Bulos y rumores sobre Ayamonte y Castro Marim

0
86
Castro Marim.
Vista aérea de Ayamonte.
Vista aérea de Ayamonte.

Ángel Custodio Rebollo. En el mes de diciembre de 1640, fue nombrado “Veedor General del Ejercito de Ayamonte”, Leonardo de Soria y Camargo. Su designación molestó mucho en Sanlúcar de Barrameda  ya que en la Casa de Medina Sidonia se argumentaba  que había oficiales con mayores méritos para ocupar el puesto.

Leonardo de Soria salió de la Corte el 30 de diciembre de aquel año y apareció en Ayamonte el 16 enero. Cuando llegó se encontró que solo contaba con  dos compañías formadas por menos de doscientos hombres y  unos 100 caballos.



A mediados del mes de agosto, Leonardo de Soria quería  hacer llegar un informe al Conde Duque de Olivares, haciéndole saber el desastre de gobierno que imperaba en la plaza.

Para no despertar sospechas del de Medina si se ausentaba de Ayamonte, hizo que la información la llevara Clara Gonzaga, que era familiar de Leonardo y con la que este mantenía relaciones intimas.que eran conocidas en el pueblo.



Castro Marim.
Castro Marim.

Clara salió de Ayamonte con destino a Sevilla el 13 de agosto,  divulgando  que tenía problemas de salud y necesitaba cuidados médicos. En Ayamonte se corrió la voz fuentes dicen que la habían expulsado  por los escándalos de su relación con el veedor.

Mientras tanto, Soria y sus ayudantes crearon temor entre los vecinos del inminente peligro que les venía de Portugal y debían estar muy atentos a los espías que se podrían filtrar por la frontera., prestando especial atención a Castro Marim, que lo consideraban una plaza fuerte del Duque de Braganza.



Corrieron el bulo que entre Castro Marim y Tavira había concentrados mas de 6000 hombres para atacar y tomar Ayamonte. Para confirmar estos presagios, se buscaron falsos testigos que manifestaban que habían visto barcos cargados de hombres para este fin, por lo que repartieron entre los civiles armas para hacer frente al enemigo.

El marqués de Ayamonte no se inmutó porque, desde el principio, sospechó  que los portugueses solo pretendían mantener sus tropas para defender la frontera y no tenían las dotaciones que los rumores habían difundido.