Mercedes

El sol de Ayamonte bajo la mirada de Sorolla

Álvaro de la Morena nos acerca al cuadro 'La pesca del atún', la obra que Sorolla pintó en Ayamonte y que desde 1926 se exhibe en la neoyorquina Hispanic Society of America.

'La pesca del atún' de Sorolla, pintado en Ayamonte.
‘La pesca del atún’ de Sorolla, pintado en Ayamonte.

Álvaro de la Morena / Nueva York. Llegó a Huelva siendo un autor de reconocida fama internacional, en un estado avanzado de la vida y mezclando el cansancio con el atrevimiento. Sin embargo, Joaquín Sorolla y Bastida, aún glorificado y adinerado, continuó pintando como un “pura sangre” y reiterando la genialidad de su arte inmaculado. En 1919 se trasladaría a Ayamonte con la idea de plasmar sobre el lienzo la tradicional “levantá de los atunes”.

La Hispanic Society of America posee una amplia colección del pintor.
La Hispanic Society of America posee una amplia colección del pintor.

Fue la última pieza y una de las más bellas de un ciclorama llamado ‘Visión de España’, la colección pictórica más importante de toda su carrera, con una extensión de tres metros y medio de alto por 60 metros de largo. Compuesto por 14 cuadros para representar las diversas tradiciones de nuestro país, el “maestro de la luz” perseguiría durante semanas el sol onubense buscando un retrato del sentir de su gente, obteniendo un resultado sólo al alcance de los “elegidos”.

Sorolla recogió en esta serie numerosas escenas típicas andaluzas.
Sorolla recogió en esta serie numerosas escenas típicas andaluzas.

La pesca del atún es una obra que se ofrece a la admiración de los detalles. El autor nos muestra la visión desde dentro de una almadraba con pescadores y rederos envueltos en sus labores entre enormes peces vencidos. Una tradición propia de estos meses de mayo y junio que se ha convertido en arte a través de los tiempos. La vida del hombre en la mar y el intento desesperado de los atunes por escapar del entramado de las redes. Los efectos de la luz en sus pinturas denotan una mente diligente y metódica, capaz de descifrar a la perfección el concepto cromático y resplandeciente, para llegar a dotarlo de nuevas dimensiones.




Otro de los famosos cuadros del artista, el de la Duquesa de Alba, también se exhibe en Nueva York.
Uno de los famosos cuadros de Goya, el de la Duquesa de Alba, también se exhibe en Nueva York.

Arduo trabajo que ha ido dando forma, a lo largo de toda su carrera, a composiciones realistas y al aire libre como la que se presenta. Luces duras que derivan en fuertes sombras, la sensación de la humedad marina, los tonos con reflejos cálidos, las marcas del oleaje, su universo blanco y azul… Un trazado que es el producto de una contemplación y así debe de ser observado, porque no busca la confrontación, tan solo trata de enseñarnos de forma sencilla y directa el carácter de un pueblo y una faena bien hecha.

La siguiente cita textual, extraída del interesante blog de arte y literatura de Manuel Garrido Palacios, pertenece a una carta escrita por el pintor desde Ayamonte a la Hispanic Society of America, institución estadounidense con la que se comprometió en la realización del proyecto. Se encuentra incluida en el libro La vida y obra de Joaquín Sorolla de Bernardino de Pantorba y en ella podemos apreciar el “don” que siempre acompaña a estos grandes artistas, capaces de llegar a “olvidar” una obra si no volvieran a percibir aquella luz que les inspiró.




Castilla, fiesta del pan. 1913.
Castilla, fiesta del pan. 1913.

Tengo en el recuerdo la película El sol del membrillo, de Víctor Erice, en homenaje al pintor Antonio López, en la que se reflexiona sobre el vínculo entre el artista, su trabajo y el complejo proceso de retratar la luz durante un acontecimiento en tiempo real, un desafío al que se enfrentaría Sorolla a lo largo de toda su etapa creativa y que también lo veremos representado en La pesca del atún.

Valencia, las grupas. 1916.
Valencia, las grupas. 1916.

“El cuadro es hermoso de composición, y quizás el más valiente de la serie. […] Todo va marchando bien; el cuadro, adelantado, y más lo estaría, si no fuese por el deseo de hacer un arte que es siempre difícil […] en fin, ya que es el último, no hay para qué lamentarse ahora; seguiremos y, Dios mediante, saldremos victoriosos. Ayer estuve nervioso, porque cuando vino el modelo, algo tarde, el sol daba ya en el agua, y me cegaba, y no podía saber cómo tenía el modelo la cara; como la cabeza es grande, no podía dejar una simple mancha violeta; quise enterarme y vino el disgusto; perdí el verdadero tono y empecé a tantear y cansarme, para que, al final, comprendiese que había perdido una tarde. Pero ¡he aprovechando tantas en esta obra! ¡Me he dado tantas alegrías… de resistencia! […] Hoy, día de San Pedro, he dado la última pincelada del cuadro…”

En 1926 se hizo público en Nueva York el romance de Joaquín Sorolla con nuestra provincia. Esta obra y un centenar más de su legado, se siguen conservando en la actualidad en la Hispanic Society of America, un precioso museo de arquitectura beaux arts ubicado en el barrio de Washington Heights y que se considera la colección de arte español más importante fuera de nuestras fronteras.

Ver galería gráfica de la Hispanic Society of America








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