Santa Claus y los Magos de Oriente

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Antes de la Gala, los Reyes Magos estarán atendiendo a los más pequeños.
Antes de la Gala, los Reyes Magos estarán atendiendo a los más pequeños. / Foto: wikipedia.
Antes de la Gala, los Reyes Magos estarán atendiendo a los más pequeños.
Los Reyes Magos atendiendo a los más pequeños. / Foto: wikipedia.

Benito A. de la Morena. Guste o no guste, se quiera o no se quiera, se asume que tal día como hoy alumbró María un niño al que se puso de nombre Jesús y se le consideró el Mesías prometido. Desde entonces, cristianos y paganos festejan la Navidad el 24 de diciembre, así como el día de los Reyes Magos, también conocidos como los “Magos de Oriente”, quienes, tras el nacimiento del Jesús, habían acudido desde países extranjeros para rendirle homenaje y entregarle regalos de gran riqueza simbólica: oro, incienso y mirra.

Estos “magos”, según la creencia católica, eran representantes de religiones paganas de pueblos vecinos y según el Evangelio (capítulo dos, versículos uno al 12, del Evangelio de San Mateo), simboliza que las naciones acogen, por la Encarnación, la Buena Nueva de la salvación que se esperaba. Dice la tradición que Melchor era un anciano blanco con barbas blancas que regaló a Jesús oro, representando su naturaleza real. Gaspar, un joven moreno, le regaló el incienso, que representa la naturaleza divina de Jesús y Baltasar, de raza negra, le entregó a Jesús la mirra, que representa su sufrimiento y muerte futura.



Se supone que los reyes eran astrólogos, sacerdotes, o científicos. Se acepta el número de tres, aunque hay quien opina que pudieron ser dos, cuatro, e incluso hasta 12,  y que la estrella que les condujo a Belén, no era más que un cometa o meteoro luminoso que coincidió en el tiempo. ¡Qué más da!, lo cierto es sus majestades los Reyes Magos se convirtieron en unos personajes muy queridos por todos los niños y que el día 6 de enero volverán a celebrar la tradición trayendo la ilusión a los pequeños.

Los laicos están adoptando a Santa Claus como “alternativa” a los “magos”, pero hay quien dice que Santa Claus fue San Nicolás de Bari, quien nació en el año 310 después de Cristo, en un tiempo de persecución, donde la enseñanza de la doctrina de Jesús suponía estar en contra del Imperio Romano. Países como Rusia, Turquía y en general, Medio Oriente, se atribuyen el privilegio del nacimiento de este personaje del que se dice era de gran generosidad, especialmente con los niños. En tiempos del emperador Diocleciano, San Nicolás fue nombrado obispo de Myra Turquía, y de ahí el color rojo de su vestimenta. Sus restos descansan en la Basílica de San Nicolás, en Bari, Italia, desde el año 1087.



La imagen que conocemos actualmente del clásico Santa Claus fue modificada por el inmigrante alemán, recién llegado a Nueva York, el protestante Thomas Nast, quien lo ilustra para el semanario “Harper”, en 1864, mostrándolo con el traje rojo las botas, un gran saco de juguetes y entrando en una chimenea.

En cualquier caso, los hijos pequeños de los “adultos” católicos y protestantes, laicos y ateos del mundo occidental, celebran estas fechas inmersos en un espíritu de ilusión contagioso, incluso para sus mayores más arcaicos y retrógrados empeñados en modificar el sentido natural de las cosas. Cuando estos “mayores” recobren la ilusión de la infancia que también tuvieron, tal vez la vida sea mejor en el planeta Tierra.



¡¡¡Feliz Navidad!!!