El libro sobre el traje de serrana en Almonaster se convierte en una de las publicaciones más vendidas de la Sierra

0
453
Lazos.
Lazos.
María José Cortil ataviada con el tradicional traje de serrana.
María José Cortil ataviada con el tradicional traje de serrana.

Mari Paz Díaz. El traje de serrana en Almonaster la Real: una tradición viva de María José Cortil se ha convertido desde que se editara en una de las publicaciones más vendidas en la Sierra de Aracena y Picos de Aroche. Tanto es así que su primera edición está casi agotada. Su carácter divulgativo y el estudio de una tradición tan arraigada en la comarca han atraído a un público muy variado, que no sólo han valorado el contenido de este libro, sino también las llamativas fotografías que acompañan a los textos.

La obra de esta onubense residente y vinculada desde siempre a Almonaster la Real nos descubre todos los detalles de la vestimenta tradicional que lucen las mujeres almonastereñas durante la celebración de sus Cruces de Mayo.

Portada del libro.
Portada del libro.

De hecho, como la misma autora explica “la idea de escribir este libro surgió hace unos años cuando se celebraba en Almonaster el Encuentro Provincial de Cruces de Mayo y me fue encomendada la tarea de preparar una ponencia sobre el traje de serrana. También fui pregonera, una actividad que me llevó a conocer mucho más de las Cruces de Mayo y que tuve que plasmar nuevamente a través de la escritura. A partir de estos trabajo, del interés compartido por difundir nuestras tradiciones, de mi empeño por dejar constancia escrita de costumbres populares que solo permanecen en la memoria viva del pueblo y que se transmiten de forma oral, empezó a gestarse este proyecto que concluyó en esta sencilla e interesante publicación”.



La presentación de este libro por parte de María José Cortil sorprendió a muchos, ya que hasta entonces era más conocida por su actividad política -fue diputada provincial entre 2004 y 2011. Hoy continúa ocupando el cargo de concejala en el Ayuntamiento de Almonaster, pero ha vuelto a su trabajo de psicóloga en los Servicios Sociales Comunitarios de la Sierra Oeste, ubicados en Cortegana, donde comenzó a trabajar en 1989.

Ramos de romero para ofrendas.
Ramos de romero para ofrendas.

Sin embargo, Cortil siempre fue muy aficionada a la historia y la literatura, sin olvidar su interés por las tradiciones y costumbres populares. Por este motivo, no es extraño que su primer libro estuviera dedicado a este tema. De hecho, ya había realizado artículos y escribir un libro era uno de sus principales deseos, por lo que le ha resultado una actividad muy gratificante, a pesar de que necesite de muchas horas de dedicación.

El resultado es un amplio estudio que pone de manifiesto cómo el traje de serrana es una auténtica joya etnológica, destacando por su vistosidad, colorido, elegancia, ostentosidad y el exquisito cuidado de los detalles (encajes, pasamanerías, galones, flores, lazos…).

Falda y medias
Falda y medias.

Sus orígenes se remontan al siglo XVIII, si bien también se notan influencias de la invasión árabe en Almonaster la Real durante los siglos VIII y IX, que proporcionaron a la localidad abundantes sedas, damascos, terciopelos de brillantes colores, joyas y bordados que dotaron a esta vestimenta de sabor, encanto y colorido. Por otro lado, el aspecto austero, sobrio y elegante del traje de serrana deriva de la época de la Reconquista Cristiana, situada cronológicamente en la primera mitad del siglo XIII.

Todas estas culturas dejaron su huella en el traje de serrana actual hasta su evolución y definición en la segunda mitad del siglo XX. Contemplar estos trajes de elaborada decoración y explosión de colorido, recuerda y evoca a una primavera constante, según su autora, que asegura que esta vestimenta es uno de los elementos que mejor recoge el significado y orígenes de estas fiestas, “que nos llevarían necesariamente hasta los rituales paganos que exaltaban la primavera, el renacer de la vida, la belleza, la fertilidad y la mujer”.

Actualmente es una indumentaria de gala, de elevado coste económico, aunque no pierde su sencillez, austeridad y el carácter popular o castizo. Tanto es que así que, hoy por hoy, las jóvenes  almonastereñas siguen vistiéndolo durante las Cruces de Mayo, una de las principales fiestas de Almonaster, muy arraigadas en la población. “No sólo no se va perdiendo sino que se va embelleciendo, mejorando y cuidando, adquiriendo cada día mayor belleza y elegancia, y contribuyendo a una tradición viva”, como explica Cortil.

Uno de los actos de las fiestas de Almonaster la Real.
Uno de los actos de las fiestas de Almonaster la Real.

Las niñas se visten de serrana desde muy pequeñas, casi desde que nacen, conformando un cortejo y realizando sus rituales en el conocido Romero Infantil, por lo que la continuidad de estas fiestas populares está garantizada.

Y es que hablar del traje de serrana supone acercarse al patrimonio cultural de la Sierra, ya que en un principio esta vestimenta era la utilizada por la mujer de esta comarca en su vida cotidiana, adaptándose a sus faenas habituales y a sus actividades sociales o culturales. Según recoge María José Cortil, era “un atavío que adquiría, como puede suponerse, connotaciones diferentes en función del uso al que fuera destinado. Si se utilizaba para las labores del trabajo diario, más sencillo, cómodo y apropiado a las tareas del campo o cuidado de ganado, que eran las más habituales. Por otro lado, si iba asociado a momentos lúdicos o festivos, las mujeres se esforzaban por embellecer y engalanar sus vestimentas, acompañándolas de adornos, abalorios, flores y joyas”. Su diseño, como en todas las sociedades, también era un signo de prestigio social y riqueza, pues cada mujer lo lucía dependiendo de su situación económica.

Falda y enagua.
Falda y enagua.

Así ha sido hasta que se ha convertido en trajes típicos asociados a fiestas y celebraciones populares. Es más, en la mayoría de los municipios de la Sierra se puede encontrar restos de estos atuendos, así como en las comarcas vecinas de El Andévalo y Cuenca Minera, recuperándose en algunos municipios e incorporándose a sus ciclos festivos (Zalamea la Real, Cumbres Mayores…).

De esta forma, Almonaster ha contribuido a conservar una vestimenta, asociada a las festividades o costumbres populares, que se ha perdido en la mayoría de los municipios de la provincia de Huelva e incluso de la Sierra. Todo ello sin olvidar la singularidad  de las Cruces de Mayo y en el conjunto de actividades que conforman su ciclo festivo y su conjunto patrimonial.

Medias de cuchilla.
Medias de cuchilla.

Por este motivo, este libro surgió con el objetivo de contribuir a conservar el patrimonio del municipio, en este caso referido al traje de serrana, a través de la difusión y el estudio de sus orígenes, dejando constancia para la transmisión generacional necesaria para mantener las tradiciones y también promover su conocimiento más allá del pueblo de Almonaster y de la provincia de Huelva.

Una finalidad que parece haberse cumplido con creces, porque la acogida ha sido bastante buena, pues “la edición realizada prácticamente está agotada y también ha sido muy importante la difusión en medios de comunicación, la realización de charlas o tertulias en torno al tema, la presentación en bibliotecas, etcétera”. Y a la gente “en general les ha gustado, me comentan datos y cuestiones que no conocían, aportan anécdotas o comentarios que darían para otro libro, admiran las fotos y la portada, creo que se sienten orgullosas al ver plasmadas sus costumbres y fiestas”, puntualiza Cortil.

Lazos.
Lazos.

Todo ello sin olvidar que las personas de fuera del municipio que se han acercado a esta publicación les ha sorprendido gratamente, porque han podido apreciar con detalle cada pieza del traje y algunas han visitado este año Las Cruces de Mayo y, como dice la investigadora, “es una agradable noticia, no me lo había planteado la verdad; aunque me produce una gran satisfacción no sólo personal sino porque viene a reafirmar que el patrimonio cultural sigue siendo una cuestión importante en la comarca serrana”.

Con todo, María José Cortil ya baraja otros proyectos que no quiere concretar todavía, pero Almonaster parece que seguirá inspirándola en el futuro dado el rico patrimonio cultural del municipio.

Con todo, para terminar, la escritora utiliza una frase que aparece al inicio del libro: “Conservemos nuestras tradiciones para no perder nuestra identidad, a la que yo añadiría que el rico patrimonio cultural de nuestra provincia merece ser conocido, compartido y cuidado”.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here