Hablemos de “pillos”

Yo entiendo que si hay economía saneada podremos establecer mejoras sociales, pero si no existe esa economía en un país como el nuestro, será obligatorio analizar las causas y poner soluciones.

Benito de la Morena.El paro baja en más de 14.000 personas, el mayor descenso en 19 años”, informa Diarioabierto.es  el pasado día dos de diciembre, y aunque siempre hay comentarios facilones para destruir lo que cuesta mucho construir, la realidad ofrece cifras que potencian la esperanza de salir de la crisis. Nos lo dicen los de “fuera!”, pero a los de “dentro” nos les conviene escuchar por causas tan antisociales como conseguir el voto, pero ¿qué hacen ellos por mejorar las tasas de desempleo?, ¡demagogia!, solo demagogia lamentable que también se les está volviendo en contra a causa de estar metidos en charcos tan pestilentes como lo están aquellos de la oposición a los que critican, y el resultado es evidente, el pueblo se desespera, se indigna y protesta lo mas visceralmente que puede y puede, y puede y puede…. y por eso aparece “Podemos”, que no es otra cosa que la exaltación agresiva de nuestras conciencias y deseos ocultos.

Y en medio de esta vorágine de intereses emocionales y otros menos emocionales, pero bien construidos para captar el voto de las buenas y sencillas gentes, la economía sigue subiendo en un orden de magnitud impensable hace, tan solo, cuatro años, cuando la “prima de riesgo” se sentaba en nuestra casa a comer y a cenar todos los días. ¿Se acuerda ya alguien de nuestra “prima”?, pues sigue ahí, solo que ya no está en nuestra casa, se ha instalado en Grecia, Italia, etc. Y yo no me creería todo esto si no fuera porque escucho a dirigentes de fuera de mi casa, como Obama, el de EEUU y al Sr. Junker nuevo Presidente de la UE, pero también a numerosos prebostes de la economía de mercado española e internacional. Puedo pensar que todos están dentro de la logia que quiere manipular “mis” intereses, es evidente que puedo pensarlo, pero ¿debo creerlo?

La macroeconomía ha mejorado y ello es evidente, pero sigue habiendo paro y eso debilita la acción de un Gobierno que creo es de “derechas”, aunque a mí eso me ha dado siempre igual, pues lo que quiero es que sanee la economía de mi país y genero oportunidades para los miles de jóvenes que tienen que salir de él para buscar trabajo y los millones que están dentro buscándolo desesperadamente, por eso me cabrea contemplar cómo se pierden los “lideres” políticos en peleas insulsas y deshonestas argumentando que son “luchas por la igualdad social”, y nace en mí la desesperanza que se vincula a ese voto menos deseado que ahora está impregnando el espectro sociopolítico. Pienso que como yo se siente mucha gente que, sabiendo reflexionar, se pudieran estar abandonando a esa idea.




Yo entiendo que si hay economía saneada podremos establecer mejoras sociales, pero si no existe esa economía en un país como el nuestro, será obligatorio analizar las causas y poner soluciones y ahí es donde topamos con los intereses instalados en los poderes de las últimas décadas y que han llegado a impregnar a la mismísima Casa Real, por una vía indirecta, de momento. Me refiero a la corrupción que abarca a casi todos los espectros del poder político, social, bancario… pues en este país hemos optado por la fórmula barata de apoderarnos de lo que no es nuestro con la complicidad de una permisiva Ley que nadie quiere cambiar, y los jueces se limitan a aplicarla, a sabiendas de que no es justa, pero es la Ley que deben cambiar los políticos y, ya estamos de nuevo en el circulo vicioso, pues ¡cómo voy a pedir a quien está instalado en la injusticia que la cambie!.

Lo  del GAL fue injusto legalmente, y lo hizo un gobierno de izquierdas; el soborno continuado de CIU que nos ha llevado a esta encrucijada independentista, fue aceptado por PSOE y PP para mantener el poder y, quién sabe si también el escándalo del millonario fraude del “honorable” Pujol; el Gurtel, los ERES de Andalucía y las financiaciones irregulares de los partidos que se promueven desde la instauración de la “democracia”, se practican con el consenso de todos los grupos políticos, y cuando uno pensaba que los adalides del sistema podrían ser los sindicatos, aparece la trama irregular de UGT de Andalucía, no sé qué pisito del líder de CCOO, una líder televisiva de Izquierda Unida  llamada Tania y… “apaga y vámonos”, otra ducha de agua fría y combustible para la indignación y, lo que es peor, que nadie reconoce nada, todos se defienden como pulpos, no se devuelven los dineros robados y se sale de la cárcel por “buena conducta” en un periodo tan breve que compensa el delito al delincuente, pues antes existía, al menos, la vergüenza por haber sido pillado infraganti, pero ahora no, pues estamos rodeados de muchos, pero que muchos sinvergüenzas de guante blanco y a causa de todo eso podemos, podemos, podemos, podemos… pagarlo muy caro.

Uno podría escribir dos volúmenes como el Quijote con esto de la corrupción y su tolerancia gubernativa y si no que se lo digan a la juez Alaya, al juez Ruz, espero que todavía al juez Castro, etc. que sufren en sus carnes la presión mediática del poder oculto, por eso cuando se habla de cambiar la Constitución,  presumiblemente algo necesario tras un periodo tan largo, me da miedo pensar que se haga como un nuevo instrumento de control mediático que proteja al ladrón con normas más sibilinas que las burdas actuales, en las que se ve, se palpa, se siente, que el pillo está presente, pero indemne, es decir, “libre o exento de daño o perjuicio”.







One Response to "Hablemos de “pillos”"

  1. Azoteas   19 diciembre 2014 at 9:37 pm

    Eso de la desesperanza, no es mala aportación a la comporensión de la situación actual. Y hasta es posible que tal desesperanza lleve a muchos a mandar al garete la cosa esa de la votación en democracia, dados los resutados increibles de la desvergüenza salida de esas mismas urnas.
    Alguien puede argumentar que la corrupción es cosa general, de la sociedad, de los humanos, … pero siendo cierto eso, no lo es menos que los que tienen el poder, de cualquier tipo, están ahí para controlarlo y evitarlo. Y si no, que dejen el sitio a otros con unas entrañas mas humanas.
    Cuando la indignación sube a estas cotas tan desmesuradas y justificadas, tal vez convenga retomar la reflexión del voto y no tomar el camino fácil, sino poner la inteligencia (¿Qué es eso?) al servicio del bien común. Ese bien que llaman común y que “rapiñean” con descaro los que pueden.
    Las reflexiones de D. Benito de la Morena son para saborearlas con el placer del que lee sensatez.

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