Sergi versus afición

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Juan Carlos Jara. El Recreativo finaliza 2013 en tercera posición de la Liga pero con una buena parte de la afición censurando muchas de las decisiones de Sergi Barjuan, entrenador albiazul. El míster, que en virtud de sus gestos hacia la grada durante el último partido disputado en el Nuevo Colombino no parece aceptar críticas del recreativismo, debería comprender que haya seguidores del Decano que no asimilen como correctas algunas de sus determinaciones como máximo responsable técnico del equipo.

El espectacular primer tercio de campeonato protagonizado por la entidad onubense en esta temporada tiene mucho que ver, evidentemente, con el trabajo desarrollado por Sergi Barjuan al frente de la plantilla. Aún así, hay que recordar que la calidad y el gran estado de forma de algunos de los integrantes de ésta han propiciado en esos encuentros que los puntos se hayan quedado en el casillero albiazul en varias ocasiones en las que el Decano no acumuló más méritos que el rival. Fueron ésas unas jornadas de goles de pañuelos, con impresionantes definiciones ante el marco rival firmadas por Álvaro Antón, Jonathan Valle, Montoro, Larena, Linares o Arana, que contribuyeron de forma decisiva a una racha histórica de triunfos consecutivos del Recreativo.

Algunos de los defectos del equipo, claramente marcados desde el principio, siguen estando ahí sin que Sergi haya sabido corregirlos. Los errores en defensa, el elevado número de balones perdidos en el centro del campo ante la presión del rival, los goles encajados a balón parado o la falta de verticalidad durante muchos minutos continúan, pese a todo, restando puntos. En el último partido, sin ir más lejos, el grave contratiempo que supuso la temprana expulsión de Cifu fue mal gestionado por el técnico catalán, que optó por un Recreativo que, en inferioridad numérica, jugó con tres defensas mientras el marcador estaba igualado y con cuatro, en cambio, cuando el mismo volvía a ser desfavorable.

El gran balance general del equipo de Huelva, y por tanto de su técnico, muestra borrones demasiado visibles y, por qué no, preocupantes. La actitud crítica en algunos momentos por parte de la grada no debe sorprender y, por supuesto, debe ser aceptada por el entrenador. Hace casi una década otro inquilino del banquillo albiazul ya fue duramente criticado por decisiones que ni una elevada suma de puntos en la clasificación puede justificar. Aquel técnico, de nombre Quique Hernández, abandonó la nave albiazul al final de aquella Liga 2004/05 y tras su paso por nuestra ciudad apenas ha logrado éxitos deportivos. El Decano, en cambio, ascendió en el siguiente ejercicio liguero como campeón de Segunda A.

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