Más de 100 personas con discapacidad han disfrutado de la playa

A través del programa 'Un baño sin barreras' desarrollado por Cruz Roja Huelva, junto con la Obrsa Social de la Caixa y los ayuntamientos de Huelva, Cartaya y Lepe.

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Una de las personas que se han beneficiado del programa.

Redacción. El programa ‘Un Baño sin barreras’, que Cruz Roja desarrolla con los ayuntamientos de Huelva, Cartaya y Lepe, y con la colaboración de La Caixa, ha terminando su décimo quinta edición haciendo posible que 105 personas discapacitadas hayan podido bañarse en el mar y disfrutar de la playa, gracias al vehículo adaptado ‘Anfibuggy’ y al trabajo de los voluntarios y voluntarias que sacan adelante este proyecto que lleva ya quince años contribuyendo a normalizar la vida de las personas con discapacidad.

Este año, el equipo ha estado integrado por más de 30 voluntarios de diversas áreas asistenciales, desde técnicos sanitarios a socorristas acuáticos, pasando por educadores sociales y estudiantes de Ciencias del Trabajo y Pedagogía, hasta conductores de vehículos adaptados, conductores de vehículos de apoyo y voluntariado de acompañamiento, todos ellos perfectamente cualificados e implicados en la tarea de mejorar la calidad de vida de las personas con discapacidad.

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Más de 30 voluntarios han participado en el programa.

El dispositivo ha atendido a 38 particulares de Huelva y Corrales, a diez usuarios y usuarias de Aspapronias, 25 de Apascehu, 17 del Centro de Atención de Personas Mayores de Cartaya y Aspandicar, ocho de la Casa de Acogida de Cruz Roja y siete de la asociación de Lepe AdifLe.




‘Un baño sin barreras’, como en todas las ediciones anteriores, ha incluido actividades de animación con paseos por la orilla del mar, charlas, juegos de cartas y pelota y otras actividades lúdicas que ayudan a normalizar la vida de estas personas con mayores dificultades en su día a día.

Para ello, los voluntarios de Cruz Roja se encargan de recoger en sus casas o en las sedes de sus asociaciones a los usuarios y a sus acompañantes, les trasladan hasta la playa y, una vez allí, les ayudan a bañarse utilizando el denominado ‘Anfibuggy’, al tiempo que hacen posible que estas personas puedan pasar una jornada de convivencia y diversión al final de la cual, y acompañados en todo momento por los voluntarios, son llevados de nuevo a sus puntos de origen.




Antes de encargarse de esta actividad, los voluntarios de Cruz Roja han recibido formación exhaustiva a través del curso ‘Ocio y Tiempo Libre en Personas con Movilidad Reducida’, que mediante un completo programa teórico y práctico capacita a los voluntarios para atender a las personas con discapacidad que participan en el programa ‘Un baño sin barreras’.








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