Monumento a ‘Platero’

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De izquierda a derecha: Elena Tobal, descendiente del célebre poeta, Pedro Rodríguez, alcalde de la ciudad; Alfredo Fillol Talent (casi tapado) y Manolo Remesal, concejal de Cultura del Excmo. Ayuntamiento.
De izquierda a derecha: Elena Tobal, descendiente del célebre poeta, Pedro Rodríguez, alcalde de la ciudad; Alfredo Fillol Talent (casi tapado) y Manolo Remesal, concejal de Cultura del Excmo. Ayuntamiento.
El monumento a Platero, antes de ser descubierto.
El monumento a Platero, antes de ser descubierto.

Antonio José Martínez Navarro. Al monumento al Inca Garcilaso de la Vega, obra de Gómez Suárez de Figueroa, ha seguido el monumento a ‘Platero’, obra de Alfredo Fillol Taléns. Y ambos en el vergel de la Casa Colón, a poca distancia uno de otro, dignificando y ennobleciendo el inmueble con las representaciones de la Historia y la Literatura.

Y aquella mañana de rayos fulgores del viernes, 20 de febrero de 2015, minutos antes de que las campanadas anunciasen el mediodía, una nutrida representación político-cultural se acercaba a un monumento que esperaba el instante de que se le descubriera de su sábana blanca que lo ocultaba a la mirada de todos. Allí estaban el alcalde de Huelva, Pedro Rodríguez, acompañado del concejal de Cultura, Manuel Remesal; el presidente de la Fundación Caja Rural del Sur, José Luis García Palacios; representantes de la Fundación Zenobia-Juan Ramón Jiménez (encabezados por el poeta Antonio Ramírez) y familia de Juan Ramón Jiménez, Elena Tobar, delegada de Cultura de la Excma. Diputación, promotores de esta iniciativa en la que ha colaborado el Ayuntamiento de la ciudad, Lola Lazo, archivera municipal, M. Cárdenas, varios periodistas gráficos y los historiadores locales Antonio de la O y Antonio José Martínez Navarro.



Don Pedro Rodríguez, toma la palabra. A su espalda, Elena Tobal, descendiente de Juan Ramón Jiménez, M. García Palacios (casi oculto) y Antonio Ramírez Almansa.
Don Pedro Rodríguez, toma la palabra. A su espalda, Elena Tobar, descendiente de Juan Ramón Jiménez, M. García Palacios (casi oculto) y Antonio Ramírez Almansa.

El ambiente era bucólico. Así, al lado de las palmeras, de los rododastros, de los evónimos y las tuyas, bajo las copas de los árboles centenarios, en donde modulan sus alegre gorjeos pájaros errantes y la cercana presencia de la fuente dormida. Por unos instantes me quedé ensimismado en el recuerdo de tiempos decimonónicos y vi pasar las sombras de la bella juventud británica, ya perdida, tañendo sus laúdes de viejos trovadores. Pero, ¡ca! la voz de la descendiente del poeta moguereño me volvió a la realidad: Estábamos perpetuando la figura de un alegre borriquillo que Juan Ramón Jiménez le diera el nombre de ‘Platero’ hace ciento un años y que, dada su popularidad universal debió llamar ‘Áureo’.

“Como hemos venido a la capital hemos querido que Platero vea el vergel”, parodiaba al Premio Nobel en su célebre cuento Antonio Ramírez Almansa, director de la Fundación “Zenobia-Juan Ramón Jiménez”, y entre otras exquisiteces juanramonianas dejaba bien a las claras que únicamente el historiador Martínez Navarro despejaría con certeza donde se ubicaba aquel “vergel” del bello cuento. Escuchamos lentamente, las palabras de Manuel Remesal, siempre oportunas y de José Luis García Palacios ¡qué bella lección de onubensismo continuamente da la Caja Rural del Sur con la elevación de monumentos desparramados a lo largo y ancho de nuestra ciudad! Sus palabras dejaron bien a las claras el camino de la estatuaria, en pro de Huelva, ya recorrido por la entidad que él gobierna y el que aún queda por recorrer para bien de la Onuba monumental.



De izquierda a derecha: Elena Tobal, descendiente del célebre poeta, Pedro Rodríguez, alcalde de la ciudad; Alfredo Fillol Talent (casi tapado) y Manolo Remesal, concejal de Cultura del Excmo. Ayuntamiento.
De izquierda a derecha: Elena Tobar, descendiente del célebre poeta, Pedro Rodríguez, alcalde de la ciudad; Alfredo Fillol Talent (casi tapado) y Manolo Remesal, concejal de Cultura del Excmo. Ayuntamiento.

Después escuchamos las palabras de Alfredo Fillol, aristocrático artista que ha sabido vestir a la figura de ‘Platero’ con esas “belles maniéres” e interpretarlo en su justa medida de seriedad y simpatía. Alfredo Fillol es uno de esos hombres-cumbres en el Arte, en donde se reúne la consciente obediencia al poder de la Naturaleza y su fidelidad a su canon de independencia, de sinceridad en su propio Arte.

Por último, el alcalde mostró su satisfacción por la nueva escultura “que viene a acrecentar nuestro patrimonio monumental y nuestra oferta turística” y agradeció a la Caja Rural del Sur su colaboración, ya que “siempre ha estado a nuestro lado a la hora de promover todo lo bueno que tenemos en Huelva”.
Fillol, a la orgía de la piedra y del mármol sigue en su “Platero” el desenfreno de fibras de carbono y de vidrio y resinas epoxi. En este sentido, la vanidad humana requiere ese último tributo.



Este monumento, con que un grupo de intelectuales acuciados por el deber que tiene todo onubense de contribuir a la glorificación del maestro Juan Ramón y su obra,eterniza al simpático burrito en una actitud o pose rítmica o de trotecillo y a la vez de armónica serenidad realmente estatuaria. La figura que estudiamos se alza sobre un pedestal de piedra con una simple leyenda que dice: “Huelva a Platero” de la que surge un ramillete de perejil. En definitiva, en él, el gran escultor, que ya cuenta con un monumento en la ciudad desde el año 2007, ubicado frente al Instituto de Segunda Enseñanza “La Rábida”, centro educativo donde supuestamente estudió el poeta moguereño, ya que realmente lo hizo en el Instituto General y Técnico que se ubicaba en la calle Méndez Núñez. En él, el gran escultor, ha sabido ungir a “Platero” para siempre de inmortalidad.