‘A propósito de Llewyn Davis’, todo sobre Llewyn Davis

No hay nada nuevo en esta obra maestra, pero está llamada a perdurar. Porque, como dice Davis en la cinta “Si no es nuevo y nunca envejece: entonces es folk”.

Un fotograma de la película 'A propósito de Llewyn Davis'.
Un fotograma de la película ‘A propósito de Llewyn Davis’.

Miguel Velasco Márquez. Nueva York, años 60. La supremacía económica de Estados Unidos dominaba el mundo. Hippis, feministas y ecologistas toman las calles, al mismo tiempo que un espíritu bohemio y de vanguardia hace nido en el mítico Greenwich Village y, hace del mismo, epicentro de un nuevo movimiento musical: el folk.

Con el tiempo, Bob Dylan se convertiría en una de las caras del éxito surgidas en este barrio newyorkino, la de Llewyn Davis es la del fracaso.

Una ola de frío azota Nueva York, si se hace complicado caminar por sus gélidas calles, no hablemos ya de hacerlo sin abrigo mientras nos buscamos la vida en ellas. Guitarra en mano. En casa de amigos siempre habrá un sofá en el que poder pasar un par de noches y, en cualquier bareto, con suerte, habremos ganado 20 dólares por tocar una noche y permitirnos, así, una comida caliente.

Llewyn simboliza el fracaso, un Ulises Folk cuya Odisea siempre acaba desde donde parte. Dylan aún no había “escrito sobre el viento” y, en el Village, lo marginal ganaba terreno a lo mainstream.

El paisaje en la cinematografía de los hermanos Coen es un elemento indisoluble, un personaje más en cada una de sus tramas. Resultaría complicado entender No es país para viejos sin sus terrenos áridos y rocosos o Fargo sin la tupida nieve que cubre por completo su fotografía. No iba a ser esta última obra una excepción. El Nueva York gélido que toma la pantalla le impregna a uno de forma permanente a lo largo de la cinta, hasta tal punto que se convierte en un rasgo más definitorio de nuestro protagonista. Los Coen brindan elementos al espectador de una carga simbólica absoluta, los cuales sirven de motor en el devenir de la trama y de la suerte de sus protagonistas (el gato Ulises aquí resulta fundamental).




La trama de la obra gira alrededor de un joven cantante de música folk durante una semana mientras recorre el barrio de Greenwich Village y la escena musical de 1961. Llewyn Davis (Oscar Isaac), guitarra en ristre, se enfrenta a un despiadado invierno neoyorquino y a una serie de obstáculos aparentemente insuperables, algunos creados por él mismo. Sobreviviendo gracias a la generosidad de amigos y extraños, y trabajando donde puede, las desventuras de Llewyn le conducen a una odisea desde los cafés del Village hasta un club vacío en Chicago con la esperanza de realizar una prueba para algún magnate de la música.

Su particular Odisea toma forma en este viaje homérico a Chicago, del que los Coen se valen para dejar geniales guiños cómicos maca de la casa a cargo de un monumental John Goodman.

Ya en Chicago nuestro protagonista haya la verdad, aquella que quizás se negaba a plantarle cara, a cargo del dueño de una importante sala, el cual le espeta: “tienes talento, pero no veo dinero aquí”. Claro que no. El dinero y el éxito esperaban en las canciones de un joven de Minnesota de voz rasgada (brillante ese guiño final en forma de relevo, con una espectral aparición de un joven Dylan en el Caslight Café).

Es momento de bajar los brazos. Una paliza postrera en una callejón oscuro resume la paliza que le han metido a lo largo de los años en su alma.

En el plano interpretativo, la película es Oscar Isaac, o Llewyn Davis, da igual, el actor se transforma en el personaje de una forma casi mística. Brillante médium cuya interpretación se pega a ti de una forma descarnada. Tanto Carey Mulligan, como Justin Timberlake y, sobre todo, un magnífico John Goodman cumplen correctamente su cometido sin hacer sombra alguna a Isaac.

No vais a encontrar ninguna reinvención cinematográfica aquí. No hay nada nuevo en esta obra maestra, pero está llamada a perdurar. Porque, como dice Davis en la cinta “Si no es nuevo y nunca envejece: entonces es folk”.

Ficha técnica
Película: A propósito de Llewyn Davis. Título original: Inside Llewyn Davis. Dirección y guión: Ethan Coen y Joel Coen. País: USA. Año: 2013. Duración: 105 min. Género: drama, musical. Interpretación: Oscar Isaac (Llewyn Davis), Carey Mulligan (Jean),  Justin Timberlake (Jim), F. Murray Abraham (Bud Grossman), Garrett Hedlund (Johnny Five), John Goodman (Roland Turner), Max Casella (Pappi), Ethan Phillips (Mitch) y Jeanine Serralles (Joy). Producción: Ethan Coen, Joel Coen y Scott Rudin. Fotografía: Bruno Delbonnel. Montaje: Roderick Jaynes.




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