La Puerta Grande se abre para ‘El Juli’ y Manzanares en una tarde de buen toreo

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‘El Juli’ demostró en Huelva por qué está entre las máximas figuras de la tauromaquia actual. / Foto: Pedro Delgado

Ficha técnica. Plaza de Toros, tres cuartos de entrada. Se lidiaron toros de Núñez del Cuvillo, uno como sobrero, mal presentados, nobles, de escasa fuerza en general y encastados,  para los diestros:

– Julián López “El Juli”: pinchazo y estocada, oreja; estocada contraria, petición y ovación con saludos; y estocada, oreja.
– José María Manzanares: media tendida recibiendo y descabello, ovación con saludos; estocada, oreja; y pinchazo y estocada recibiendo, dos orejas.

Se desmonteró el onubense Raúl Corralejo en el quinto.

El  tercer toro de la tarde fue devuelto por su falta de fuerzas y por su presentación, excesivamente terciada. / Foto: Pedro Delgado
El tercer toro de la tarde fue devuelto por su falta de fuerzas y por su presentación, excesivamente terciada./ Foto: Pedro Delgado

Carlos Arroyo. Ambos toreros salieron a hombros del coso mercedario en el cartel estrella de la Feria de Colombinas de 2.013. El encierro de la ganadería gaditana de Núñez del Cuvillo no fue lo brillante que todos esperamos de una ganadería de esta categoría, y lo peor, fue, sin duda, la presentación de los toros de la tarde. No hubo rivalidad entre los diestros, no hubo quites porque los toros no lo permitieron. No hubo tercio de varas, algún toro no llegó ni a entrar al caballo, y la tarde se redujo a las faenas de muleta, donde los lidiadores, conocedores a la perfección del arte de torear, sacaron todo el partido posible a los toros, por lo general, faltos de fuerza en el último tercio. Se devolvió el  tercer toro de la tarde por su falta de fuerzas y por su presentación, excesivamente terciada.

El Juli quitó al primer toro por chicuelinas ceñidas / Foto: Pedro Delgado
El Juli quitó al primer toro por chicuelinas ceñidas / Foto: Pedro Delgado

‘El Juli‘ demostró en Huelva por qué está entre las máximas figuras de la tauromaquia actual, y posiblemente de la historia. Gran lidiador, perfecto conocedor de los terrenos del toro, y su poder con la muleta lo atestiguan. Quitó al primer toro por chicuelinas ceñidas, escuchando la primera ovación de la tarde. El toro llegó a la muleta de Julián sin mucha fuerza, y el madrileño le fue abriendo los caminos con series cortas y a media altura por el pitón derecho. Le fue bajando la mano progresivamente, y con la mano izquierda se ven los mejores momentos de la faena. El toro se para a mitad de los muletazos, y el torero, cual estatua pétrea aguanta, con los pies clavados en la arena. Remata con circulares, con las astas rozándole los pitones. Lo mata al segundo intento de estocada fulminante, concediéndole una oreja.

Ambos toreros salieron a hombros del coso colombino./ Foto: Pedro Delgado
Ambos toreros salieron a hombros del coso colombino./ Foto: Pedro Delgado

En el tercero, sobrero también de Cuvillo, y el que tiene más presencia de toda la corrida, lo recibe en el tercio de larga cambiada de rodillas. Inteligente el torero, cambia las lanzas por cañas por el enfado del personal con el tercer toro devuelto. El toro se le queda corto, y Julián lo saca a los medios, lidiando, con el capote abajo, para rematarlo con media en el centro del anillo. El toro no es claro en la muleta, falto de clase, suelta la cara y Julián lo embebe en la muleta, pero no coge vuelo la faena. Cambia Julián la mano, y el toro cambia en algo sus embestidas, aunque también se queda algo corto, más por falta de fuerzas que por mala condición. El toreo es de verdad, enroscándose el toro y terminando atrás los muletazos, pero falta emoción. Remata de estocada contraria, saludando en el tercio la ovación del respetable, después de petición minoritaria.

En el quinto hay verónicas de buen trazo en el recibo capotero. Quita al toro por cordobinas, rematadas con tijerilla abelmontada. Brinda Julián al público, apretando para que no se le escape la Puerta Grande, aunque el toro le va a ayudar poco. El toro llega mermado de fuerzas al último tercio y de bravura, porque se raja a la tercera serie, y Julián tiene que porfiar con él en el tercio, sin mucho lucimiento. Lo mata de estocada, y se le concede una oreja generosa, muy generosa, que le permite abrir la puerta grande.



Manzanares se fue a casa con tres orejas./ Foto: Pedro Delgado
Manzanares se fue a casa con tres orejas./ Foto: Pedro Delgado

Le acompañará por la misma José María Manzanares, con tres orejas en el esportón, después de realizar la faena de la feria al sexto de la tarde.  El toro mansea en los primeros tercios, tomando dos puyazos fugaces porque se va de huida. El toro llega al último tercio con más movilidad, ya que se ha empleado muy poco en los primeros compases. Va largo, y Manzanares le gana un paso siempre para que se le vaya el burel, deseoso de irse a su querencia a tablas. Hay momentos bellísimos de conjunción entre toro y torero, con muletazos profundos, de excelente trazo y componiendo. Torea el alicantino por ambos pitones, con largura, y el toro responde, encastado, embistiendo con alegría. Remata con una serie por la derecha, arrebatada, de muchos quilates y con ayudados por alto, y sobretodo por bajo, meciendo la embestida en los vuelos, toreando con el cuerpo, y ya la Plaza es un clamor. Mata al segundo intento de estocada recibiendo, cortando dos orejas.

Manzanares regaló a su público muletazos de calidad./ Foto: Pedro Delgado
Manzanares regaló a su público muletazos de calidad./ Foto: Pedro Delgado

Antes le correspondió en suerte a Manzanares un toro que se raja pronto. Hay algunos muletazos de calidad, porque el alicantino la tiene en su muleta, pero la faena queda interrumpida por la mansedumbre del astado. El toro se movió, hasta que la poca bravura y casta que tenía se le fue por el sumidero. Al cuarto de la tarde, protestado de salida por su presentación,   lo lancea a la verónica con gusto, pero tiene poca repercusión, ya que la gente estaba a otras cosas. Después de un tercio de varas inexistente, el toro ni entra al caballo, llega a la muleta moviéndose sin mucha gracia. Se acopla mejor el torero por el pitón derecho, sin molestar mucho al toro, que se viene muy abajo. Hay momentos bonitos, pero sin llegar a rematarse nada. Lo mata de gran estocada sin puntilla, y se le concede una oreja.

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