72º Aniversario de la ‘Operación Postmaster’, un episodio de la II Guerra Mundial en la Guinea española

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Bella estampa del buque. / Foto: Coleccion National Maritime Museum.
El investigador Jesús Copeiro.
El investigador Jesús Copeiro.

Jesús Copeiro. Este 14 de enero se cumplen 72 años de un episodio poco conocido de la II Guerra Mundial, que tuvo como escenario la bahía de Santa Isabel, en la isla de Fernando Poo, antigua colonia española situada en el golfo de Guinea. En efecto, el 14 de enero de 1942, un comando británico secuestró tres buques mercantes del Eje refugiados en el puerto de Santa Isabel (hoy Malabo). Se trataba del Duchessa d’Aosta italiano y de las lanchas Likomba y Bibundi, ambas de bandera alemana. La captura de estos barcos recibió el nombre en clave de Operación Postmaster.

Bahia de Santa Isabel y situación de los buques del Eje.
Bahía de Santa Isabel y situación de los buques del Eje.

Espías británicos. Los tres buques refugiados en Santa Isabel atrajeron desde el primer momento el interés de los espías británicos en la isla. El agente Charles Guise, un joven teniente del ejército que actuaba bajo la cobertura de correo diplomático, preparó un informe detallado sobre las características de los barcos y sus posiciones de atraque en el puerto; describió el estado de ánimo de la marinería; comunicó la existencia de un equipo de radio a bordo del Duchessa; señaló la presencia de una guardia indígena permanente en el cuartel de la Guardia Colonial de Punta Fernanda, dominando la bahía; y advertía del peligro en ese lugar de cañones de cuatro pulgadas que cubrían el puerto.



Bella estampa del buque. / Foto: Coleccion National Maritime Museum.
Bella estampa del buque. / Foto: Col. National Maritime Museum.

Preocupaba en Londres que esos barcos pudieran salir de la bahía y abastecieran a los submarinos alemanes que operaban en la zona. Había que evitarlo: así nació la Operación Postmaster. En un principio se barajó la posibilidad de capturar las lanchas y de inmovilizar al Duchessa destruyendo sus hélices. Pero pensando en la utilidad que podía tener el barco italiano para los aliados y en el valor de las mercancías que transportaba, se decidió mejor capturarlo. Su carga había sido valorada en más de 200.000 libras esterlinas.

Operación Postmaster. El plan recibió el nombre clave de Operación Postmaster y los detalles fueron hilados en Lagos con los informes y fotografías realizadas en Santa Isabel. Se propuso que el comando asaltante entrara en el puerto una noche sin luna en dos grupos, a bordo de sendos remolcadores. Un grupo se encargaría del Duchessa, el otro de las lanchas alemanas. Los asaltantes debían anular la radio del Duchessa y controlar el barco. La fuerza sólo sería usada en caso de necesidad. A continuación se volarían las cadenas del ancla y los amarres de popa. Por último, los tres barcos serían atados a los remolcadores y sacados del puerto. Toda la operación debía realizarse en quince minutos. Se contaba además con que la mayor parte de la tripulación estuviera divirtiéndose en tierra en el momento del ataque  La corbeta Violet, de la Royal Navy, esperaría en lugar convenido, fuera de las aguas territoriales, para hacerse cargo de las presas y escoltarlas hasta Lagos. De esta forma se hacía ver que los barcos del Eje se habían apresado en alta mar.



El Duchessa d'Aosta fondeado en la bahía. / Foto: Col. Public Record Office.
El Duchessa d’Aosta fondeado en la bahía. / Foto: Col. Public Record Office.

El plan recibió luz verde del Foreign Office y del Almirantazgo, en noviembre de 1941. El gobernador de Nigeria autorizó el uso del remolcador Vulcan y de la lancha Nuneaton, de la Marina colonial nigeriana, con sus tripulaciones. El comando asaltante estaría formado por cuarenta hombres al mando del capitán Gus March-Phillipps, especialista en operaciones especiales. En el grupo irían tres exiliados españoles republicanos que habían pertenecido a la Legión Extranjera y que su presencia sería útil no sólo para contestar en castellano al centinela del buque italiano, sino por aprovechar su experiencia militar. Los preparativos terminaron el sábado 10 de enero de 1942. El comando saldría de Lagos el domingo al amanecer y se fijó el asalto para las 23,30 h del miércoles 14 de enero.

Aquella noche, silenciosa y tranquila, no había en la bahía más que los buques refugiados y unas cuantas barcazas. El cañonero Dato, destinado en la colonia, se hallaba en Río Muni y la escasez de gasoil hacía que la ciudad quedase a oscuras a las once de la noche. Todo favorecía los planes del comando.

Situación geográífica Guinea española.
Situación geográfica Guinea española.

Media hora tardaron en ejecutar la operación. Las lanchas alemanas sólo estaban vigiladas por tres nativos, que saltaron al agua cuando les vieron y en el mercante italiano no tuvieron que disparar ni un sólo tiro para controlar a los veintiocho tripulantes que había a bordo. El principal problema residió en cortar las cadenas del ancla del Duchessa. Varias cargas explosivas tuvieron que emplearse y el ruido de las detonaciones desataron la alarma en tierra. Pero la reacción llegó tarde y cuando los cañones de la Guardia Colonial recibieron la orden de abrir fuego, los barcos habían desaparecido en la oscuridad.

Con la luz del día, el gobernador ordenó que el Dragon Rapide de Iberia, que cubría la ruta Santa Isabel-Bata, tratara de localizar a los barcos. El avión fue artillado con una ametralladora y bombas de mano, siendo la primera vez que un aparato de Iberia y su tripulación eran militarizados. Pero la operación de rastreo por las costas de Camerún y Gabón no dio resultado.

Reconstrucción del secuestro. / Dibujo de  Fernando Álvarez Uribarri.
Reconstrucción del secuestro. / Dibujo de Fernando Álvarez Uribarri.

Cena en el Casino. El éxito de la Operación Postmaster se debió sin duda a un español llamado Agustín Zorrilla, que había llegado a la isla diez meses antes y trabajaba en una ferretería de Santa Isabel. Zorrilla era contrario al régimen franquista y ofreció sus servicios al viceconsulado británico. Su misión sería facilitar la labor del comando, procurando que el mayor número de oficiales y tripulantes de los buques del Eje estuvieran en tierra la noche del asalto, anulando de este modo la resistencia enemiga.

¿Y qué mejor excusa para sacar a los hombres de los barcos que una cena en el Casino de la ciudad? A la cena asistieron veinticinco comensales: italianos, alemanes y varios matrimonios españoles. Al apagarse la luz de la ciudad a las once de la noche, como era habitual, Zorrilla se ausentó con el pretexto de ir a buscar una lámpara petromax para continuar la fiesta. Pero no volvió más. La fiesta siguió, hasta que se escucharon los estampidos de las cargas que volaron las amarras. Zorrilla salió esa misma noche en cayuco hacia Camerún y llegó a Lagos una semana después de que lo hiciera el comando británico. Posteriormente se le envió por barco a Nueva York y se le buscó empleo en “algún lugar del continente americano”, bajo una nueva identidad.

Portada del libro de Jesús Copeiro.
Portada del libro de Jesús Copeiro.

Un hermético silencio. Como era de esperar, el ataque fue denunciado por el gobierno español como una clara “violación de la neutralidad” y exigía la restitución de los buques apresados. El gobierno británico respondía asegurando que los tres barcos habían sido capturados en alta mar y por tanto no se sentía obligado a devolverlos. A parte de la humillación y la burla británica, el gobierno español hubo de afrontar las reclamaciones y querellas de Alemania e Italia por no haber sabido defender el puerto africano y garantizar la seguridad de los barcos allí refugiados. De hecho, el incidente era tan espinoso que los detalles de la operación nunca llegaron a publicarse en Gran Bretaña. Sobre este asunto cayó un hermético silencio que ha durado prácticamente hasta nuestros días. Han tenido que pasar más de cincuenta años para que los documentos oficiales de esta operación, conservados en los archivos británicos del Public Record Office, en Londres, pudieran ser desclasificados y expuestos a la luz pública.

La Operación Postmaster fue uno de los primeros éxitos de los comandos británicos y sirvió de modelo para otras acciones similares. El buque italiano fue puesto bajo bandera británica, rebautizado y utilizado como transporte de tropas y material bélico. Posteriormente fue vendido a una sociedad italiana y desguazado en La Spezia en 1952. Paradojas del destino, el Duchessa d’Aosta volvería a ser italiano al final de sus días.

Fuente: Objetivo África. Crónica de la Guinea Española en la II Guerra Mundial
de Jesús Ramírez Copeiro del Villar. Edición del autor. Huelva, 2004.

9 Comentarios

  1. Excelente sintetización de una gran operación recogida en un interesante libro. Amigo Jesús, por lo que nos dá ahora a estas edades…..por la Historia¡¡¡¡pero seguimos en la brecha con la Historia de la Minería y, sobre todo en Huelva. Felicidades y bienvenido a este medio de información¡¡¡.

  2. que interesante enterarse de episodios históricos aun desconocidos que fueron planeados y ejecutados con gran sagacidad y astucia en la segunda guerra mundial,que otros sucesos aun clasificados como secretos, que desconocemos y que son parte de la historia, desearía que publicaran mas hechos relevantes como este.

  3. Dónde está ese libro que lo quiero leer…

    Gracias, amigo Copeiro, por mantener viva la llama del interés histórico. Y por contarlo con tanta pasión, con datos tan precisos, con ese conocimiento que te hace único.

    Un abrazo

  4. Tras pasar una campaña colonial(enero1961- diciembre 1962), de 2 años en la Guinea española,como oficial en el buque Hidrografo de la Armada, el “MALASPINA”, me creo suficiente conocedor del escenario donde cuentan se desarrolló este golpe de fuerza del espionaje britanico,y creo que puedo asegurar, como muy veraz y factible lo realizado por aquel comando, dado los escasos medios defensivos con que contaban de nuestra parte aquellos territorios.Por otra parte, y sino me falla la memoria, creo que el cañon o cañones que se citan como defensivos y situados en Punta Fernanda, eran solo cañones de salvas, que con sus disparos anunciaban la puesta del sol , o algo asi.

  5. Como amante de todas estas historias, me ha gustado mucho por el descon0cimiento que tenemos de ellas. pero mi sorpresa ha sido el ver el comentario del oficial del MALASPINA al cual conozco desde hace 55 años, pues fue un primer jefe cuando entre en la habilitación, entonces yo estaba verde como mis galones, el J.L. MURO era un oficial muy joven y muy buena persona, yo desde entonces he estado trabajando en el banco español de crédito ya jubilado hace 15 años.

    salvador corrales chiqueri cabo 2º de marinería apt escribiente san Fernando cadiz.

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