Damas

Amalia Vázquez, una joven nutricionista onubense en Peterborough, Londres

Natural de San Bartolomé de la Torre, esta joven onubense trabaja como au pair en una ciudad ubicada al norte de Londres.

De vacaciones en Birmingham con los niños que cuido y sus padres.
De vacaciones en Birmingham con los niños que cuido y sus padres.

I.L.G. Amalia Vázquez es natural de San Bartolomé de la Torre y, como otros jóvenes onubenses, ha emprendido una nueva aventura lejos de nuestras fronteras. Hasta los 10 años vivió en la localidad andevaleña y posteriormente continuó su vida en Huelva junto a su familia. Nuestra joven onubense estudió Nutrición Humana y Dietética en Granada. Una trotamundos que ahora se ha trasladado a Peterborough, una ciudad no muy grande al norte de Londres. Allí mejora su inglés trabajando como au pair de dos niños pequeños.
-Amalia, son muchos los jóvenes que se van al extranjero en busca de nuevos proyectos, ¿por qué decidiste irte fuera?
Necesitaba tener la experiencia de vivir una temporada en otro país y conocer otra cultura. No tenía claro qué hacer después de terminar la carrera, quizás algún máster pero necesita pensarlo mejor. También podría haber buscado trabajo como dietista-nutricionista, pero sabía que si lo encontraba después iba a ser más difícil decidirme a hacer una aventura como esta. Así que me decidí a mejorar mi inglés y, por qué no, aspirar a un puesto de trabajo mejor en mi futuro.
-¿Es la primera vez que vives en el extranjero?
No, siempre he sido un poco trotamundos, algo que he aprendido de mi hermana. Me pedía todas las becas habidas y por haber con tal de sumar una nueva experiencia y después de Finlandia, Estonia, Dublín y Londres, el verano pasado me fui como au pair a Francia, me gustó mucho y ahora repito la misma experiencia pero en Inglaterra, para avanzar con el idioma.
-¿Cuál era tu nivel de idiomas al llegar?
Para conseguir el título de la carrera me exigían el nivel B1, así que con ese llegué aquí. En teoría es un nivel intermedio, pero puedo asegurar que en la práctica no lo es. Al llegar aquí y ver que no entiendes casi nada de lo que dicen es muy complicado. Ahora menos, pero al principio incluso los días más relajados, al llegar la noche me dolía la cabeza, la traducción instantánea ocasiona demasiado estrés mental. Mis neuronas no paraban en todo el día. Ahora, poco a poco, voy notando que mi diccionario mental no está activado todo el día, sino que a veces, estoy pensando en inglés.

Dando un paseo por uno de los verdes parques de Peterborough.
Dando un paseo por uno de los verdes parques de Peterborough.

-¿Cuál es tu balance de la experiencia?
Por ahora, bastante positivo. Trabajo con dos niños, el mayor no alcanza los 3 años y el pequeño tiene 10 meses, vivo en su casa y solo notar que me dan los buenos días con una sonrisa, reconforta muchísimo. Sus padres son maravillosos, desde el principio me tratan como una más de la familia y hacen que me sienta como en casa. Los fines de semana los tengo libres, aunque ellos me invitan a todas las actividades que hacen y lo dejan a mi libre elección. Además, en mi tiempo libre me junto con más españoles que hay en la ciudad.
-¿Cómo es vivir ahí? ¿Es muy diferente a España?
Algo diferente sí que es, pero no demasiado. Todo es acostumbrarse a almorzar a las 12, cenar a las 6 e ir a dormir a las 9 como muy tarde, lo que mi cuerpo agradece, hacía mucho que no dormía más de 10 horas a diario. Y el tiempo, en un mes y medio voy por mi tercer resfriado. La temperatura varía mucho de un momento a otro. Puede estar soleado y cubrirse el cielo de nubes negras en unas horas. Aquí saben vivir con la lluvia, si llueve no se quedan en casa, un chubasquero y a dar un paseo en bicicleta.
-¿Cuál es la imagen que tienen de España?
Lo que más les llama la atención es el tiempo, aunque admiten que no están hechos para soportar nuestra calor. Ven España como un buen sitio de vacaciones y adoran nuestra gastronomía.
-¿Te has marcado algún nuevo objetivo o reto?
Los retos que tengo marcados son mejorar mi inglés y seguir formándome como nutricionista.
-¿Qué piensa tu familia de tu aventura?

Catedral de Peterborough.
Catedral de Peterborough.

A mis 22 años soy la pequeña de tres hermanos y, aunque la distancia se lleva regular, les parece perfecto, me han educado siendo independiente y aquí ven los frutos de lo que sembraron.
-¿Y tus amigos?
Gracias a las redes sociales estamos en continuo contacto, y menos mal. Aunque no nos gusta estar lejos y no hay nada como pasar un rato juntos, llevan muy bien saber que este será su próximo destino de vacaciones, y yo también, por supuesto.
-¿Cuáles son tus planes futuros?
Bueno, tengo contrato para un año. Aunque no descarto la opción de trabajar como nutricionista aquí una temporada, de lo cual estoy empezando a informarme.




Centro de Peterborough.
Centro de Peterborough.

-Y de Huelva, ¿qué es lo que más echas de menos de Huelva?
Mi gente, por supuesto. Mi familia y mis amigos. Aunque nunca está demás un plato de ‘pescaíto’ frito acompañado de una ración de gambas y unos calamares del campo. También extraño el simple hecho de pasear con un helado una noche de verano, el jaleo y la vida en la calle.
-¿Recomiendas vivir en el extranjero? ¿Por qué?
La verdad es que sí. Aprendes a desenvolverte por ti mismo. Además, el hecho de conocer otra cultura y otro idioma resulta divertido y abre muchísimas puertas, más de las que podemos imaginar.
-Para los onubenses…
Si la oportunidad de salir fuera llama a vuestra puerta, no la desperdiciéis, pero, eso sí, volviendo siempre a Huelva, tenemos un gran tesoro. Si algo llevo por bandera es que soy del sur, de donde el sol brilla cada día y los paseos en la playa pueden ser hasta altas horas.








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