Antonio Palanco Pérez, un valverdeño en dos guerras coloniales

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Antonio Palanco (dcha) en Indochina, 15-7-1951, construyendo casas de adobe y paja. / Foto: Jesús Copeiro.
Antonio Palanco (dcha) en Indochina, 15-7-1951, construyendo casas de adobe y paja. / Foto: Jesús Copeiro.
Antonio Palanco (dcha) en Indochina, 15-7-1951, construyendo casas de adobe y paja. / Foto: Jesús Copeiro.

Jesús Copeiro. Hace cuatro años que entrevistamos a Antonio Palanco en su casa de Valverde. Veía con dificultad y apenas salía de su domicilio, pero conservaba una memoria excelente. Al cuidado siempre de su fiel esposa Pepita Parreño Fiscal, maestra que fuera de mi hijo Erik, nos recibió Antonio sentado en su sillón, ante una enorme pantalla de televisión, donde veía los toros, el fútbol y las películas. Anteriormente había sido entrevistado por el director de la revista Facanías, José Mª Cejudo, a petición mía, y también por el investigador Joaquín Mañes, experto en el tema de la Legión Extranjera, al que tuvimos el placer de acompañar.

Antonio Palanco (izq) y el vasco Ricardo Ejidua (de Basauri, muerto en Indochina). Ambos se alistaron en la Legión. / Foto: Jesús Copeiro.
Antonio Palanco (izq) y el vasco Ricardo Ejidua (de Basauri, muerto en Indochina). Ambos se alistaron en la Legión. / Foto: Jesús Copeiro.

Antonio Palanco nos dejó el 14 de febrero de 2014, pocos meses antes de cumplir noventa años y en palabras de su esposa Pepita, fue un buen padre y un excelente marido. Participó en dos guerras coloniales y tuvo la suerte de salir con vida de ellas. Este relato de su paso por la Legión Extranjera Francesa, va dedicado a su familia.

Antonio Palanco Pérez con galones de cabo, en Mascara (Argelia), 11-5-1954. Foto dedicada a su hermana Conchita. / Foto: Jesús Copeiro.
Antonio Palanco Pérez con galones de cabo, en Mascara (Argelia), 11-5-1954. Foto dedicada a su hermana Conchita. / Foto: Jesús Copeiro.

Trabajo en Francia. Nacido en Valverde un 8 de octubre de 1924, Antonio Palanco salió de su pueblo rumbo a Cataluña, con su hermano Manuel, en busca de un futuro mejor. Era el 27 de febrero de 1950. Su primer trabajo fue en las minas de plomo de Mitsa, en los Pirineos catalanes y luego en Andorra, fabricando ladrillos en una cerámica. Pasaron después a Francia y en un tren, sin billetes, llegaron a Toulouse. Como no teníamos papeles nos llevaron a un centro de acogida y colocación –afirma Antonio Palanco- y un matrimonio de Dijon me contrató como jornalero en una granja que tenía caballos y vacas lecheras. Dejó la granja y marchó a Nancy para trabajar en la construcción, cavando pozos para las cimentaciones. Más adelante pasó a una fábrica de tubos de hierro en Villeroux.

Cuartel general de la Legión Extranjera en Sidi-Bel-Abbés (Argelia). Postal de época. / Foto: Jesús Copeiro.
Cuartel general de la Legión Extranjera en Sidi-Bel-Abbés (Argelia). Postal de época. / Foto: Jesús Copeiro.

Alistamiento en París. Antonio Palanco y un amigo vasco de Basauri, Ricardo Ejidua, se fueron en tren a París. Allí estuvieron divirtiéndose, hasta que al cabo de treinta y cinco días el dinero se acabó. Esa noche durmieron debajo de un árbol, justo al lado del banderín de enganche de la Legión Extranjera. Al día siguiente, al despertar, no lo dudaron, entraron en el cuartel y lo primero que pidieron fue desayunar. Luego firmaron el contrato de alistamiento. Era el 5 de junio de 1950.

Banderines de los Batallones del 3 em REI (3er Regimiento Extranjero de Infantería), en Phoulou (Indochina). / Foto: Jesús Copeiro.
Banderines de los Batallones del 3 em REI (3er Regimiento Extranjero de Infantería), en Phoulou (Indochina). / Foto: Jesús Copeiro.

En Sidi Bel-Abbés (Argelia). Desde París marcharon al fuerte de San Nicolás, en Marsella, donde se reunieron con otros reclutas. Al cabo de tres semanas embarcaron hacia el cuartel general de la Legión en Sidi-Bel-Abbés, a 70 km al sur de Orán, en Argelia. La mayoría de los legionarios eran alemanes. El duro periodo de instrucción militar duró seis meses, aprendieron el manejo de armas, el tiro y duras marchas por el desierto, bajo un sol de justicia. Tras la formación militar, Antonio Palanco obtuvo el quepis blanco.



Legionarios en Indochina, a la izquierda soldados vietnamitas. En la 2ª fila y con bigote vemos a Antonio Palan.
Legionarios en Indochina, a la izquierda soldados vietnamitas. En la 2ª fila y con bigote vemos a Antonio Palanco.

Guerra en Indochina. El 21 de diciembre de 1950 embarcaron en el Pasteur, un buque de transporte que los llevó a Indochina. El viaje fue muy duro, dos mil soldados apretujados en las bodegas y durmiendo en simples hamacas, a través del Canal de Suez. El buque hizo varias escalas para repostar, pero sin permitir bajar a los soldados para evitar las deserciones. Se trataba del 1er Regimiento de Infantería de la Legión Extranjera. El 7 de enero de 1951, el buque arribó a la bahía de Halong, en la ciudad de Haiphong. De allí Antonio Palanco fue aerotransportado al norte de la región y estuvo luchando en diversos lugares de esta zona del norte de Indochina. Los legionarios se movían en grandes helicópteros para combatir a los guerrilleros comunistas del Vietminh, expertos en hacer emboscadas. Fue una guerra dura, cruel y despiadada-dice Palanco- usábamos fusiles y metralletas. Mi amigo Ricardo, el vasco, murió. Su camión saltó por los aires al tropezar con una de las minas enterradas en el camino.

Antonio Palanco (en primer plano) y sus compañeros llegados a Orán con sus petates, al regreso de Indochina. / Foto: Jesús Copeiro.
Antonio Palanco (en primer plano) y sus compañeros llegados a Orán con sus petates, al regreso de Indochina. / Foto: Jesús Copeiro.

En Hanoi frecuentaba el bar de un andaluz, decorado con capotes y muletas, también había allí mujeres a disposición de los soldados. Otro entretenimiento eran las cartas, se jugaba mucho al póquer y los más viciosos eran los italianos -continúa Palanco- y también hubo deserciones. Un amigo asturiano, comunista convencido, se pasó al Vietminh. En Indochina permanecí dos años y medio, desde el 7 de enero de 1951 al 4 de junio de 1953.



Antonio Palanco (2º por la izq) en un refrigerio,  en Argelia. Es cabo 1º, hacia 1956 / Foto: Jesús Copeiro.
Antonio Palanco (2º por la izq) en un refrigerio, en Argelia. Es cabo 1º, hacia 1956 / Foto: Jesús Copeiro.

Regreso a Argelia. Volvió a Argelia en el mismo transporte Pasteur que le había llevado a Indochina, pero esta vez dando la vuelta por África del Sur (el Canal de Suez se hallaba cerrado), travesía que duró cuarenta días. Regresó como cabo y su nuevo cometido fue el de instruir una compañía de reclutas. Tras pasar un año como instructor, Antonio echaba de menos la acción vivida en el país asiático, se sentía aburrido de hacer siempre las mismas cosas, así que solicitó volver a Indochina.

Otra vez en Indochina. Embarcó de nuevo en el Pasteur y a los treinta días llegó a su destino. A su llegada, el 28 de agosto de 1954, la guerra había ya terminado. Con la caída de Dien Bien Phu y la firma de los acuerdos de Ginebra, se acabó con un siglo de presencia francesa en la península indochina. Pero Antonio Palanco y otros legionarios siguieron en aquellas tierras hasta el 15 de enero de 1956. Su misión fue la de desmontar todo lo que pudieran llevarse los franceses, como la infraestructura ferroviaria, el tendido eléctrico, tuberías, etc. Lo demás, lo inutilizaron o destruyeron. No había que dejar nada útil a las nuevas autoridades comunistas. Estuvo en la meseta de los Jarros, al norte de Laos, donde la vida fue más tranquila. Luego pasó a Na San, al oeste de Hanoi, custodiando el aeropuerto. Eso le proporcionó la oportunidad de aprender paracaidismo y realizó cerca de treinta saltos. Una vez finalizada su misión, la Legión Extranjera emprendió el regreso. Antonio Palanco volvía con el grado de caporal-chef, es decir, como cabo primero, acenso obtenido en Saigón el 16 de julio de 1955. Regresó con el llamado Batallón de Tonkin.

 Antonio Palanco (a la izquierda) con casco, metralleta y granadas de mano. Argelia, 1956 / Foto: Jesús Copeiro.
Antonio Palanco (a la izquierda) con casco, metralleta y granadas de mano. Argelia, 1956 / Foto: Jesús Copeiro.

Guerra en Argelia. Pero a  su llegada el 8 de febrero de 1956, le esperaba una nueva sorpresa: la guerra había estallado en Argelia. Otra lucha encarnizada, otra guerra de guerrillas, más cruel quizás que la asiática. Antonio Palanco fue herido en un ojo. Estando parapetado tras una roca, un disparo enemigo arrancó una esquirla de la misma que quedó incrustada en su ojo derecho. Le produjo una nube blanca, que siempre le persiguió. Estuvo luchando en Argelia durante año y medio, hasta el 5 de junio de 1957 en que se licenció. Permaneció un total de siete años en la Legión Extranjera Francesa.

Helicóptero en las montañas de Argelia. / Foto: Jesús Copeiro.
Helicóptero en las montañas de Argelia. / Foto: Jesús Copeiro.

Empresa petrolífera y regreso a casa. Tras dejar la Legión, se quedó en la empresa petrolífera Société Nationale Repal, en Hassi R’Mel, en el desierto argelino controlado por los franceses. Allí permaneció cuatro años. La siguiente etapa fue París donde estuvo dos meses, esta vez teniendo cuidado de no gastarse el dinero ahorrado como lo había hecho la primera vez que llegó a la ciudad. De vuelta a Valverde en agosto de 1961, decidió que se tomaría dos años sabáticos, que nada haría, solo descansar, hablar con su gente, tras once años de ausencia. Salió de España por la vía clandestina y volvió cargado de experiencia y con su pasaporte en la mano. Cuatro años en Indochina, siete en Argelia y con dos guerras coloniales a sus espaldas, guerras que no eran las suyas.

Fuente: Documentación y fotografías de Antonio Palanco Pérez.
José Mª Cejudo: Un valverdeño en la Legión Extranjera. Revista Facanías nº 415, febrero 2008.
Joaquín Mañes Postigo: Añoranzas Hispanas de la Legión Extranjera. Ed. Magase, 2013.

5 Comentarios

  1. enomenal articulo amigo Jesús¡¡¡, investigación pura y dura que creo que es como se debe hacer, quizas este artículo sirva a muchas personas como acicate de la investigación de la historia de personajes poco conocidos…por cierto tendría algo que ver con la mna de su mismo nombre?. Un abrazo

  2. Gracias.. en nombre de la familia…
    que puedo decir además de una vida interesante, para mi era mi padre….el mejor del mundo…lo añoro muchísimo y lo llevare siempre en mi corazón….Gracias Papa por tu vida..

  3. ¡¡ Enhorabuena, Jesús !! Eres incansable.

    Mi más emocionado recuerdo para Antonio Palanco. Una vida plena para un espíritu fuerte e indómito.

  4. Hola amigo.
    He leído Tu artículo y me ha gustado bastante, un hermano de mi padre estuvo en esa fecha en el mismo cuartel, me gustaría cambiar alguna información, aunque estoy muy pegado en este tema.
    Si puedes me contesta mi tío se llamaba
    Teófilo Moreno Rodriguez
    Un saludo
    Lope Moreno Rodriguez..

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