo del medio ambiente.

Las células reaccionan a los cambios. La última tecnología empleada por el grupo de investigación, denominada ‘iTRAQ’, mejora los estudios cuantitativos de proteínas. Las proteínas son expresadas por los genes y su alteración, si se expresa más o se silencia, permite conocer cómo las células de un organismo se adaptan a un cambio ambiental.

Los científicos de la UCO emplearon esta técnica para observar las proteínas dañadas en ratones que viven en Doñana y sus alrededores. Tomaron muestras de hígado y riñón de ejemplares capturados en el centro del parque nacional, en una zona de marismas llamada Lucio del Palacio, que sirvió de control, y en las proximidades, donde hay actividad humana o agrícola: cerca de la ermita del Rocío en el puente del Ajolí, en la zona de arrozales de El Matochal, por las huertas próximas a Almonte en un paraje del Arroyo del Partido, y en la zona fresera en un punto del arroyo de la Rocina.

Los investigadores estudiaron en los pequeños mamíferos la expresión de 2.000 proteínas y seleccionaron más de un centenar (118 concretamente), que manifestaban cambios significativos. Las proteínas estaban alteradas en su expresión, o bien se sobreexpresaban o bien se silenciaban. La mayor parte de estos cambios estaba vinculada a respuestas de estrés, a la proliferación y apoptosis, y a modificaciones en el ADN.

También se modificaron grupos de proteínas relacionadas con las vías de transducción de señales, el transporte a través de membranas, esto es, en la excreción de partículas nocivas, y en el metabolismo. Donde se producía más contaminación por metales (cobre, hierro y cromo), debido a la actividad agrícola, las células de los ratones ofrecían mayor respuesta a situaciones de estrés y de depuración de los agentes perjudiciales.

 

 

 

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