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Zalamea vivió una jornada histórica y emotiva con la primera procesión de gloria de la Divina Pastora en los últimos 30 años

Muchos zalameños y devotos de distintos puntos de la provincia donde se venera a la Divina Pastora llenaban el recorrido por un centro histórico de Zalamea, donde se sucedieron varias paradas entre lluvias de pétalos, coplas y sevillanas compuestas para la ocasión.

Un instante de la procesión de la Divina Pastora.
Un instante de la procesión de la Divina Pastora.

Redacción. La localidad onubense de Zalamea la Real vivió este sábado 13 de septiembe, una jornada histórica y emotiva con la primera procesión de gloria de la Divina Pastora en los últimos 30 años. Ya desde la tarde del viernes, se presagiaba de que el fin de semana dedicado a esta advocación mariana tan arraigada en la localidad, ofrecería momentos llenos de sentimiento y belleza plástica.

En su traslado a la parroquia desde el templo de la calle San Sebastián, la Divina Pastora estuvo acompañada de los sones de Amigos del Rosario, recorriendo las calles del Barrio Alto de Zalamea, engalanadas para la ocasión. En su camino al centro de la localidad, las calles Ruiz Tatay y avenida de Andalucía, donde en el Ayuntamiento, la corporación, obsequió a la Virgen un ramo de flores. A su llegada a la Iglesia de la Asunción, cientos de fieles se agolpaban en la explanada de la parroquia para revivir un momento que no se producía desde finales de la década de los setenta.

Tras una serie de actos durante la jornada del sábado, misa fundacional de la Asociación de Fieles de la Divina Pastora y una procesión cargada de momentos de devoción y cariño hacia la Pastora. En el paso del patrón San Vicente, la imagen mariana partió de la iglesia con los sones del Himno de Zalamea interpretado por la Banda Don Justo Ruiz.

Muchos zalameños y devotos de distintos puntos de la provincia donde se venera a la Divina Pastora llenaban el recorrido por un centro histórico de Zalamea, donde se sucedieron varias paradas entre lluvias de pétalos, coplas y sevillanas compuestas para la ocasión. La estrecha calle El Caño sirvió de marco para una espectacular chicotá entre fuegos artificiales y una tromba de pétalos de rosa antes de enfilar el camino que a través de la calle Huelva, llevaría de nuevo a la Divina Pastora a su barrio. Tras rodear la ermita por las Calles San Juan y San Sebastián, la imagen volvió a su templo.

El próximo sábado 20 de septiembre, ya de manera más íntima, se realizará un besamanos que cerrará la festividad de una Divina Pastora que tras reencontrarse con su pueblo, esperará a la llegada del mes de mayo para volver a salir, esta vez de romería.











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