Manuel Diego Pareja-Obregón bautiza con el nombre de ‘Onuba’ una mutación genética del cernícalo en homenaje a Huelva

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Manuel Diego Pareja-Obregrón.
Manuel Diego Pareja-Obregón.

Mari Paz Díaz. Afincado en El Rompido, en Cartaya, Manuel Diego Pareja-Obregón lleva más de treinta años dedicado al mundo de la cetrería, primero como afición y, últimamente, como profesional, ya que compagina esta actividad con la música, un sector que reconoce que tuvo que dejar aparcado un tiempo a causa de la crisis en este ámbito.

El músico está muy integrado en la vida de Huelva. / Foto: Hermandad del Rocío de Huelva.
El músico está muy integrado en la vida de Huelva. / Foto: Hermandad del Rocío de Huelva.

A pesar de ello, Pareja-Obregón continúa componiendo y desarrollando una intensa actividad como músico. Sin ir más lejos, este reconocido artista acaba de realizar la pieza ‘El circo es la razón de nuestra vida’, una canción melódica de cierre de espectáculo, compuesta expresamente para el Circo Mundial. Además, también ha escrito para la Casa Real un himno de cetrería, compuesto por encargo de Antonio de Castro y Ricardo Aguirre, para el Real Gremio de Halconeros, del que es Patrono Mayor SM El Rey Don Juan Carlos. Todo ello junto a otras composiciones, entre las que se puede citar una Salve Marinera dedicada a la Virgen del Carmen de El Rompido.



“La música la dejé durante un tiempo porque estaba muy mal, pero ahora he vuelto a componer porque me apetece”, comenta para Huelva Buenas Noticias Manuel Diego Pareja-Obregón.

Pareja-Obregón con un ejemplar en el que se puede observar el aspecto de la mutación 'Onuba', una vez que adquiere la pluma de adulto.
Pareja-Obregón con un ejemplar en el que se puede observar el aspecto de la mutación ‘Onuba’, una vez que adquiere la pluma de adulto. / Foto: Luis Concepción.

Junto a todo ello, Pareja-Obregón es noticia estos días porque acaba de lograr una mutación genética del cernícalo común bastante inusual. Se trata de una mutación de color blanco en el plumaje, una característica muy rara en este tipo de especies. Si bien es cierto que las mutaciones en las aves cantoras y diversas especies de cotorras y periquitos son en la actualidad tan corrientes que muchas personas ignoran el aspecto original, ya que existen cerca de 500 mutaciones, en cetrería todo esto es muy extraño.



Este logro ha llamado especialmente la atención porque Pareja-Obregón ha querido bautizar la mutación con el nombre de ‘Onuba’ en homenaje a Huelva, “una tierra a la que quiero mucho”, como nos cuenta el artista, que no tiene ningún problema en reconocer que “he elegido este nombre porque me gusta mucho Huelva y porque llevo viviendo desde hace más de veinte años aquí, en El Rompido”.

El ejemplar de la izquierda tiene el plumaje normal, mientras que el de la derecha posee la mutación, siendo un ejemplar joven.
El ejemplar de la izquierda tiene el plumaje normal, mientras que el de la derecha posee la mutación, siendo un ejemplar joven (se pone blanco al año de vida). / Foto: Luis Concepción.

Según Manuel Diego Pareja-Obregón, “las mutaciones surgen en la naturaleza de forma aleatoria, como ha sucedido en este caso con el color blanco, algo muy poco habitual”. De hecho, el cernícalo vulgar o común es de color ladrillo con pintas negras, mientras que ‘Onuba’ tiene la espalda blanca, un hecho que es el resultado de tres años de trabajo. Este tipo de mutación genética está generando mucho interés en las últimas décadas.



Su afición por los cernícalos comenzó hace más de cuarenta años, después de que los viera nidificar en el castillo de Cartaya, una pasión que le llevó a incluirlos en su plantel de reproductores a finales de los noventa. Y es ahí donde tiene su origen esta historia. Así, este cetrero adquirió un ejemplar que tenía una fina capa de plumas blancas, que llamó ‘Snow’. Era una ejemplar muy extraño, por lo que sintió verdadera necesidad por preservar, reproducir y conservar esa librea para generaciones venideras.

Nodriza cebando un pollito de cernicalo.
Nodriza cebando un pollito de cernícalo. / Foto: Luis Concepción.

Este proceso derivó en esta mutación, especial también en su denominación. Sí, porque normalmente se suele poner el nombre de su creador. Pero, en esta ocasión, Pareja-Obregón ha querido rendir un homenaje a la provincia de Huelva. El cernícalo, por su parte, se llama ‘Marinero’. Ahora, su objetivo es “conseguir el mayor número de ejemplares portadores de la mutación. (…) Después de tres años de trabajo e ilusiones compartidas con mi socio en esta empresa, Carmelo Cantalejo, el bellísimo y extraordinario plumaje de ‘Snow’ perdurará en el tiempo en la mutación ‘Onuba’, para orgullo de nuestro deporte y de quienes conseguimos fijar sus genes”, explica en un artículo científico. Carmelo Cantalejo es un cetrero sevillano, del pueblo de la Lentajuela.

Pareja-Obrerón, en una actividad cetrera.
Pareja-Obregrón, en una actividad cetrera.

No es extraño porque, en el mundo de la cetrería, Manuel Pareja-Obregón no para de dar conferencias y de realizar todo tipo de actividades desde hace años. Es más, a principios de diciembre tiene previsto publicar un libro que recoge 50 años de cetrería en España, una obra de 400 páginas que contará con más de 1.000 fotografías. Una publicación, que realiza con Gestocomunicación, que viene a sumarse a la extensa obra editorial del músico y que se presentará en Osuna. Desde allí, se llevará a otros lugares del país, como Madrid y la propia Huelva.

No hay que olvidar que Manuel Diego Pareja-Obregón es miembro de la Asociación Española de Cetrería desde su fundación en 1978, vicepresidente del ‘Club de Halconeros del Estrecho’, miembro de honor de la ‘Asociación Alicantina de Cetrería’ y de la Asociación Castellano Manchega, Delegado provincial de la ‘Asociación de Cetreros del Sur’ y socio de la Asociación Española de Cetrería y Conservación de Aves de Presa (Aecca). Actualmente, entre otros cargos y reconocimientos, ocupa el cargo de Delegado Nacional de Cetrería de la Real Federación Española de Caza.