José Caballero, “el señor de los sueños”

En este año 2014, y pese a que se celebró el pasado 2013 el "no cumpleaños"de José Caballero -así lo denominó Mari Paz Díaz, redactora de este periódico- debido a que nunca le gustó celebrar su onomástica en un año que terminara en 13, los pintores de la "Asociación de artistas plásticos Onubenses Enrique Montenegro" y otros prestigiosos pintores de Huelva, queremos rendirle nuestro pequeño pero muy sentido homenaje, con una exposición que se inaugurará el día 17 de junio en la Sala de la Caja Rural de Huelva, en la que permanecerán expuestas las obras hasta el día 31 del mismo mes.

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Foto de Valmitjana retocada por J.Caballero (1945).

José Caballero es el joven señor de los sueños,
El vencedor de las manzanas,
El gran disparo entre las hojas,
El catalejo de cristal humeante,
Y es aún más: es el jefe del fuego de siete manos.

Pablo Neruda, Madrid, 1935, catálogo de la exposición individual en la Galería Clan, Madrid, 1950./ José Caballero

Clotilde Ventoso. En este año 2014, y pese a que se celebró el pasado 2013 el “no cumpleaños”de José Caballero -así lo denominó Mari Paz Díaz, redactora de este periódico- debido a que nunca le gustó celebrar su onomástica en un año que terminara en 13, los pintores de la “Asociación de artistas plásticos Onubenses Enrique Montenegro” y otros prestigiosos pintores de Huelva, queremos rendirle nuestro pequeño pero muy sentido homenaje, con una exposición que se inaugurará el día 17 de junio en la Sala de la Caja Rural de Huelva, en la que permanecerán expuestas las obras hasta el día 31 del mismo mes.

Sobre la vida y obra de José Caballero se ha publicado un extenso e intenso trabajo, en forma de tesis doctoral, del que es autora Marian Madrigal Neira, que ha sido dirigida por la Dra. Lucía García de Capri, en la que de forma muy clara, sencilla y didáctica podremos conocer más profundamente a esta gran figura del mundo del arte, y entender mucho mejor su obra a la luz de aquello que incidió en su vida y que lo convirtió, tanto en lo que se refiere a su biografía personal como a su producción artística, en lo que hoy significa.

Después de profundizar en las sucesivas etapas de su vida se produce en nosotros un acercamiento a los acontecimientos que la configuraron y nos queda la huella de su nostalgia y de sus anhelos: su infancia y feliz adolescencia en Huelvaciudad que quedó grabada en su alma durante toda la vida-; la pérdida de su padre -con la que comenzó su historia de orfandades y la nueva y precaria situación económica en la que se encontró- ; su época de estudiante en Madrid -en la que con 17 años recibía clases en casa del pintor onubense Daniel Vázquez Díaz, hecho de total transcendencia en su carrera, del que aprendió el color y la importancia de la esencialidad y la simplicidad en la pintura, llegando a ser su discípulo predilecto, como en varias ocasiones había manifestado el mismo maestro-; la llegada de la guerra civil y los duros años de la posguerra; su relación con personajes tan importantes como Federico García Lorca, Pablo Neruda, Jorge Guillén, Maruja Mallo, José Bergamín, Alfonso Buñuel o Rafael Alberti, entre otras figuras imprescindibles de la cultura de aquel tiempo y que fueron decisivas en la visión que tendría siempre en la contemplación de ese mundo que lo habitaba; el conocimiento de la que sería su amor y su musa, María Fernanda, que suscitó en él de nuevo su vuelta a la pintura…..




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José Caballero y María Fernanda Thomas de Carranza. Bosque de ” bodas de sangre” (1962).

La tragedia de la guerra le causó una tremenda herida y una profunda desolación que le marcaría durante toda su existencia; sin embargo y aunque se ocultara, nunca desapareció su fruto, su “reliquia”, su don, y así lo expresó Luis Cernuda en estos versos:

“la sal de nuestro mundo eras,
vivo estabas como un rayo de sol”

Estas expectativas permanecieron siempre como posibilidad, no podían hacerse realidad aún -sumido como estuvo “en una profunda e inútil nostalgia”- hasta que se materializó en el momento en que conoció a María Fernanda, la que sería su esposa y amiga, también su musa. Fue María Fernanda para José Caballero “la señal que lo salvó, después de llamar a tantas puertas que nunca se abrieron…”

A partir de este momento, y como él mismo dijo, empezó a “rellenar un vacío difícilmente rellenable”, y para ello utilizó, en palabras del artista, “el único material noble de que disponía”, su pintura , pese a que todo lo que le rodeaba “lo sentía muerto y oxidado”, hasta los antiguos colores de su paleta.

Ahora, José empieza a “fluir” de nuevo; comienza su búsqueda apasionada, y su presente se fundamenta en ese misterio que supone la investigación, la exploración por nuevos caminos. La nostalgia de un pasado ideal ya no será la crónica de su historia pasada; ese recordar será de otra índole, tendrá una nueva cualidad; no se tratará sólo de la interiorización de la imagen del mundo -ese mundo que para él representaba el círculo y que interpretaba, según sus propias palabras, “siempre en continúa ebullición, nunca de forma estática”-, sino de tener el corazón y el sentimiento en ese mundo perdido y también naciente en el que él tenía su propio papel que representar, y en donde la memoria será constante fuente, como irrupción siempre nueva y presente en su obra.

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La gran vigilia de 1936 (1970) Técnica mixta sobre tabla.

Los amigos que le acompañaron en su camino, a los que ya hemos mencionado: Lorca, Neruda, Buñuel, Torres García, Alberti, etcétera, le enseñaron, le ayudaron y también soportaron “el espanto” de la tragedia, con el exilio y con la muerte. En palabras de Trakl “soportar un temblor, un rayo que quema y partiendo abre, taja y enciende…”

¡Cuánto sufrimiento el de José Caballero! ¡Cuántas noches sin cielo que hicieron de su vida, a veces, un presente sin un después, algo que ya parecía ser para siempre nunca!, como canta el poema de Hugo Mújica.

Ya no estamos ante un desconocido, y nos surge el deseo de encontrarnos con él, entre la noche y el alba, abrazando su ausencia en algún lugar de Punta Umbría, ese pueblo marinero al que se dirigía en verano a pasar unos días llenos de luz, de azules y de oro -como expresaba Juan Ramón Jiménez – y desde el que se divisa el horizonte. Allí podríamos soñar con él sus sueños de otros hombres, de otras tierras, de América… , al lado de ese mar que tanto le gustaba y por el que se sentía tan atraído, con una nueva esperanza, mirando a lo lejos desde un vacío de lunas negras y sangre derramada.

Hoy, en ese rincón de Punta Umbría, cuando ya se fuera apagando la arena, habríamos estado conversando. Yo le diría que conservara en el corazón sus sueños sin sombras ni malos presagios y todo el reconocimiento y el amor que le profesamos los que a través de su obra hemos podido conocer un poco más del mundo, ese mundo que no es el simple ensamblaje de las cosas dadas, sino lo construido por el hombre, que lo hace brotar de nuevo a través del eco de sus creaciones, ese mundo lleno de bondades y miserias al que él rescata y transforma a través de los sucesivos lenguajes de que se valió a lo largo del tiempo y que justificaba, no en relación a cambios personales, sino al momento que vivía y a las circunstancias por las que atravesaba, “a un nuevo sentimiento que no se correspondía ya con el anterior”.

Consideraba estos cambios como “una necesidad que se producía en el instante preciso”, un nuevo modo de descifrar lo indescifrable, de decirse lo no dicho, de volver a experimentar el universo. Él consigue que el mundo eclosione en su obra, se haga más mundo, y sus ” ensayos de vida” nos los dona, como hacen los verdaderos artistas, para que podamos seguir comprendiendo…

Al “Señor de los sueños”, como le llamaba Pablo Neruda, le damos en este homenaje las gracias por ser una luz, con color y calor propios, que nos hace entender mejor la vida, el sufrimiento y hasta la muerte, que él vivió en primera persona a través de las pérdidas que padeció en su familia, especialmente la de su madre, de la que dijo: “el dolor y la infinita tristeza que su muerte me producen, hacen sobrevivir su recuerdo constante y desde entonces y para siempre toda mi obra estará encaminada con la más cariñosa ambición a glorificar su nombre”, y entre sus más queridos amigos, como le sucedió con la de Federico García Lorca. Con estas pérdidas anticipó su muerte, porque la hizo propia, parte de él murió en ellos y aprendió, de la peor forma, que su auténtico e irremisible futuro se había convertido en su presente .

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La sangre derramada. (1968 ) Tinta China y aguada sobre papel.

José Caballero nos enseña a través de su obra que todo se puede inventar de nuevo, que pese a que la oscuridad oculte la verdad en muchas ocasiones y circunstancias, siempre hay alguien que nos desvela lo oculto y también siempre hay una “Ítaca” a donde poder regresar.

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Itaka 1973.

José Caballero es “El Señor de los sueños”, y ¡qué bien conocía Neruda su Alma!; por eso acertó con este calificativo. José Caballero soñó que podía haber un mundo mejor y no se limitó a decirlo, lo hizo . Hoy está aquí, entre nosotros, haciéndose presente en cada una de sus obras.

Hoy José volvería a pintar un nuevo cuadro, ese que siempre nos queda por desvelar para seguir descubriéndonos, para desentrañar nuestros secretos y animar el fuego que arde pero que no quema y sin el que no podemos comunicarnos ni vivir, y volvería a decirnos una vez más :

“Yo quisiera
Empezar otra vez
Como si fuera
El primer cuadro.
No me importan las tendencias
No quiero ser esclavo
Quiero seguir siendo libre.
Dejar lo anterior olvidado
¡Ya no sirve!
¡Aquí tengo un pincel!
Muchos pinceles
Colores de todos los colores “

Vaya nuestro homenaje para José Caballero y su esposa María-Fernanda Thomas de Carranza, su Ángel, su Amor y su Musa…

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Tesis doctoral:” la memoria no es nostalgia, José Caballero. Marian Madrigal Neira

 

Escudo de la Complutense.
Escudo de la Complutense.

 

Video, “Caminos de papel”. José Caballero, Círculo de Bellas Artes

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Caminos de papel.

 

Obra de José Caballero . El sombrero de tres picos

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El sombrero de tres picos.

En esta ocasión, desde Punta Umbría.

Punta Umbría.
Punta Umbría.






2 Responses to "José Caballero, “el señor de los sueños”"

  1. Benito A. de la Morena Carretero   15 junio 2014 at 8:59 pm

    Brillante disertación sobre “el señor de los sueños”, es prácticamente un ensayo que describe la vida y obra del insigne, de una manera fácil, muy fácil de entender, gracias a la brillante pluma de su autora, algo que se agradece muy sinceramente.
    Conocer a D. José Caballero a través del dosier que ha preparado con mimo y rigor Dª Clotilde, es un valor añadido a la extensa literatura que sobre él ya se ha publicado, por eso mismo, este compendio coge más fuerza, pues ha sido capaz de condensar las reseñas profesionales más significativas, junto a la tierna descripción de la humanidad del personaje, en boca de su familiares directos.
    Gracias por permitirnos compartir estos pensamientos

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  2. Mª Peña González   17 junio 2014 at 12:27 pm

    Una vez más la autora de este artículo nos rescata de nuestra amnesia cultural y pone de manifiesto su empatía con el artista, su vida y su obra.
    Extrae información sobre José Caballero ( yo diría que desde el punto de vista humanista, fruto de la reflexión sobre la condición humana), la interpreta, la analiza …y nos la regala.
    Gracias Clotilde.

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