La mitología en la historia de Huelva

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Desde los tiempos más remotos, Huelva siempre ha sido muy codiciada por sus riquezas y situación.
Desde los tiempos más remotos, Huelva siempre ha sido muy codiciada por sus riquezas y situación.
Desde los tiempos más remotos, Huelva siempre ha sido muy codiciada por sus riquezas y situación.
Desde los tiempos más remotos, Huelva siempre ha sido muy codiciada por sus riquezas y situación.

Antonio José Martínez Navarro. Huelva, como la mayor parte de las ciudades de nobleza y abolengo se ufana en ocultar en las sombras del misterio las noticias exactas de su fundación, halagándose en dejar anchuroso campo a las fantásticas disquisiciones de historiadores y cronistas que la encauzan hacia la Mitología. Acerquémonos, sin más dilación a la mitología que es, sin duda, la sal y la pimienta de la Historia.

Existe una leyenda acerca de la fundación de la ciudad en la que Huelva fue escenario de las portentosas hazañas del hijo de Zeus y Atenea, y estuvo habitada, en tiempos remotísimos por unos hombres de talla superior a la de los míticos gigantes de la Biblia. A este respecto Fray Pedro de San Cecilio, erudito cronista de la Orden de la Merced descalza, nos dice que nuestra zona fue poblada antes del Diluvio Universal.

Agustín de Mora Negro y Garrocho recogió los escritos de este simpático fraile mercedario que -sin que olvidemos que fueron escritos en el año 1750- dicen: “… Hablando de unas cuevas, que “hay en unos altos cerros, que respalda la Huerta del Convento de la Merced por el horizonte; en ellas se hallaron grandes comprobaciones de que antes del Diluvio Universal fue habitada por hombres aquella tierra porque vimos huesos en algunas de ellas de tan increíble grandeza, que mostraba haber sido la estatura de sus dueños mucho mayores” que los actuales.
De cualquier forma, los datos más antiguos que se conocen y que tienen rigor histórico nos dicen que turdetanos, túrdulos y tartessios fueron los primeros habitantes que tuvo Huelva, afirmando el prestigioso arqueólogo onubense Juan Pedro Garrido Roiz que llegó a tener la ciudad tartésica mayores dimensiones que la propia Atenas, aserto que atestigua la existencia de la llamada Fuente Vieja, ubicada en las entrañas del Conquero, de proporciones adecuadas para suministrar agua a una gran ciudad, superior a la que pudo ser la romana. Este mismo autor, tesis compartida por otros historiadores de probada solvencia, considera a Huelva como una población ibérica que existía con anterioridad a la fundación de Cádiz, siendo por ello, la ciudad más antigua de Occidente, cuyo nombre y emplazamiento hoy llega hasta nosotros.



Juan Maluquer de Motes en su obra ‘El hado de Tartessos’ nos conduce a un plano mitológico de esta civilización cuando escribe: “Tartessos para el hombre medio griego constituyó El Dorado que encarnaba el País de la Fortuna y la Felicidad. Sin embargo, Tartessos no era una simple localización occidental de un mito griego, sino una creencia más general que existió entre los fenicios, los griegos y, seguramente también, entre los etruscos y celtas de Italia…”.
El prestigioso arqueólogo onubense que citamos nos habla, casi pisando todavía esta página tan apasionante y misteriosa de la historia de Huelva, de un vaso de cerámica, extraído, en sus meritorios trabajos de la Joya, en el que se observa una pequeña inscripción en la que los expertos han dictaminado con toda claridad que se tratan de las letras AR, o lo que es lo mismo, que casi se ha localizado la tumba del mitológico rey Argantonios, con lo que se afirma que Huelva capital podría ser casi con toda seguridad la mítica capital de Tartessos.

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