A José Pablo

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José Pablo Vázquez, leyendo.
José Pablo Vázquez, leyendo.
José Pablo Vázquez, leyendo.
José Pablo Vázquez, leyendo.

Paco Romero. Conocí a José Pablo un día subido en todo lo alto de la estación de Renfe, inconfundible, con su pipa y sus gafas cual tiara, observando cómo iba su proyecto de una estación de servicio. Fue, y me cuesta mucho hablar en pasado de él, una persona a la que apreciaba y a la que admiraba, y que tanto amó a la Huelva antigua y a la Huelva del futuro, una ciudad que diseñó en su cabeza y que, sabía, no iba a conocer, pero que las generaciones venideras iban a disfrutar.

Años después coincidimos en la Mesa de la Ría, un movimiento ciudadano que tras más de 10 años, desde que él lo fundara, sigue vivo, unido y con un objetivo claro, cumplir el sueño de José Pablo, que es el mismo que el de miles de onubenses.



Paco Romero, de la Mesa de la Ría, ha querido escribir unas palabras en recuerdo de José Pablo.
Paco Romero, de la Mesa de la Ría, ha querido escribir unas palabras en recuerdo de José Pablo.

En cualquier reunión, conversando, siempre se aprendía algo de José Pablo, siempre con una palabra amable y una sonrisa, y siempre recordando a su familia, a su mujer, a sus hijas, de las que hablaba con orgullo.

Defendió un modelo de ciudad que “no tuviera todos los huevos en la misma cesta” e invirtiera en otros sectores económicos menos dañinos con el entorno, como explicaba de forma sencilla a quien lo parase por cualquiera de las calles de Huelva, que se abriera a su ría, para convertirla en una calle más de la ciudad, que recuperase la Punta del Sebo y la avenida Francisco Montenegro para uso y disfrute de la ciudadanía, que sus marismas se limpiaran de fosfoyesos, que los onubenses respirásemos un aire limpio de contaminación, y que la palabra cáncer no estuviese eternamente unida a la de Huelva.



Nos mostró que otra Huelva es posible, como fue viable para otras ciudades como Bilbao. Transformaciones que ya se han llevado a cabo en otros puntos de nuestra geografía, y que la falta de escrúpulos de los poderes económicos, así como la poca voluntad política, nos la niega para Huelva.

Un recuerdo al arquitecto.
Un recuerdo al arquitecto.

Ésta era la Huelva que soñó José Pablo, y con su sueño nos contaminó a todos. Quienes fuimos sus compañeros en la Mesa de la Ría creemos en las posibilidades de nuestra ciudad y su ría, que las tiene, pero no creemos en quienes dirigen sus designios, estancados en modelos obsoletos y con un miedo a evolucionar que les impide reaccionar ante la grave situación de salud, de contaminación y de empleo que está viviendo Huelva.



Por todo ello, quiero seguir recordando a José Pablo subido en lo alto de un edificio, observando cómo va evolucionando su Huelva, la que tanto soñó, y por la que seguiremos defendiendo su legado y luchando desde la Mesa de la Ría, como fue su voluntad, para que en un futuro, cuando paseemos por la avenida Francisco Montenegro, perdón, por la futura avenida José Pablo Vázquez, nos sintamos orgullos de este logro de la ciudadanía.

 José Pablo Vázquez, el arquitecto