La grandeza de “Dios”

Cada vez tengo más claro que Dios está dentro de cada uno de nosotros y se manifiesta cuando nos es necesario, y que es más fácil llegar a él de forma intuitiva, que de una manera razonada.

Benito de la Morena. Ante la grandeza de Dios, sus detractores solo son capaces de generar “fuegos de artificios, para alentar al desánimo de sus millones de creyentes de todo signo religioso”.

Hacia él se dirigen las miradas de todo aquel que no está imbuido de esa prepotencia, propia del “iluminado”, que precisa creerse superior para no reconocer que su condición de ser humano, conlleva aceptar al Ser superior que le ha creado.

Cada vez tengo más claro que Dios está dentro de cada uno de nosotros y se manifiesta cuando nos es necesario, y que es más fácil llegar a él de forma intuitiva, que de una manera razonada.




Llegar a Dios por la razón, es algo que aún no está al alcance de mentes tan limitadas como la nuestra. Una de las mentes más privilegiadas del presente siglo, el insigne matemático Stephen Hawking, en su afirmación de que Dios no es el creador del Universo, tan solo es capaz de alumbrar hipótesis que precisa de una “fe” muy particular para asumirlas; una fe con la que sus seguidores agnósticos pretenden anular la Fe, con mayúscula, que es el símbolo con el que millones de seres humanos obtienen la Paz espiritual que da sentido a la vida en un Planeta, que forma parte de la gran Obra del Arquitecto del Mundo.

Negarlo es casi más temerario que aceptarlo, pues es una negación que pretende basarse en que no hay pruebas para demostrarlo, mientras que los que presumimos de aceptarlo, solo tenemos que rendirnos a la evidencia de todo aquello que no somos capaces de entender con la limitada inteligencia que disponemos.




Los que lo niegan, replican que cuando tengamos esa inteligencia, entonces comprenderemos que todo tiene su “porque” y, los que presumimos de aceptarlos, nos preguntamos qué razón hay para tener que esperar tanto tiempo a que la mente evolucione de una manera natural, y así comprender el “misterio”.

Exceptuando a los que creen en Dios como algo propio y a los que lo niegan porque no le pueden dar forma, pienso que existe un gran número de personas de todo tipo y condición que necesitamos de Dios para vivir en armonía universal, que precisamos de Dios para sentirnos humanos y llorar en él nuestras penas cotidianas, y que le imploramos para obtener confianza y seguir en la lucha diaria por la vida y en la vida.

Por todo ello, solo puedo decir que si Dios realmente no existiera, yo necesitaría crearlo para así poder entender toda la maravillosa perfección del Universo y también para pedir perdón por todas aquellas miserias de mi vida, que no puedo confesar al resto de los humanos.







One Response to "La grandeza de “Dios”"

  1. Azoteas   30 septiembre 2014 at 8:16 pm

    De momento, hoy, solamente una breve reflexión, como aperitivo a comentarios más extensos, como merece este sintético y difícil artículo de Don Benito.
    ” …si Dios realmente no existiera, yo necesitaría crearlo para así poder entender toda la maravillosa perfección del Universo …”
    Éste es el más importante argumento contra el ateismo y el principal fundamento del agnosticismo generoso.
    Es tema que merece y necesita tiempo largo y profundo para la reflexión, pero nunca la cómoda aceptación, en uno u otro sentido, que solamente habla (mal) de nuestra pereza racional. ¿Pereza o miedo?
    Algunos estamos en ese estadio entre el asombro de la realidad universal y la razón de la necesidad de entenderla.
    Algunos nos colocamos en ese nanomundo microscópico o en ese otro macro de los grandes números, que son escenario ideal para volverse loco.
    Por eso muchos lo solucionan refugiándose en su Dios.
    Yo no me atrevo … aún.
    Pero todo se andará …

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