El investigador onubense Juan Mora participa en la creación de mecanobiomodelos 3D para aplicaciones médicas

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Juan Mora y Esther Reina, investigadores y promotores de la idea de negocio.
Juan Mora y Esther Reina, investigadores y promotores de la idea de negocio.
 Juan Mora y Esther Reina, investigadores y promotores de la idea de negocio.
Juan Mora y Esther Reina, investigadores y promotores de la idea de negocio.

Rosa Mora. Los mecanobiomodelos 3D, nos explica el investigador onubense, son réplicas exactas de una parte de la anatomía humana que se deforma de manera análoga. “Hoy en día existen impresoras 3D que, a partir de las imágenes de una tomografía axial computarizada –TAC-, son capaces de imprimir una parte del cuerpo con la misma geometría –biomodelos 3D- con materiales rígidos. Nuestra idea es ir más allá y conseguir que el biomodelo 3D tenga propiedades mécanicas similares al tejido y se deforme igual –convirtiéndose en un mecanobiomodelo 3D-, para que sea útil en la práctica quirúrgica permitiendo el entrenamiento de cirujanos o simulaciones previas a intervenciones complicadas”, nos cuenta el beasino Juan Mora.

Los científicos han recibido el premio a la mejor idea de negocio basada en una tesis doctoral, concedido por la Universidad de Sevilla.
Los científicos han recibido el premio a la mejor idea de negocio basada en una tesis doctoral, concedido por la Universidad de Sevilla.

Para entender mejor la relevancia del proyecto, el ingeniero nos explica un ejemplo con una posible aplicación práctica.“Cuando se coloca un stent –dispositivo con forma de muelle que ayuda a corregir el estrechamiento de las arterias- en la arteria de un paciente, el cirujano puede dudar en qué tipo de stent puede ser el más adecuado según la presión que ejerza sobre las paredes del vaso, a tenor, por ejemplo, del tamaño. Hoy en día esto se decide en base a la experiencia. Si dispusiéramos de una mecanomiodelo 3D de la arteria del paciente, el equipo podría probar con toda tranquilidad antes de la operación qué stent es el más adecuado viendo cómo se deforma el mecanobiomodelo 3D del vaso después de la colocación del mismo”.



En este sentido, los mecanobiomodelos 3D -incide el ingeniero onubense- pueden ser útiles para planificar cirugías complejas, como el caso del stent explicado anteriormente, o abordajes de gran dificultad por las particularidades geométricas de un órgano, como por ejemplo tumores o deformaciones congénitas. Asimismo, nos explica el investigador de la hispalense, “podrían ser muy útiles para el entrenamiento de los cirujanos en cualquier cirugía. En casos normales sustituiría a las prácticas con cadáveres o animales, y en caso de cirugías complicadas permitiría la práctica antes de enfrentarse con un paciente real”. “Hay que tener en cuenta que existen complicaciones únicas para cada paciente lo que hace difícil, imposible casi diría, encontrar un cadáver o un animal en el que practicar que cumpla estas particularidades”, afirma el profesional.

El onubense, junto a los promotores de la idea, no descartan la creación de una 'spin-off'.
El onubense, junto a los promotores de la idea, no descartan la creación de una ‘spin-off’.

Tanto Esther Reina como Juan Mora son los promotores del proyecto ‘Mecanobiomodelos 3D para aplicaciones médicas’, premiado en el X Concurso de ideas de negocios de la Universidad de Sevilla. Tal y como nos explica el onubense, “la idea de negocio premiada está basada en la experiencia acumulada durante la realización de mi tesis y la de mi compañera. Ambas tratan sobre la distracción ósea, que es un proceso que permite alargar huesos a partir de un foco de fractura si, antes de que los huesos se unan, vamos separándolos gradualmente. La relación de este proceso con la ingeniería mecánica es que la osificación del callo depende del ambiente mecánico al que está sometido, es decir a las tensiones y deformaciones que ocurren en el mismo. Esto sucede también en otros muchos procesos biológicos”. Durante la tesis doctoral, afirma Juan Mora, “nos hemos dado cuenta de la gran utilidad y aplicabilidad que tiene la ingeniería mecánica en la mejora de la medicina: monitorización de variables mecánicas que controlan procesos clínicos, modelado computacional de los mismos, diseño de utillaje específico para quirófano, etcétera. El buscar una aplicación concreta a todo esto dio lugar a la idea de los mecanobiomodelos 3D”.



De momento, explica Juan Mora, el proyecto es tan sólo una idea y la creación del prototipo constituye el siguiente paso. Implicados en la iniciativa están, junto al onubense, Esther Reina Romo, Jaime Domínguez Abascal, quien dirigió la tesis de Esther y codirige la de Juan, y José Antonio Sanz Herrera, profesional que trabaja en la empresa privada y los orienta al respecto.

En un futuro, la intención de los investigadores es la de crear una spin-off que les permita fabricar productos aplicando lo que han aprendido durante la tesis. “Una empresa que a la vez de dar un servicio y mantener una actividad económica en el tiempo nos permita trabajar en lo que más nos gusta”, afirma Juan Mora.  “Pero esto es solo el principio, tenemos que madurar bien esta idea y ver a fondo si es viable económicamente, intentando captar clientes reales. No descartamos pivotar la idea hacia otro tipo de productos, a la vez tenemos que financiar el inicio de la empresa y la creación del prototipo, para lo que seguiremos presentándonos a premios y ayudas para el emprendimiento”, añade el investigador.



Imagen del Rectorado de la Universidad de Sevilla./ Foto: commons.wikimedia.org.
Imagen del Rectorado de la Universidad de Sevilla./ Foto: commons.wikimedia.org.

El premio que la Universidad de Sevilla les ha concedido, reconoce el onubense, les ha sorprendido. “La verdad es que en principio no pensábamos en el premio. Antes de saber nada sobre el certamen habíamos pensado intentar montar una spin-off con la idea de los mecanobiomodelos 3D para aplicaciones médicas como una posible solución pensando sobre todo en el futuro después de acabar el doctorado. Vimos la convocatoria de premios y nos presentamos más que nada por aprender, ya que no teníamos experiencia en creación de empresas y la convocatoria ofrecía formación sobre emprendimiento a los participantes”, explica Juan Mora.

“Si me lo permite me gustaría profundizar un poco en el tema del futuro de los doctores. A mi forma de entender esto, un doctor ingeniero tiene varias salidas profesionales naturales: el departamento de I+D+I de una empresa, seguir investigando en un centro de investigación o la universidad. Desde que estamos en crisis, la tasa de reposición de profesores es bajísima en las universidades, por lo que la última salida está casi descartada. Por otro lado, pienso que en España hoy por hoy no se le da salida a todo el conocimiento que se genera en las universidades. Se invierte -o se ha invertido- en programas para que la gente se forme y haga el doctorado pero hace falta invertir más en transferencia tecnológica, es decir, en que los avances lleguen a la sociedad y existan muchas más industrias con departamentos de I+D+I potentes y centros de transferencia tecnológica en continua conexión con las empresas. Mientras la transferencia tecnológica no se desarrolle más, los puestos de trabajo para las dos primeras salidas serán limitados. Otra posibilidad es que el investigador cree su propia empresa, que es lo que habíamos pensado”, nos explica el joven beasino.