25 años del naufragio del ‘Sanlúcar Primero’

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Ignacio Palacios Esteban. El día 29 de marzo se cumplen 25 años del naufragio en aguas marroquíes del pesquero Sanlúcar I. Perecieron cuatro de sus siete tripulantes. Todos, excepto uno, eran vecinos de Lepe. Es la mayor tragedia que ha asolado al sector pesquero de este pueblo marinero.

El barco se perdió frente a las costas marroquíes de Kenitra con mal tiempo. Faenaba al arrastre, navegando hacia el norte, cuando el patrón ordenó revirar para continuar con la corrida hacia el Sur. Según parece, en el reviro, una de las puertas del arte se enganchó en el fondo, provocando una peligrosa escora del barco que se agravó con el esfuerzo de la máquina para zafarse del embarre. Por último, una mar aprovechándose de la escora, se embarcó a bordo, inundando la sala de maquinas y provocando el hundimiento de la embarcación.



Los tripulantes consiguieron ponerse a salvo en la balsa del barco, pero cuando se encontraban a 200 metros de la playa, ésta se rompió. En el intento de llegar a tierra a nado perecieron el patrón de pesca, el hijo del armador, de 20 años, un marinero de 54 años casado y con tres hijos, que tramitaba la jubilación anticipada y el patrón de costa, con una edad cercana a los 40 años.

Pese al fuerte temporal, tres marineros alcanzaron a nado la playa donde fueron rescatados por los equipos del la Gendarmería de Kenitra, alojados en un hotel y posteriormente repatriados, llegando al Lepe el día 31.



No apareció el cuerpo del único tripulante que no era vecino de Lepe. Se especula que pudiera haber quedado atrapado en el interior del buque, que se encontraba entre 250 y 260 brazas de agua de profundidad.

El armador del buque, que perdió un hijo en el naufragio, tenía un barco gemelo – el Punta Candor- en el que se encontraba enrolado otro de los hijos, y que faenaba por la misma zona que el pesquero hundido. Los barcos eran modernos congeladores de 55 toneladas de registro bruto y de casco de hierro.



La corporación municipal de Lepe adoptó un acuerdo en el que expresaba su solidaridad con las familias de las víctimas, ofrecía colaboración en cuantas gestiones hubiera que realizar, declaraba un día de luto, y solicitaba a la población en general y al sector laboral en particular, la ausencia de toda actividad durante ese día en homenaje a los fallecidos

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