Estado de excepción

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Benito de la Morena / Académico de la Academia Iberoamericana de ‘La Rábida’. Dicen que por los titulares el público atiende la noticia, de ser así usted hubiera caído en la “trampa” esperando ver como desgrano la “mala” o “buena” nueva que desnuda a alguien, maldice sobre el otro, o promete eso de que con él las cosas irían mejor.

Y el caso es que escuchando las noticias y según qué cadena televisiva, parece que España se disgrega en uno o varios trocitos; que los que antes eran “sabios” europeos de la economía ahora no lo son porque dicen inconveniencias sobre la recuperación económica; que mi prima “Riesgo” me ha abandonado y regresado a Grecia; que hay menos parados y menos empleo; que mi hijo regresará en el 2025 a casa tras su periplo internacionalista, porque aquí solo se encuentra trabajo excepcionalmente.



Pienso que de todo hay un poco en la “Tele del Señor” que cobra por la audiencia que alimenta a tal o cual partido, y no me refiero al Madrid o al Betis, sino a esos de las siglas populistas, socialistas, progresistas y hasta sindicalistas, cuyos líderes y asimilados manejan el dinero de todos con una excepcional alegría y capacidad de prestidigitación que ya quería poseer el Mago Tamariz.

Y es que decimos que la justicia es lenta, claro, y como no va a ser lenta en poner el orden que la dejan poner,  si parece que en este país solo hay tres jueces que se dedican a estos temas del control del reparto fraudulento, la Sra. Alaya, y los Sres. Castro y Ruth y, cada uno con sectores contrapuestos y difíciles de abarcar, una con las causas del PSOE y la UGT, otro con las del PP y el tercero, la Monarquía. Acabo de leer que en España se está a la cola de Europa en el número de jueces, pues se dispone de 11 por cada cien mil habitantes, será ese el motivo por el que a nadie de los que pillan, devuelven el dinero que se ha llevado, o solo es una excepción que confirma la regla. ¿Dónde están los otros jueces que el país dispone? ¿A que otros menesteres los dedican?, ¿Dónde está el Ministro con los cambios añorados?



Claro que, si a tanta sensación de engaño y manipulación, le sumamos lo de ese barrio de Burgos que no quiere que el arreglen su Avenida y al que tan “solidariamente” se le han sumado las protestas de miles de indignados en toda España, que tampoco deben querer que les arreglen las calles de su barrio, podría llegarse a pensar que esto no ha sido una simple manipulación interesada de anarquistas y republicanos que pretenden aprovechar la “marea” para atentar contra la Monarquía, ahora que está tan mal vista con la causa de la Infanta y el Sr. Undargarín. En cualquier caso, me temo que podría estar a punto de nacer un movimiento contrarrevolucionario de contratistas y especialistas de la construcción que sí quieren seguir haciendo obras en los barrios de las ciudades de este país, ¡todo un dislate!

Observando estas cuatro pinceladas que me he atrevido a mencionar, pienso que el título encaja en la dinámica habitual del “decir sin mencionar”, del “culpar sin demostrar”, dejando al criterio intuitivo de cada uno la versión que más convenga, sea o no sea verdad. Por eso pienso que estamos pues en un “estado de excepción”, solo que a la “española”.