Arde Ucrania

La incorporación de Ucrania permitiría cerrar un ciclo que contribuiría a garantizar una aportación energética, necesaria para que la UE sea una gran potencia, a costa de debilitar el potencial del “gigante” ruso, cada vez mas tocado y que mira a China de reojo en un movimiento de ajedrez que podría cambiar el mapa geoestratégico mundial en un futuro no muy lejano.

Benito de la Morena / Academia Iberoamericana de La Rábida. Arde Ucrania y muchos “bomberos” acuden prestos para apagar las llamas, entre ellos también están los que provocaron  y mantuvieron latente el incendio. Detrás, y en prudente segunda  fila, ya se están preparando los que recogerán de entre sus restos todo aquello que les sirve para “reconstruir” la “nueva Ucrania europea”.

La fortuna para Ucrania es estar en el continente “desarrollado”. Este tipo de actuaciones en África o Medio Oriente ya habría desembocado en guerra civil, y ya la UE padeció el caso de Bosnia-Herzegovina y aprendió del fracaso. Pero la construcción de Europa continúa y las adhesiones selectivas no pueden esperar, pues el gas natural es una energía geoestratégica y Europa sabe dónde encontrarla.

La incorporación de Ucrania permitiría cerrar un ciclo que contribuiría a garantizar una aportación energética, necesaria para que la UE sea una gran potencia, a costa de debilitar el potencial del “gigante” ruso, cada vez mas tocado y que mira a China de reojo en un movimiento de ajedrez que podría cambiar el mapa geoestratégico mundial en un futuro no muy lejano. Mientras, los ucranianos sonríen, están felices, ya son miembros de la UE y próximamente les veremos recogiendo fresas en las planicies de Huelva, al igual que sus vecinos rumanos, búlgaros y eslovacos. Entonces quizás puedan ver esa cruda realidad que ahora se les oculta.




Mientras tanto, los países constructores de la Europa “unida” tenderemos que recomponer nuestra política de impuestos para dar cabida al nuevo socio, dentro de la solidaridad a la que obliga la democracia de la UE, esa de la que ya se ha salido Suiza, esa en la que nunca entró completamente el Reino Unido y tampoco algunos de los países nórdicos, esa de la que ya están dudando  porcentajes importantes de ciudadanos franceses, belgas y holandeses, incluso alemanes, pues parece insostenible mantener tantas aportaciones, sin apenas recibir, pero esa es la condición actual que debemos asumir para seguir perteneciendo a Europa y seguir usando el euro.

De momento ya está más garantizado el suministro de energía  gasística que viene de Oriente, pues el de Occidente llega por Huelva, procedente de Argelia, desde hace algunos años, cerrando el gran gaseoducto que recorre Europa y garantizando el suministro a la gran “Nación” que queremos construir y para la que estamos hipotecando nuestro futuro, en la esperanza de que pronto podamos empezar a recoger los frutos de la cosecha sembrada.




Y  las multinacionales dan la bienvenida a una Ucrania que no han permitido que se destruya. Todo sigue como estaba previsto; nada ha cambiado excesivamente, aunque el “gigante “ruso ruge en la lejanía. Europa sigue creciendo mientras, de momento, los europeos se empobrecen.

“Omne quod scriptum est”.







One Response to "Arde Ucrania"

  1. Azoteas   7 marzo 2014 at 3:09 pm

    Sí señor. Se puede decir de muchas maneras, pero no siempre se sabe lo que se dice. Ni lo que se oye decir. No está mal que alguien nos abra los ojos para ver gas donde parece haber solamente política.
    Y es que la política, a veces, esconde intereses de este tipo.
    Viva la ironía.
    Y la cosa esa llamada Europa. Ya veremos lo que pasa cuando el gas se ponga tonto …
    Y caro, que eso ocurrirá en nuestra Europa gracias a nuestro talante.
    ¿Talante? ¿Se dice así?

    Responder

Deje un comentario

Su dirección de correo no será publicada.