La puntaumbrieña Violeta Gill expone en Ayamonte su colección ‘Creo en la Naturaleza’

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Violeta Gill, junto a una de sus obras.
Violeta Gill, junto a una de sus obras.
Violeta Gill, junto a una de sus obras.

José Luis Rúa/Ayamonte. Parece como si con la primavera, hubiera habido una explosión de actividad cultural en Ayamonte que a más de uno nos tiene maravillado. O quizás sea lo cotidiano, lo propio de una amplia programación perfectamente distribuida o quizás sea, lo más probable, una visión focalizada hacía algunas actividades que no nos permiten ver el bosque de la creatividad local.

En esta ocasión hemos sucumbido ante la obra de Violeta Gill, colgada con esa maestría que define a Pepe Quijote, en las paredes de la cafetería-galería Passage de la ciudad fronteriza. Una veintena de obras de distinto tamaño, con una temática definida y una sensibilidad exquisita, definen el hacer y el decir en el lienzo, de esta mujer joven en edad y experta con el pincel.

‘Creo en la naturaleza’ es el título que Violeta ha puesto a su exposición, tercera en su carrera profesional y segunda en esta misma galería. Y el titulo define su planteamiento existencial, porque primero cree en la naturaleza para luego poder crear con ella. Necesita mimetizarse con lo que le rodea, formar parte de ese entorno que selecciona libremente, para luego transformar su visión personal en sensaciones y situaciones que aun siendo prisioneras del lienzo, gozarán de una libertad eterna. Aun cuando en esta exposición, como siempre, existan la figura humana o el perro, presentes como norma en su trabajo.

El juego de esas pinceladas delicadas reflejan la costa de Huelva, cada una de sus playas, esos paisajes solitarios, esas dunas nostálgicas o esas atmósferas limpias, impresionistas y seductoras. Por esa razón, su pintura, la de Violeta, tiene esa impronta de la frescura, de la espontaneidad y de la luz que definen esta tierra y que ella, como nadie, sabe interpretar en el lienzo.

Su obra se manifiesta en muy distintas técnicas, combinándolas para no hacer cruce y mestizaje, para mantener la limpieza de cada una de ellas. La acuarela, el acrílico, el óleo o la tinta china juegan con dulzura en dimensiones distintas que dan forma a un conjunto que define perfectamente el sentimiento de esta joven pintora. Y nada mejor que recrearse con esta exposición, que distribuye en la totalidad esos cobaltos, turquesas o esmeraldas que tanto le cautivan.

Pero nada mejor para salir de dudas, que acercarse a Passage y sacar conclusiones propias de la obra allí colgada.

2 Comentarios

  1. La naturaleza que ven tus ojos tiene una dulzura especial…algun dia tendre un dibujo tuyo pintado con tu sonrisa y vere las flores con su color.

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