The Seamen’s Institute

El Instituto pretendía ser un lugar de recreación y entretenimiento para los marineros de todas las naciones que frecuentaban el puerto de Huelva, para los obreros ingleses enviados a Huelva y Punta Umbría y para aquellos ingleses u otros trabajadores extranjeros residentes en Huelva.

Residencia Stella Maris, década de los 60.
Residencia Stella Maris, década de los 60.

Emilio Romero. Cuando la Rio Tinto Company Limited (RTCL) se hizo cargo de los yacimientos de Riotinto, una de las propuestas efectuadas por esta hacia el gobierno español fue la concesión para construir un ferrocarril hasta Huelva, donde pretendían levantar un muelle cargadero para el transporte de mineral de las explotaciones mineras de Riotinto.

Dicho muelle se construyó entre los años 1875 y 1878, donde se producía la descarga de materiales necesarios para las minas de Riotinto (madera, carbón, etc.) y, al mismo tiempo, la carga de mineral con destino a Inglaterra para abastecer a las grandes fábricas químicas para la obtención del ácido sulfúrico y otros productos.

Se tiene constatado que dicho muelle llegó a dar carga de cerca de 2.000 toneladas diarias de mineral a los más de 600 vapores ingleses que entraban en el puerto anualmente. Estos vapores llegaban a tener un promedio de 20 personas. Durante la estancia de estos vapores en puerto a la espera de la carga, el personal de los mismos se encontraba en un lugar que no tenía los establecimientos acostumbrados a encontrar en otros puertos para divertirse y resarcirse de los días de trabajo en el mar.




Es por ello que durante algún tiempo se pensó por parte de la colonia británica y por los marineros en establecer algún método, lugar de encuentro o centro, donde trataría de ofrecer a los marineros una distracción, así evitando las innumerables tentaciones que pudieran existir en esos momentos, buscar un punto de encuentro donde estos marineros pudieran descansar, tener un lugar para tomar café o refrescos, leer la prensa o libros, escribir cartas a sus familiares, etc., como así que cumpliera otro fin que era el de poder ejercer el culto propio de ellos, cosa que se venía haciendo de  forma privada en casa de uno de los miembros de la colonia británica por entonces, Mr. Broadfoot, aunque esto supusiese ciertas objeciones a este tipo de reuniones privadas y mas, en domicilios privados.

Semanes  Institute, 1891.
Seamen’s Institute, 1891.

De toda esta idiosincrasia nace la idea de construir un edificio o centro que pudiera tener todas estas “comodidades” para ofrecerlas a los marineros que llegaban a puerto y que iban a estar un cierto tiempo en tierra mientras se producía la carga de su buque.

Es así como se crea el llamado Seamen’s Institute, que tuvo sus inicios a partir de una reunión celebrada el 17 de abril de 1889 (según archivo de la RTZ) entre los Sres. Matheson y MacFarlan, que fueron los precursores de dicho centro con  la ayuda de la compañía minera. Aquí, mediante poder notarial se nombra a Mr. G.M. Speirs como “director” de dicho centro.

El 27 de junio del mismo año se procede hacer la transferencia del terreno para su construcción ante el notario de la villa D. Emilio Cano hacia los propietarios Sres. Matheson, MacFarlan y Speirs, formalizando escritura y transfiriendo su interés a la empresa de Rio Tinto.

Nace por tanto una institución, similar a la ya existente de las mismas características en Bilbao, donde se adopta el nombre de The Huelva Seamen’s Institute, estableciendo una serie de reglas en las cuales contemplaban que habría un Comité Director que estaría formado por 9 personas, de los cuales 6 serían miembros de la compañía.

El Instituto pretendía ser un lugar de recreación y entretenimiento para los marineros de todas las naciones que frecuentaban el puerto de Huelva, para los obreros ingleses enviados a Huelva y Punta Umbría y para aquellos ingleses u otros trabajadores extranjeros residentes en Huelva.

El primer comité (fechado en Londres el 8 de octubre de 1891 y firmado por H. Matheson) estaba formado por: Mr. G.M. Speirs, agente commercial, como Presidente; Rev. W.B. Douglas como capellán residente de la compañía en Huelva; Mr. W. Langdon, director del muelle de embarque; Dr. W. A. Mackay, médico oficial; Mr. A. Cough, agente pagador, como Tesorero; Mr. C.W. Adam; Mr. W.A. Bice, agente comercial, como Secretario; Mr. J. Johnston, jefe de las escuelas de la compañía en Huelva.

Fue con fecha, 18 de febrero de 1911, -según datos recogidos de D. Díaz Hierro- y por solicitud presentada al Ayuntamiento por el abogado don José Sánchez Mora, que llevaba la acción jurídica de esta Compañía Minera de Río Tinto, se autorizó la licencia de obras a realizar en la fachada de esta propiedad, cuyo edificio, comprendía, entre la Carretera Odiel, Duque de la Victoria y calle Valencia.

Stella Maris, déada de los 70.
Stella Maris, década de los 70.

Se construye por tanto en un lugar privilegiado por su visibilidad desde el Puerto y con una estructura llamativa al ser ubicado en esquina con dos calles principales de la zona, entre la Antigua carretera del Odiel (hoy Avda. de Italia) y la calle Duque de la Victoria, comprendiendo una zona de biblioteca (Reading-room), una capilla anglicana en el centro y en la otra esquina una Escuela

Este edificio, según consta en los archivos de la RTZ de Londres, en 1930, por ejemplo, llegó a tener una gran asistencia, denotando una media de 300 personas al mes dependiendo del número de buques que llegaban a puerto.

Posteriormente dicho edificio pasa a utilizarse como punto de reunión de la colonia británica residente en Huelva, con diversos actos (véase La Provincia 6/01/1891; 28/12/1893; 31/01/1894 y 12/05/1894), así como promotor del primer trofeo de futbol en posesión del Real Club Recreativo de Huelva (Copa Seamen), que fue patrocinado como club por aquel entonces por esta institución, así como escuelas nacionales en otro momento.

Con fecha 14 de enero de 1962, el entonces obispo de Huelva, doctor Cantero Cuadrado, inauguró, en el edificio del antiguo Seamen´s Institute de la capital onubense, cedido a la diócesis de Huelva por la compañía de Rio Tinto, el Club Stella Maris de Huelva, bendecido por el cardenal Bueno Monreal. Esta institución del Apostolado del Mar, ubicado en la manzana conformada por la Avenida de Italia, y las calles Duque de la Victoria y Periodista Luca de Tena, tenía escuela, casino, habitaciones dormitorios y capilla evangélica. Era un hogar abierto a los marineros, que les sirviera para paliar en parte su desarraigo familiar y afectivo. El edificio fue inaugurado por el Ministro de Marina, almirante Pedro Nieto Antúnez, el 14 de enero de 1962.

Pero pasados los años, fue desapareciendo todo este Apostolado del Mar, con sus distintas instituciones, para dejar un hito histórico en este enclave del último tramo de la calle Duque de la Victoria, quedando una impronta del paso de la colonia inglesa en Huelva. Actualmente desaparecido como tal no deja de ser uno de los edificios emblemáticos de la última década del siglo XIX junto con lo que iba a construirse posteriormente conocido como Gran Hotel Colón.

Una vez más, formando parte de este legado británico desaparecido en nuestra ciudad como así ocurrió con la clínica de los Dres. Mackay y Macdonald, clínica del Dr. Daniel, clínica de los Ingleses, 1º hospital de los ingleses, etc…..hasta cuándo?







8 Responses to "The Seamen’s Institute"

  1. Jesús Copeiro   19 diciembre 2013 at 2:41 pm

    Enhorabuena por el texto y las fotografías. Un buen trabajo de Emilio Romero sobre uno de los edificios ingleses más emblemáticos de la ciudad de Huelva y desconocido por el gran público, al haber sido demolido no hace muchos años. Una pérdida irreparable, como se lamenta el autor. Jesús Copeiro.

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    • Emilio Romero   19 diciembre 2013 at 2:48 pm

      Gracias amigo Jesús, es verdad, cada vez va quedando menos y nosotros soos pocos para, por lo menos intentar que lo poco que qeuda permanezca. Un abrazo¡¡

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  2. oliva   19 diciembre 2013 at 4:52 pm

    Enhorabuena. Buen trabajo Emilio.

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  3. Juan Carlos Jara   19 diciembre 2013 at 5:29 pm

    Enhorabuena. Fenomenal artículo, muy ilustrativo para quienes no conocimos todo esto.

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  4. Vicente   19 diciembre 2013 at 8:14 pm

    Muy bueno Emilio,

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  5. Enrique Nielsen   19 diciembre 2013 at 8:39 pm

    Magnífico artículo. Suscribo el lamento del autor ante tanta dejadez institucional. Una verdadera pena este tipo de pérdidas de nuestro patrimonio.

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  6. jormanza   19 diciembre 2013 at 9:53 pm

    Muy buen artículo y muy buenas fotografías. El edificio del Seamen´s Institute de Bilbao, de 1891, aparece en una postal de época [http://www.todocoleccion.net/reading-rooms-seamen%C2%B4s-institute-bilbao~x26376642] y es de aspecto algo distinto al nuestro. Destaca la existencia de un frontón en el edificio de Huelva que es similar al que presenta el edificio análogo de Hong Kong [ver http://en.wikipedia.org/wiki/Seamen's_Institute%5D.
    Curiosamente varios de los fundadores de este Instituto para marineros de Huelva, que empieza a estar operativo en 1891, eran los señores W. Alexander Mackay y Charles Adams, entre otros nombres igualmente vinculados al “Huelva Recreation Club”.
    Pero la vinculación entre ambas entidades no era únicamente de carácter gerencial, sino también deportivo (Cricket y football). Tanto era así que durante los años que transcurren entre 1893 y 1896 queda puesto de manifiesto que el “Huelva Recreation Club sólo existe para proporcionar distracción a los marineros y a miembros de la colonia inglesa”. Así es al menos como reza en acta de reunión de Marzo de 1896 del Seamen´s Institute, en la que por ese preciso motivo y para regularizar en cierto modo dicha relación, se acuerda que dicha entidad se haga cargo de la gestión del “Huelva Recreation Club” [http://www.recreativohuelva.com/historia].
    La Capilla evangélica (“protestante”) al igual que la que se encontraba en las cercanías del Velódromo eran objeto de curiosidad entre los chiquillos de Huelva que, a toda costa, queríamos meter nuestras narices en templos “prohibidos” y misteriosos.

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  7. Sebastián martinez   13 octubre 2019 at 10:39 am

    Así da gusto documentase

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