Apenas 40 metros separan en el centro de Huelva dos ejemplos destacados de arquitectura regionalista

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Detalle./FOTO: Moisés Núñez.
Fachada del edificio ubicado en el número 4 de la calle Palacio.
Fachada del edificio ubicado en el número 4 de la calle Palacio.

Paula Crespo. Probablemente se encuentran dentro de nuestro itinerario diario, pero están tan integrados dentro del paisaje urbano moderno y de nuestra cotidianidad que a menudo no reparamos en ellos. En Huelva hay edificios peculiares y de gran valor patrimonial, cuyas fachadas y paredes cuentan con 100 o más años y cuya historia parece pertenecer solo a quienes los construyeron, a sus dueños y a quienes tuvieron la suerte de habitarlos.

El edificio de la calle Espronceda número 2 es muy similar al de calle Palacio.
El edificio de la calle Espronceda número 2 es muy similar al de calle Palacio.

Forman parte del patrimonio histórico y arquitectónico onubense y muchos de ellos se encuentran en pleno centro de Huelva, a escasos metros unos de otros.



Hoy ponemos la vista concretamente en la calle Palacios y en la calle Espronceda, que albergan dos edificios singulares de viviendas particulares, separados apenas por unos 40 metros. Se trata de dos edificios residenciales de principios del siglo XX cuyas fachadas, conservadas por su decoración neomudéjar, los convierten en muy buenos ejemplos, aunque no los únicos, de la arquitectura regionalista onubense de la época.

Ambos inmuebles se encuentran incluidos en el Catálogo de edificios, elementos y espacios urbanos de valores singulares del Ayuntamiento de Huelva y protegidos dentro del Plan Especial del Casco histórico de Huelva, aprobado definitivamente el 29 de marzo de 2001, que garantiza la preservación de sus elementos de valor, que se encuentran ubicados especialmente en el exterior, en la fachada de ladrillo visto y azulejo.



Detalle./FOTO: Moisés Núñez.
Detalle del cierro del edificio de la calle Palacio./FOTO: Moisés Núñez.

Del de la calle Palacio, ubicado en el número cuatro, se desconoce la fecha de construcción exacta, aunque se cree que probablemente fuera edificado entre 1910 y 1915.

Por su semejanza con el de calle Espronceda 2 se atribuye la autoría a Moisés Serrano y Mora, aunque en la Guía de la Arquitectuta de Huelva elaborada por el Colegio de Arquitectos onubense se apunta a que fue el conocido arquitecto Francisco Monís y Morales, quien también construyó en 1903 el número 19 de la calle Vázquez López, un edificio emblemático de la arquitectura civil onubense, y firmó los proyectos del antiguo Hotel París.



El valor de este edificio de tres plantas utilizadas como vivienda, lo que lo hace realmente interesante arquitectónicamente, reside fundamentalmente en el cierro de la fachada, es decir el cerraje de los balcones, la solución de arco de herradura con columnas utilizada en las ventanas, los azulejos y la puerta principal.

Puerta de entrada al número 2 de la calle Espronceda.
Puerta de entrada al número 2 de la calle Espronceda.

Casi lo mismo se podría destacar del de la calle Espronceda, obra de Moisés Serrano y Mora, autor de otras edificaciones conocidas de la capital onubense como la Casa Mora Claros en 1912. En él se puede observar prácticamente la misma solución de arco en las ventanas con columnas, como en el de la calle Palacio, el ladrillo visto, elemento característico del estilo mudéjar y la puerta de entrada, especialmente atractiva en lo estético.

La Guía de la Arquitectura de Huelva recoge literalmente: “Edificio de estilo regionalista neo-mudéjar enormemente rico en los detalles. En esta obra su autor intensifica los caracteres neomudéjares, en consonancia con los trabajos que se realizan más tarde en la Exposición Iberoamericana de Sevilla”.

Arquitectura regionalista neomudéjar
La arquitectura neomudéjar es muy posiblemente la variante historicista que más se identifica con lo genuinamente hispano. De hecho, se desarrolló principalmente en la Península Ibérica a finales del siglo XIX y principios del XX.

Se asoció especialmente a construcciones de ocio, como salones de fumar, casinos, estaciones de tren, plazas de toros o saunas.

En el ámbito nacional destacaron las figuras de arquitectos como Emilio Rodríguez Ayuso o Agustín Ortiz de Villajos vieron en el arte mudéjar algo únicamente español y comenzaron a diseñar edificios utilizando rasgos del antiguo estilo, entre ellos las formas abstractas de ladrillo y los arcos de herradura.

Amplian los horarios de tren.
Amplian los horarios de tren.

El neomudéjar comienza a extenderse en Huelva tras la construcción de la denominada Estación de Sevilla, la estación de trenes de Huelva, máximo exponente de este estilo. Construida a finales del siglo XIX (1880) en ladrillo visto, destaca por el estilo islámico de su decoración y sus ventanas con arcos de herradura y los dos torreones almenados unidos por un cuerpo central.

Otro buen ejemplo es la plaza de toros de La Merced, construida en 1902 y concebida en un claro estilo regionalista con toques neomudéjares.

Estos son solo algunos ejemplos del patrimonio arquitectónico que aún perdura en la capital onubense y que en algunos casos sigue manteniendo el uso para el que fueron concebidos originariamente.