Isabel Naylor: “La continuidad de la tradición de dejar flores en la tumba de William Martin está garantizada con mi hija y mi nieta”

Su padre inició en los años cuarenta la tradición de dejar flores en la tumba de William Martín, 'El hombre que nunca existió', situada en el Cementerio de La Soledad de Huelva. Isabel lo acompañó desde pequeña y continuó con este gesto que ahora realiza junto a su hija y su nieta. Hablamos con Isabel Naylor, que nos cuenta los detalles de esta singular historia que ha sido reconocida con la Medalla de la Provincia y que atrae a decenas de turistas que llegan cada año a Huelva.

La visita a la tumba de William Martin aparece en muchas guías turísticas de Huelva.
Tumba de William Martin en el Cementerio de ‘La Soledad’.

Mari Paz Díaz. La tumba de William Martin, ‘El hombre que nunca existió’, y las flores frescas que no han faltado nunca en su lápida han sido un misterio durante años en Huelva. Los rumores sobre la persona o las instituciones que se encargaban a llevar de forma periódica un ramo de flores al Cementerio de La Soledad de Huelva eran muy numerosos, algunos más infundados que otros.

Un misterio que se resolvió en el año 2002 cuando Huelva tuvo conocimiento que la persona que se encargaba de llevar las flores a William Martin era Isabel Naylor, que, desde los 14 años, seguía la tradición que había iniciado en la década de los cuarenta su padre, un trabajador inglés de la Compañía Minera de Riotinto. Una historia que todavía continúa conmoviendo, no sólo a los onubenses, sino también a muchos turistas, que han incluido ya la visita al Cementerio de La Soledad cuando vienen a Huelva.

Isabel Naylor recogió la Medalla de Oro de la Provincia de Huelva.
Isabel Naylor recogió la Medalla de Oro de la Provincia de Huelva. / Foto: José Carlos Palma.

Isabel Naylor, de hecho, acaba de ser reconocida por la Diputación Provincial de Huelva, que el pasado 15 de noviembre le entregaba la Medalla de Oro de la Provincia de Huelva por “encarnar la relación entre Huelva, la compañía minera y la presencia inglesa en nuestra provincia”, un reconocimiento que le ha llegado después de que en el año 2000 fuera condecorada por el gobierno inglés con la Medalla del Imperio Británico.




Hay que recordar que la leyenda de William Martin está basada en una historia real. Enterrado en el Cementerio de la Soledad de Huelva, ‘El Hombre que Nunca Existió’ es el sobrenombre dado a ese ‘héroe’ hallado muerto en la costa de Punta Umbría, que logró engañar al espionaje alemán durante la Segunda Guerra Mundial.

Carnet de William Martin. / Foto: personajesenigmaticosdelahistoria.blogspot.com.
Carnet de William Martin. / Foto: personajesenigmaticosdelahistoria.blogspot.com.

Situada en la tumba número 14 del sector ‘San Marcos’ del Cementerio de Ntra. Sra. de La Soledad de Huelva, la identidad de William Martin ha generado tanto interés a lo largo de la historia que existen decenas de artículos y libros relatando la trayectoria de este personaje protagonista del espionaje inglés durante la Segunda Guerra Mundial. Tanto que su tumba se incluye en algunas guías turísticas de Huelva, que la recomiendan como lugar de paso obligado para cualquier persona que se acerque a la capital. No en vano, en 1943, Martin logró salvar miles de vida durante la contienda tras el crucial desembarco en Sicilia.




Porque William Martin fue un oficial inglés muerto ahogado en 1943, que protagonizó la operación denominada ‘Carne Picada’. Un montaje realizado en la Segunda Guerra Mundial para engañar a los alemanes y hacerles creer que los Aliados desembarcarían en Cerdeña, aunque realmente lo hicieron en Sicilia. Los servicios secretos ingleses arrojaron el cadáver al mar para que llegara a Punta Umbría. Se inventaron su identidad y unos documentos secretos falsos.

La historia atrae a muchos turistas al Cementerio de La Soledad de Huelva.
La historia atrae a muchos turistas al Cementerio de La Soledad de Huelva.

El cadáver fue encontrado por unos pescadores en El Portil. Los alemanes fueron víctimas de la trampa porque registraron el cadáver y se creyeron la historia. Después de la guerra, al salir a la luz la correspondencia entre Hitler y Doenitz, se descubrió que el engaño había funcionado a la perfección.

Sin embargo, parece ser que William Martin no vivió realmente y que en su tumba se encuentra enterrado un vagabundo galés que no está muy claro si murió de un suicidio o por una neumonía, de ahí que se le conozca como ‘El hombre que nunca existió’. En su lápida puede leerse: “William Martin. Nacido el 25 de marzo de 1907 y muerto el 24 de abril de 1943. Hijo adorado de John Glydwyr Martin y de la difunta Antonia Martin de Cartiff. Walles. Dulce et decorum est pro patria mori. RIP”.

Hemos hablado con Isabel Naylor por la entrega de este reconocimiento.
Hemos hablado con Isabel Naylor por la entrega de la Medalla de la Provincia. / Foto: José Carlos Palma.

Una historia que sigue captando la atención de muchos y que protagoniza Isabel Naylor, con la que hemos querido hablar a raíz de la concesión de la Medalla de Oro de la Provincia de Huelva. Un reconocimiento que “he acogido muy bien, aunque para mí ha sido toda una sorpresa. No sospechaba nada en absoluto, hasta que me llamó el presidente de la Diputación de Huelva para comunicármelo”, nos explica Isabel, que se mostraba “muy contenta, porque después de que el gobierno inglés me hubiera galardonado, ahora me ha hecho mucha ilusión que me llegara este reconocimiento desde España”.

Nacida en Huelva, Naylor conserva su nacionalidad inglesa, por lo que es anglo-española y, realmente, “me siento de las dos partes, tanto que en mi casa cocinamos platos de ambos lugares, tanto comida española como inglesa”. Esta condición le ha marcado a lo largo de su vida y ha sido una de las causas principales por las que ha mantenido esa tradición.

Cementerio inglés de Riotinto. Cruz celta de G. H. Wilson, muerto en pozo Alicia.
Cementerio inglés de Riotinto. Cruz celta de G. H. Wilson, muerto en pozo Alicia.

La primera vez que fui con mi padre a la tumba de William Martin fue alrededor de 1949, cuando prácticamente estaba recién venida de estudiar en Inglaterra, si bien gran parte de mi vida discurrió en Riotinto”, nos comenta Isabel. Ella, en aquel momento, no sabía mucho de aquella historia, pero continuó acompañándolo cada año hasta que llegó a comprender aquel episodio de la Segunda Guerra Mundial, de ahí que cuando su padre cayó enfermo decidiera continuar con esta tradición, que ya anteriormente había visto homenajes en las tumbas del Cementerio de Bellavista de Riotinto, donde la comunidad británica solía depositar flores.

Coronas de amapolas en el Monumento a los Caídos en Las Malvinas, en Inglaterra. / Foto: zocalo.com.
Coronas de amapolas en el Monumento a los Caídos en Las Malvinas, en Inglaterra. / Foto: zocalo.com.

En concreto, en Inglaterra se recuerda todos los años en el mes de noviembre a muchos soldados, marinos y aviadores que murieron durante la guerra mundial. Para ello, los británicos utilizan las amapolas como símbolo de este homenaje. Se trata del ‘Domingo del Recuerdo‘, que suele ser el segundo domingo de noviembre, cuando hay ceremonias en todo el país en iglesias y en monumentos donde miembros de las fuerzas armadas y familiares de soldados que murieron en los conflictos dejan coronas y amapolas de papel. De hecho, los miembros de la Familia Real y el Primer Ministro también dejan coronas en Londres. Luego, el 11 de noviembre es el llamado ‘El Día del Recuerdo’, con el que se conmemora el Día del Armisticio, que dio fin a la Primera Guerra Mundial.

Tumba de William Martin en el Cementerio de La Soledad de Huelva.
Isabel y su padre le ponían claveles rojos a la tumba de William Martin.

Siguiendo esta tradición anglosajona, “mi padre y yo íbamos todos los años el primer domingo de noviembre a colocar flores a la tumba de William Martin, pero como aquí no se venden amapolas, pues siempre llevábamos claveles de color rojo, que eran los preferidos de mi padre”, recuerda Naylor.

Isabel nos cuenta todos detalles de la historia de su familia con William Martín.
Isabel nos cuenta todos detalles de la relación de su familia con William Martín. / Foto: José Carlos Palma.

Así fue como su padre llevó a cabo este ritual cada año entre 1949 y 1960 aproximadamente. A partir del inicio de la década de los sesenta, fue ella quien recogió el testigo de esta tradición que mantiene hasta la actualidad.

Ahora, con 81 años, Isabel Naylor sigue acudiendo al Cementerio de La Soledad año tras año. Eso sí, desde hace un tiempo, le acompañan al Cementerio de La Soledad de Huelva su hija Gladis y su nieta, por lo que asegura que “la continuidad de esta tradición está más que garantizada con ellas”.

Imagen referente al episodio de William Martin en el web del Ayuntamiento de Huelva.
Imagen referente al episodio de William Martin en el web del Ayuntamiento de Huelva.

Sobre el misterio que existía en Huelva acerca de la identidad de la persona que dejaba las flores en la tumba de ‘El Hombre que Nunca Existió’, a Isabel Naylor siempre le sorprendió mucho, “porque amigos míos lo sabían. En realidad, yo nunca lo oculté, todo lo contrario. Es más, muchas veces cuando iba al cementerio a dejar mis flores, me encontraba que ya había otros ramos, que solía dejarlos el cónsul británico en Huelva y José María Segovia, presidente de la Real Sociedad Colombina Onubense”.

La difusión que ha tenido este curioso episodio ha provocado, según nos cuenta la propia Isabel, que hoy haya muchas flores en la tumba, en la gran mayoría de las ocasiones aportadas por los turistas que visitan la tumba. No en vano, este lugar está incluido en las rutas turísticas sobre Huelva, como hemos apuntado.

Con todo, Isabel Naylor forma parte ya de la historia de Huelva, una historia que se ha escrito día a día sin buscar reconocimientos, de forma anónima, aunque con el tiempo haya trascendido no sólo las fronteras de la capital, marcando un nuevo nexo de unión entre la cultura onubense y la británica.




10 Responses to "Isabel Naylor: “La continuidad de la tradición de dejar flores en la tumba de William Martin está garantizada con mi hija y mi nieta”"

  1. Jesús Copeiro   21 noviembre 2013 at 12:39 pm

    Reconocimiento merecido a Isabel Naylor por su tenacidad, fidelidad y entrega, en memoria de William Martin, al llevar durante cuarenta años flores a su tumba y cuidar de la misma. Cuando en 1996 publiqué el libro “Espías y neutrales: Huelva en la II Guerra Mundial” oculté deliberadamente el nombre de la dama inglesa, a petición de la propìa Isabel Naylor, que quería conservar el anonimato. Y yo lo respeté. Me alegra que años después, en marzo de 2002, se hiciera público su nombre, cuando el embajador británico en España la condecoró con la M.B.E. (Miembro del Imperio Británico). Enhorabuena Isabel por esta nueva distinción otorgada por la Diputación Provincial de Huelva. Un fuerte abrazo. Jesús Copeiro.

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  2. Emilio Romero   21 noviembre 2013 at 1:21 pm

    Merecido reconocimiento amiga Isabel, pienso que estas distinciones se deben dar en vida y por ello, creo que ha sido justo el que lo hayas recibido tú por la labor encomiable que has venido y sigues realizando en mantener ese legado que te enseñaron y que algunos de nosotros sabemos apreciar, hablando contigo pues tienes una memoria prodigiosa y clara, porque no solo es William Martin, hay muchas cosas más. A buen seguro que Gladys sigue tus pasos. Solo reiterarte mi mas sincera felicitación porque, en verdad, te lo mereces. Un fuerte abrazo.

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  3. Alejandro López   21 noviembre 2013 at 3:21 pm

    Enhorabuena, Isabel. Te mereces esta distinción y mucho más, por ser la guardiana durante tantos años de la memoria de la presencia británica en Huelva y su provincia, tan trascendente en su día para la Historia de Huelva y tan olvidada y desconocida hoy. Un abrazo.

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  4. diego lopa   21 noviembre 2013 at 6:13 pm

    Más que merecido homenaje a Isabel por su dedicación a mantener vivo el recuerdo el mayor Willian Martin.
    He pasado docenas de horas en su casa hablando de este tema, como aportación a mi libro sobre el Mayor, y me ha empapado de su cercanía y amor por la figura de este misterioso cadáver.
    Enhorabuena amiga Isabel. Un abrazo muy cercano.

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  5. diego lopa   21 noviembre 2013 at 6:16 pm

    También mi enhorabuena a la autora del artículo, Mari Paz Díaz. Riguroso y ameno a la vez.

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  6. Luis Garcés   21 noviembre 2013 at 9:26 pm

    Enhorabuena Isabel. Gracias a tu gran memoria, se podrá continuar la tradición. Te lo aseguro Enhorabuena también a Mari Paz Díaz por el resumen tan objetivo del tema.

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  7. Luis Garcés   21 noviembre 2013 at 9:35 pm

    Enhorabuena Isabel. Gracias a tu gran memoria, se podrá continuar la tradición. Te lo aseguro Enhorabuena también a Mari Paz Díaz por el resumen tan objetivo del tema.

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  8. magui gonzalez   21 noviembre 2013 at 10:02 pm

    Desde mi niñez..oi en casa a mis padres lo ocurrido con”el hombre que nunca existió”.tanto ,que al cabo de casi 20 años.mi hija en un trabajo escolar presentó una redaccion sobre el tema, solo tenia 11 años.Hace 2 años..pedi informacion mas completa sobre el tema en la pagina del Grupo Ayer y Hoy :Huelva y sus pueblos donde amablemente recibi informacion de mi amigo Diego Lopa el cual acababa de escribir un libro sobre el tema.Una historia que desde siempre me entusiasmo.

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  9. Juan ManueL Pérez López   22 noviembre 2013 at 11:47 pm

    Distinción más que merecida ya que Isabel es mucho más que la portadora de flores a la tumba del hombre que nunca existió. Es el nexo de unión, quizás de los pocos, de las dos culturas que existieron para la explotación de las minas de la provincia de Huelva a pesar del antagonismo que nunca fue superado. Es un símbolo de tolerancia y de aceptación de la idiosincracia del otro, en ella confluye sin ninguna duda la esencia cultural de la minería onubense. Mujer incasable,luchadora para la recuperación y pervivencia del patrimonio minero, dando siempre su apoyo incondicional con una generosidad desorbitada. Gracias Isabel.

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  10. Eduardo Ezama   23 noviembre 2013 at 8:08 pm

    Enhorabuena querida, para mi Isabelita,desde 1941.

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