La aportación de Huelva a la cooperación: Mis vacaciones como voluntario internacional

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Dani ha estado como voluntariado en países como India, Nicaragua, Marruecos y Ecuador.
Dani ha estado como voluntariado en países como India, Nicaragua, Marruecos y Ecuador.
Una de las actividades de voluntariado en Nicaragua.
Una de las actividades de voluntariado en Nicaragua.

Mari Paz Díaz. Hay muchas formas de pasar el verano y de tomarse las vacaciones. Están los que se deciden ir a la playa, cerca de casa, en algún lugar turístico, ya sea de la provincia o un destino internacional, como Italia o el Caribe. Pero, además, también hay onubenses que dedican su tiempo libre a luchar por hacer que la sociedad sea más justa. Son aquellos que cada año apuestan por hacer un voluntariado internacional.

Tu tiempo de vacaciones a cambio de la sonrisa de un niño.
Tu tiempo de vacaciones a cambio de la sonrisa de un niño.

Tanzania, India, Paraguay, Mozambique, Honduras o El Salvador son destinos habituales de este tipo de actividad que pone el acento en la solidaridad de muchos onubenses que no dudan en dejar atrás la comodidad de su casa por ayudar a los que más lo necesitan en otro lugar del mundo. Un experiencia irrepetible para quienes la viven, hasta el punto de que todos aseguran que el que lo prueba, repite en más de una ocasión.

El voluntariado internacional te permite conocer otras realidades.
El voluntariado internacional te permite conocer otras realidades.

Hoy nos adentramos en el mundo del voluntariado, de la cooperación internacional, de la mano de tres onubenses que han tenido la suerte de vivir esta experiencia en destinos muy diferentes, onubenses que han querido compartir sus vivencias con Huelva Buenas Noticias. 



Es el caso de Daniel García Yórquez, que desde muy joven sintió la necesidad de participar en la medida de sus posibilidades en temas sociales, además de ser una persona que siempre tuvo un gran interés por viajar y por conocer otras culturas, otras formas de concebir la vida, por lo que comenzó a viajar desde joven.

Dani ha estado como voluntariado en países como India, Nicaragua, Marruecos y Ecuador.
Dani ha estado como voluntario en países como India, Nicaragua, Marruecos y Ecuador.

Todos esos condicionantes provocaron que Dani se decidiera por el voluntariado internacional, ya que era una propuesta en la que confluían tres factores: “esa necesidad de participación en lo social, mi carácter y, por supuesto, mi propia conciencia que aún cree en la justicia y en la necesidad de cambio, a pesar de estos tiempos, cuando quizás se necesite más justicia y cambios que nunca. Ahora, cuando todos nos quejamos del desmantelamiento de nuestro Estado del Bienestar, es un buen momento para reflexionar y plantearse que la gran mayoría de los pueblos y países no se ha acercado, ni de lejos, a un mínimo de cobertura social, sin mencionar la falta de todo tipo de derechos y justicia internacional (también económica). En un mundo cada vez más globalizado y con una mayor interdependencia entre países, cada vez se cierran más las fronteras y, con ello, las conciencias”.

Dani se vio inmerso pronto en diversos programas de cooperación.
Dani se vio inmerso pronto en diversos programas de cooperación.

En un momento determinado, este joven onubense se encontró inmerso en diferentes proyectos relacionados con la cooperación, uno sobre interculturalidad y, otro, de diseño de material didáctico para monitores en áreas de llegada de jóvenes inmigrantes, de la mano del Instituto Andaluz de la Juventud (IAJ), Políticas Migratorias, Consejería de Gobernación y la Unión Europea. Así que no es extraño que su trayectoria como voluntario internacional sea muy amplia, ya que ha estado en destinos tan sorprendentes como India, Ecuador, Marruecos y Nicaragua.

La primera experiencia internacional de Dani fue en India.
La primera experiencia internacional de Dani fue en India.

Su primera experiencia como voluntario internacional fue en India, donde estuvo hace ya veinte años con el padre jesuita Luis de los Ríos, que llevaba una gran labor de ayuda a campesinos y leprosos en la zona de Igatpuri (interior de Bombay). “Este anciano con espíritu y energía de niño, que llevaba allí desde antes de la Guerra Civil española y que conocía mucho mejor la realidad india que la de aquí -vivió incluso su independencia con Gandhi-, se encargaba de alentar a los leprosos y a ayudar a los campesinos indicándoles sus derechos y consiguiéndoles ayudas. Yo simplemente le acompañaba y aprendía, como Lazarillo. Es de admirar una persona que entregó toda su vida a los más necesitados. Por supuesto, murió allí como él quería, entre los más pobres, entre los suyos”, recuerda este joven onubense.

Los Andes ecuatorianos fue otra experiencia de este joven voluntario.
Los Andes ecuatorianos fue otra experiencia de este joven voluntario.

A partir de aquí, Daniel decidió en el año 2000 visitar a su amiga Irina Escribano, que llevaba un proyecto de desarrollo local en Choldelec, en los Andes ecuatorianos, con la Universidad Complutense de Madrid y la anteriormente llamada Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI). Irina trabajaba dentro de un proyecto en materia de igualdad de género de la comunidad de Paja-Toquilla, problemática muy delicada en toda esa zona, por lo que “aproveché para conocer esta iniciativa y a cada uno de sus miembros, sin olvidar la realidad y necesidades de la zona”.

Dani, en Mzora, Marruecos.
Dani, en Mzora, Marruecos.

Tras estos primeros viajes, Daniel contactó en 2007 con el Área de Cooperación de la Diputación de Huelva, “cuando comencé mi andadura por los voluntariados de manera más formal. Primero en Mzora (Marruecos) y luego en Solentiname (Nicaragua)”.

En Mzora trató de poner en valor el patrimonio arqueológico de aquella zona en la vez que formaba a jóvenes para que, aprovechando dicho patrimonio y todos los recursos posibles, desarrollaran su comarca y tuvieran un medio de vida. Con la experiencia y el apoyo de la Fundación Virgen de Belén de Huelva se buscaba una salida profesional para los jóvenes del proyecto. “Nuestra labor como voluntarios -la de Gabriel Lara y mía- era la de coordinar y supervisar el desarrollo del proyecto in situ“, explica Dani.

Los voluntarios suelen tener una serie de actividades asignadas, pero luego hacen un poco de todo.
Los voluntarios suelen tener una serie de actividades asignadas, pero luego hacen un poco de todo.

En cuanto a su voluntariado en Solentiname (archipiélago del Lago Nicaragua), este onubense recuerda que su labor fue la de coordinar a voluntarios del programa ‘Vacaciones Solidarias’ del Área de Cooperación de la Diputación de Huelva, aunque también dinamizó a grupos de jóvenes de la isla de Mancarrón y colaboró con programas de educación preuniversitarios que se estaban llevando a cabo dentro del proyecto global de desarrollo de la Diputación en ese lugar, junto con otros voluntarios.

Dani ha tenido la oportunidad de conocer la realidad de Marruecos.
Dani ha tenido la oportunidad de conocer la realidad de Marruecos.

Eso sí, junto a las tareas que se le asignan a los voluntarios, luego, una vez en el país, ante la realidad que se encuentran, todos acaban haciendo todo tipo trabajos, desde hablar con las autoridades (con todo lo que ello conlleva en función a la cultura a la que pertenezcan) hasta sacar un coche de un surco con una mula. Esto hace que las anécdotas que estos voluntarios traen de sus destinos sean innumerables, desde ir a visitar la construcción de una escuela en piragua como único medio de transporte, dormir donde toque o hacer de chófer de una ambulancia improvisada.

Con todo, la experiencia siempre es inolvidable: “Me reporta muchas cosas, desde el conocimiento de muchas realidades diferentes hasta un crecimiento personal que, en mi caso, de otra manera no sería posible, porque la conciencia es la que me ha hecho poder llevar a la práctica mi creencia de una necesidad de cambio y de justicia social a través de la cooperación. No podría haber sido de otra manera. Por supuesto, quedan en mi mochila recuerdos, experiencias, conocimientos, satisfacciones y, por qué no, insatisfacciones (de todo se aprende), pero sobre todo personas, muchas personas, la mayoría inolvidables”.

Dani está seguro que permanecerá vinculado a esta actividad en el futuro.
Dani está seguro que permanecerá vinculado a esta actividad en el futuro.

Así se explica Dani cuando le preguntamos sobre qué le ha reportado estas experiencias, que no hubieran sido posibles sin personas como Javi, Julia y Concha, a los que se muestra enormemente agradecido “por brindarme la oportunidad de colaborar con ellos y por ser el alma del Área de Cooperación de la Diputación de Huelva. Sin ellos no sería posible todo lo que se está llevando a cabo desde esta área”. Por este motivo, Dani está seguro de que continuará en el futuro vinculado a este tipo de actividades.

Mónica Martínez, en Porto Novo.
Mónica Martínez, en Porto Novo.

Otro ejemplo de voluntariado internacional es el de Mónica Martínez, que decidió convertirse en voluntaria internacional en un momento de su vida en el que sintió que había tocado techo en su trabajo y necesitaba comprobar cómo fuera de la actividad laboral habitual de los países desarrollados hay más mundos. “Mi actividad laboral durante nueve años en Asuntos Sociales en el gobierno andaluz y mi relación con las ONG´s y organizaciones dedicadas al ámbito de lo social, despertaron en mí esa urgencia por cooperar con otras realidades, de volcar mis conocimientos y, lo más sorprendente, llevarme una de las lecciones de vida más preciadas y valiosas”.

Mónica, dando clases de alfabetización.
Mónica dando clases de alfabetización.

Su destino como cooperante ha sido durante dos veranos consecutivos en Porto Novo en Benin, cerca de su capital, Cotonou. “En este pedacito de África y, a lo largo del continente, la comunidad salesiana lucha a destajo por la acogida de los menores benineses, víctimas de malos tratos, del tráfico infantil y, sobre todo, del abandono por parte de sus tutores. En este sentido, el director del proyecto, el salesiano y onubense, Juan José Gómez Serrano, me encomendó la tarea de desarrollar proyectos socio-educativos con vistas a que los menores acogidos apreciasen las bondades de la educación en su desarrollo y crecimiento personal. El proceso reproduce el occidental. Esto es, la posibilidad de unificación con la familia biológica una vez que éstos sean conscientes de su responsabilidad como madre y padre y puedan afrontarla”, nos explica Mónica.

Mónica, en una foto de grupo de su estancia en África.
Mónica, en una foto de grupo de su estancia en África.

Con estos objetivos, esta onubense estuvo desarrollando actividades en el hogar Magone, Don Bosco, de Porto Novo, así como en el hogar de Cotonou y de Sémé, en la frontera de Nigeria, donde los menores actúan de intermediarios del contrabando y se lanzan al mar en cayucos para llevar a tierra combustible de multinacionales, burlando las leyes transfronterizas.

Una experiencia que considera no sólo inolvidable, sino también muy recomendable por todo lo que le ha aportado, al haberle ayudado a tomar consciencia de cuestiones como la situación por la que atraviesa el continente africano, la responsabilidad de un sistema que no quiere estrechar la brecha de las desigualdades y de que un mundo más equitativo es posible, sólo uniendo voluntades. Por todo ello, está convencida que este tipo de programas debe continuarse y exportarse allá donde residamos.

Esta onubense continúa vinculada al proyecto.
Esta onubense continúa vinculada al proyecto.

Tanto es así que asegura que continúa vinculada de alguna forma con el voluntariado, ofreciendo conferencias de apoyo a esta causa y coordinando campañas de comunicación y de recogida de alimentos para el proyecto salesiano, además de animar a particulares y distintas entidades a colaborar con donaciones.

nicaragua 6Es más, Mónica Martínez en estos momentos está finalizando un Máster en Dirección de Empresas a través de una beca de la Fundación Once, pero no olvida que “la crisis hace estratos en la gran olvidada, en África, pero también en los que queremos contribuir con un granito de arena a los voluntarios cooperantes. Pese a una estancia sin costes, gracias a la comunidad salesiana, el desplazamiento casi alcanza los 1.000 €, de los que el 25% los cubría la Diputación. Una suma que en momentos tan críticos a veces no se puede afrontar”.

Manuel Raposo, de voluntario en África.
Manuel Raposo, de voluntario en África.

Junto a Dani y Mónica también nos hemos querido quedar con un perfil diferente, que demuestra que el voluntariado no tiene edad. Es el caso de Manuel Raposo Velázquez, un moguereño de 52 años de edad que siempre tuvo la necesidad de ayudar en lo que podía a los demás y, en especial, a los más desfavorecidos.

A Manuel Raposo siempre le gustó ayudar colaborar.
A Manuel Raposo siempre le gustó ayudar a los demás.

Primero lo hizo a través de Cáritas, organización que encabezó durante 16 años, realizando actividades solidarias a nivel local, pero también dirigidas a los inmigrantes que comenzaban a entrar en España desde el continente africano.

Su primera salida de Huelva con fines solidarios se produjo en el año 1992, cuando Manolo Raposo se marchó a Marruecos con un inmigrante durante 30 días. “Allí empecé a entender el porqué de la llegada a la provincia de estos hombres fundamentalmente buscando un futuro sobre todo para la familia que quedaba en su país”, comenta Raposo.

En 2010 se marchó con un programa de cooperación a Ecuador junto a su hija.
En 2010 se marchó con un programa de cooperación a Ecuador junto a su hija.
Su estancia en Benin es la que más le ha marcado.
Su estancia en Benin es la que más le ha marcado.

Posteriormente, en el año 2010, este conocido moguereño se acogió a un programa de cooperación internacional para marcharse con su hija a Ecuador, donde llevó a cabo un proyecto de turismo rural y cría de chanchitos, “que fue bastante positivo en los cuarenta días que estuvimos con los indígenas de Inguincho, en la zona de Otavalo”.

Y, luego, en 2012, estuvo en África, en Benin. En esta ocasión, Manolo Raposo asegura que “este programa fue el más duro y el que más me ha marcado por las necesidades básicas de la población sin cubrir, sobre todo, en niños que no tenían  alimentos y las mujeres, totalmente marginadas en esa sociedad”.

Manolo ha tenido la oportunidad de ver otras realidades.
Manolo ha tenido la oportunidad de ver otras realidades.

Diferentes experiencias, por tanto, que le han aportado no sólo vivencias inolvidables, sino también las herramientas para saber las desigualdades sociales existentes. Pero sabe que, con un poco de esfuerzo, se puede contribuir a mejorar y cambiar esta situación.

De hecho, Mónica, Manolo y Dani, como tantos voluntarios internacionales, saben que en cuanto puedan volverán a formar parte de esta iniciativa social que contribuye a que el mundo sea un poco mejor.

nicaragua 5P1010364Programa de Voluntariado Internacional. El programa de Voluntariado Internacional de la Diputación de Huelva se puso en marcha por primera vez en el año 2006. Desde entonces hasta ahora, en este plan han participado un total de 196 voluntarios, recibiendo cada año un número muy elevado de solicitudes, más de 100 por convocatoria, algo que también pone de manifiesto “el carácter solidario y el compromiso social de la población onubense”, señalan desde la Diputación.

Este año, como novedad, junto a los destinos de corta duración en los que los voluntarios están un mes durante el verano, la Diputación ha indicado que se ha aumentado en doce meses “como máximo” los destinos de larga duración, “con el objetivo de que los voluntarios que participan en los mismos puedan hacer una labor más prolongada, conocer con mayor profundidad la realidad del país en el que están desarrollando su voluntariado e incluso poder buscar la profesionalización en este sector”.

P1000072 Los proyectos en destinos de corta duración a los que acuden 29 voluntarios se desarrollan en Benín (Sinendé), Benín (Porto Novo), Ecuador, Guatemala, Marruecos, Nicaragua, Perú (Lima), Perú (Puerto Maldonado-Boca Colorado), Perú (Sullana), República Dominicana y Senegal. Los de larga duración, en los que participan 4 voluntarias, se desarrollan en Benín (Porto Novo), Malawi, Nicaragua y Uruguay.

P1010359Las ONG que colaboran este año en el programa de Voluntariado son SED, Fundación Cepaim, Tareas Solidarias, Salesianos de Porto Novo, Muñecas Madrinas, Paz Y Bien e ISF Andalucía. Asimismo, la Diputación ha destacado “la importante colaboración de entidades públicas, privadas y de la sociedad civil en terreno, como es el caso del Departamento de Artigas en Uruguay, el Ayuntamiento de Otavalo y la Corporación Imbabura en Ecuador”.

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