Una arqueóloga onubense aplica un nuevo método para conocer la relevancia de los elementos representados en tumbas egipcias

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La egiptóloga Inés garcía.
La egiptóloga Inés garcía.
La egiptóloga Inés garcía.
La egiptóloga Inés García.

Ana Rodríguez. Las nuevas tecnologías están permitiendo avanzar a pasos de gigante en muchos campos. También en la Arqueología, un ámbito que conoce muy bien la egiptóloga Inés García Ramírez, quien está utilizando nuevos métodos para avanzar en el estudio de la decoración de las paredes de tumbas egipcias a fin de descubrir, por la frecuente presencia de ciertas representaciones, la importancia de un tema concreto en las creencias de una época determinada.

Inés nació en El Campillo, aunque con solo cuatro meses sus padres se trasladaron, por motivos laborales, a Benicasim, en Valencia, para luego retornar al municipio onubense cuando ella tenía ocho años. Con 18 años ingresó en la Universidad de Castellón para estudiar Relaciones Laborales a pesar de que lo que en realidad le gustaba era Historia y, dentro de ella, las religiones, pero en la ciudad valenciana no existía la opción de Humanidades, decantándose finalmente por las RRLL.



Comenzó a trabajar después de sacarse la diplomatura, aunque aquello no era lo suyo. “Yo quería hacer Historia y me gustaba el mundo egipcio. Quise intentarlo y dejé todo para irme a Madrid. En la Complutense hice lo que deseaba y me especialicé en Historia Antigua, en contacto con profesores como Federico Lara Peinado, un experto en Mundo Antiguo, en Egipto. Yo sabía que aquello sí era lo mío”, recuerda García.

Mientras se sacaba su segunda carrera, la onubense trabajaba dando formación a teleoperadores para pagarse los estudios, hasta que en 2008 llegó a la capital española la exposición ‘Tesoros sumergidos de Egipto’ y la contrataron como guía de la misma, realizando también recorridos por el templo de Debod.



García es también diplomada en Relaciones Laborales.
García es también diplomada en Relaciones Laborales.

Su labor gustó tanto que, cuando a la empresa que gestionaba esta muestra le encomendaron dos campañas de excavación en Egipto decidieron contar con Inés. Así que en septiembre de 2009, justo después de terminar la carrera, la onubense puso rumbo a la tierra de los faraones, una experiencia que fue para la campillera como un sueño hecho realidad. Allí estuvo excavando la tumba de Amenhotep Huy, visir de la dinastía XVIII, un proyecto en el que participó desde el principio, desde su puesta en marcha, y en el que descubrieron gran cantidad de momias que habían sido sacadas de sus sarcófagos y en las que podía apreciarse claramente sus rasgos, tipo de momificación, ajuares funerarios, etc.

Inés disfrutó mucho con este trabajo e hizo buenos contactos que le permitieron ofrecer sus servicios como especialista en excavaciones a empresas en la modalidad de profesional freelance, instalándose prácticamente hasta 2014 en Egipto. El Instituto de Chicago o Chicago House, en Luxor y el Instituto Arqueológico Alemán de El Cairo fueron dos de las entidades para las que estuvo trabajando García en estos años.



Así, la onubense estuvo catalogando material del Almacén del Estado en Kurna o Gurna, en Luxor, proveniente de campañas realizadas por el Instituto Alemán. Como Inés explica, en todas las grandes ciudades del país existen estos almacenes, controlados por el Servicio de Antigüedades, en los que se depositan piezas que no están expuestas, miles y miles de piezas con las que se podrían llenar varios museos.

Sobre su experiencia en Egipto, Inés destaca un dato curioso, y es que en España, los arqueólogos son los primeros que se ensucian las manos, pero en Egipto es diferente, allí hay trabajadores que son los que excavan, mientras que la labor del arqueólogo es estar pendiente de lo que hacen y encuentran. “Tienen la idea de que nosotros somos más débiles porque solemos ponernos enfermos allí y, en este sentido, nos discriminan de manera positiva. A mí no me dejaban que cogiera peso y hasta se quitaban la sombrilla para cedérmela cuando ellos estaban allí a pleno sol cavando. Nos protegen porque nos ven débiles”, explica.

Durante sus años en el país africano, Inés aprendió árabe a fin de moverse con autonomía por la ciudad y poder ir, por ejemplo, al mercado sin necesidad de traductor. Sobre su época en Egipto, la onubense destaca que la gente es muy hospitalaria y que hizo varios amigos nativos. “Si eres de mente abierta y respetuosa, aprendes mucho de ellos, aunque también ves cosas serias porque es otra cultura y, aunque ellos no se den cuenta, se aprecian en sus costumbres muchas conexiones el Egipto faraónico“, destaca.

En 2014, la situación en el país africano se complicó por el golpe de Estado de julio de 2013 y no era seguro mantenerse en él, además de que las misiones contaban cada vez con menos presupuesto y con equipos más pequeños. La onubense regresó entonces a España y se inscribió en un Máster Interuniversitario en Arqueología de las Universidades de Sevilla y Granada, comenzando una nueva senda más académica en su trayectoria profesional.

En esta línea, elaboró un trabajo final de máster enfocado en Egiptología, en concreto se centró en las maquetas funerarias de la tumba de Meket-Re, uno de los más espectaculares tesoros del Reino Medio, y cuyas conclusiones recogió en un artículo la revista digital Anthropologies.

A Inés le gustaría volver a trabajar en Egipto.
A Inés le gustaría volver a trabajar en Egipto.

Ahora, Inés está enfrascada en su tesis doctoral, que dirige el doctor José Ramón Pérez-Accino, profesor de la Universidad Complutense de Madrid, y en la que aborda el estudio de la decoración parietal de las tumbas de Reino Antiguo en la zona de Memphis. Como ella misma explica: “la idea es que, a través de análisis estadísticos y de un GIS (Sistema de Información Geográfica), sea posible conocer la importancia de un tema concreto de los representados (objetos o figuras dibujados) en el conjunto de las creencias y costumbres religiosas del momento. Evidentemente, estos datos son únicamente un punto de partida numérico y de dispersión para un análisis más complejo, pero nos pueden ayudar en dimensiones globales, por dinastías o incluso por talleres. Así, algo representado en el 70% de las tumbas y que ocupa el 30% de las paredes, por ejemplo, ha de ser de vital importancia para el difunto, el paso al Más Allá, etc.”

Así pues, este método en el que profundiza la arqueóloga permite analizar la importancia de todas y cada una de la decoraciones y, aunque ella se centra en Memphis, el mismo sistema podría extrapolarse a cualquier otra ciudad o lugar. En suma, este estudio hace posible conocer, por la repetición o frecuencia de los dibujos, qué era lo más importante desde el punto de vista religioso para las personas de la época a la que corresponden.

Actualmente, García compagina su labor investigadora con su trabajo en el Centro de Interpretación del Patrimonio Arqueológico de Cogollos Vera, en la provincia de Granada, un espacio nacido para promover el patrimonio de la zona a través de charlas, jornadas, talleres y otras actividades. “Muchas de las cosas que organizamos están relacionadas con el mundo egipcio, como los talleres de momificación, que a los niños asusta pero que le encantan a los adultos”, asegura.

Al margen de todo lo anterior, la campillera también ha sido técnico arqueólogo en el yacimiento del Alfar Romano de Cartuja (Granada), ha realizado varias publicaciones, impartido cursos, conferencias y participado en congresos, como el V Congreso Ibérico de Egiptología, celebrado en Cuenca el pasado mes de marzo. Asimismo, colabora con La Mirada de Horus, un espacio en Internet y programa de Radio Hispanidad sobre el mundo egipcio promovido por un grupo de onubenses.

Tras consolidar en Cogollos Vera el proyecto de musealización, un trabajo que ha sido altamente complicado, Inés sigue investigando y soñando con volver algún día a Egipto, un lugar que echa de menos y al que se siente ligada por invisibles ataduras.

1 Comentario

  1. Felicitaciones a la Arqueóloga Inés García por el aporte científico que ha realizado allá en el viejo mundo – EGIPTO. Soy Arqueóloga de la ciudad de Cusco – Perú, al igual que ella, mi sueño se hizo realidad cuando viaje a Egipto y no saben cuanta la satisfacción sentí de conocer la historia de las dinastías y sus obras materiales, fue lo mejor que me paso. Ojala alguien pueda enviarme su correo electrónico, me encantaría comunicarme con ella.

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