Lourdes García, una maestra onubense que lleva tres años en tierras checas

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La joven, degustando una cerveza checa.
La joven, degustando una cerveza checa.
Lourdes, en la Plaza de Masaryk de Ostrava.
Lourdes, en la Plaza de Masaryk de Ostrava.

Mari Paz Díaz. Lourdes García de Longoria Olmedo es una joven onubense de 26 años que se encuentra desde hace más de tres años en Ostrava, en la República Checa. Su llegada a este país fue casual, cuando estaba estudiando Magisterio en la Universidad de Huelva y optó a una beca Erasmus.

Esta experiencia le ha marcado gran parte de su trayectoria vital, entre otras muchas razones, porque ha tenido la oportunidad de perfeccionar su inglés y porque allí conoció a Peter, su novio. Ahora, Lourdes se encuentra en la ciudad checa dando clases de español y estudiando para mejorar su dominio de los idiomas.



Su historia se remonta a su infancia y adolescencia estudiando en las Teresianas, el colegio Cardenal Espínola y, luego, el Bachillerato en el IES La Rábida de Huelva. Sus estudios universitarios los inició en Sevilla, donde se marchó para estudiar Biología. Sin embargo, tras un año de carrera, se dio cuenta que esta licenciatura no cubría sus expectativas y decidió volver a Huelva para Diplomarse en Magisterio de Educación Primaria por la Onubense. Y es ahí donde se le abrió la posibilidad de marcharse al extranjero, un viaje que todavía no ha finalizado. 

Por ello, esta ‘Onubense por el mundo’  ha querido compartir su experiencia con Huelva Buena Noticias y, de paso, mostrarnos cómo es este rincón de Europa.



-¿Por qué decidiste marcharte fuera de España?
Fue una decisión un poco extraña. Era mi último año de carrera y un día, en un intercambio de clases, estuve hablando con una compañera sobre las posibilidades  de inserción laboral que podríamos tener una vez que acabásemos la carrera. Dudábamos entre un máster, hacer Psicopedagogía o, directamente, estudiar las oposiciones. En ningún momento nos plantemos el tema de las becas Erasmus. Entonces, yo comenté que si hacía un máster, lo haría en inglés. No sé cómo, pero una cosa llevó a la otra y acabamos en el despacho de un profesor para que nos informara sobre los postgrados en lengua extranjera. Él nos habló de la beca Erasmus y acabamos tan encantadas que ni nos lo pensamos. Me acuerdo que esto fue un miércoles y la última convocatoria para solicitar la beca y pasar la prueba de nivel de inglés era ese mismo viernes. Así que nos tiramos de cabeza y aquí estoy.

Lourdes García espera estar uno en tierras checas.
Lourdes García espera estar un año más en tierras checas.

-¿Y por qué elegiste Ostrava?
Una vez que solicité le beca tenía que elegir entre tres destinos. Al principio, mis tres países candidatos fueron Eslovenia, Italia y Dinamarca. Pero cuando salieron las plazas me llamó la coordinadora diciéndome que había un problema, porque me habían dado Eslovenia, pero sólo el semestre de verano, en lugar de los nueve meses como yo pedí. Así que le pregunté por otras posibilidades que me permitieran estar más tiempo. Fue entonces cuando me planteó la posibilidad de irme a Portugal, Turquía, Austria o la República Checa. Así que, sin dudarlo, elegí Ostrava, un nombre que todavía muchos familiares no consiguen recordar. La verdad es que no me fue mal la experiencia porque acabé la carrera y conocí a Peter, mi novio.
Cuando acabó mi beca Erasmus, volví con la carrera acabada a Huelva, donde busqué trabajo en los colegios concertados de Huelva y Sevilla. Me planteé las oposiciones, pero me fue imposible preparármelas, por lo que me encontraba sin trabajo. Entonces, como mi novio estaba en Ostrava, pensé que la mejor opción era volver para aprender más inglés. Tras finalizar el curso de inglés, de nuevo, volví a Huelva a buscar un empleo, pero tampoco tuve mucho éxito, por lo que regresé otra vez a Ostrava, donde me llevo ya tres años y medio, si contamos el año Erasmus.



Ayuntamiento de Ostrava.
Ayuntamiento de Ostrava.

-¿Cuál era tu nivel de inglés al llegar?
Desde pequeña, mis padres nos han llevado a mi hermano y a mí a clases de inglés. Nunca se me dio mal, pero una cosa era la gramática y otra muy distinta es entender lo que te dicen y hablarlo. Los españoles, por lo general, nos da mucha vergüenza a la hora de arrancarnos a hablar en inglés. Y eso nos limita muchísimo. Yo pensaba que no iba a pasar ningún apuro a la hora de comunicarme en inglés con los otros estudiantes Erasmus, pero una vez que llegué a Ostrava me di cuenta que sabía menos inglés de lo que yo creía.
El primer mes fue un poco duro porque intentaba traducir todo al mismo tiempo que me hablaban y a la vez tenía que pensar en español lo que quería contestar para luego saber cómo traducirlo al inglés. En fin, que acababa soltando un “I don’t know” o un “Maybe” o, directamente, una sonrisa estúpida en la cara. Pero tuve la suerte de que éramos muy pocos los españoles que vivíamos en mi residencia y eso nos favoreció a la hora de forzarnos a comunicarnos en inglés. Y, sobre todo, a perder el miedo a hablar, por lo que acabamos la beca con una soltura en el idioma sorprendente.

Ostrava, en invierno.
Ostrava, en invierno.

-¿Y de checo? ¿Conocías el idioma?
No conocía nada de checo. De hecho, la primera vez que llegué aquí y vi tantas consonantes juntas, lo primero que me vino a la cabeza fue “¿Pero esto cómo se lee? Madre mía, si no se entiende ná…”. Pero bueno, con el paso del tiempo, voy aprendiendo más y más. Sé que debería de ser casi bilingüe, pero realmente es muy difícil. A pesar de ello, voy adquiriendo más vocabulario y me voy soltando cada vez más a la hora de hablar.

-¿Cómo está siendo por el momento la experiencia?
Está siendo un poco dura, pero satisfactoria en cuanto a la experiencia personal y laboral que estoy adquiriendo. Ahora estoy enseñando español a los checos. Aunque no tengo mucho dominio del idioma, me va bien porque nos comunicamos en inglés o, bien, ya sabían un poco de español anteriormente. No es el tipo de trabajo que había soñado, puesto que yo he estudiado para enseñar a niños de Primaria, de entre 6-12 años. El cambio ha sido un poco brusco, pero no está mal. Aun así no me rindo y sigo mandando mi currículo a escuelas de idiomas y colegios bilingües de Ostrava. Aquí, por lo menos, me han dado la oportunidad de hacer varias entrevistas y, en caso de no que no les haya interesado, se ponen en contacto contigo y te dicen que no, cosa que en España aun no he tenido ni el beneficio de la duda. Así que, mientras espero la contestación de algunas de las escuelas de idiomas para el próximo curso, yo sigo con las clases individuales de español.

La joven, degustando una cerveza checa.
La joven, degustando una cerveza checa.

-¿Te has marcado algún objetivo o reto?
Mi objetivo principal es encontrar un trabajo de lo mío. Dar clases a adultos no está mal, pero, a mí, lo que realmente me gusta es enseñar a niños. Mi otro gran objetivo es poder hablar checo con soltura y comunicarme sin ninguna dificultad para dejar a un lado el czech-english con el que me manejo. Es verdad que hasta ahora no me ha ido mal, pero me facilitaría mucho más las cosas.

-¿Cómo es Ostrava?
Ostrava está situada al noreste de la República Checa y es la capital de la región de Moravia-Silesia. Es una ciudad muy industrial y, en algunos aspectos, me recuerda a Huelva. Está situada en una cuenca carbonífera, por lo que no es extraño encontrarse los esqueletos de alguna mina por los alrededores de Ostrava. No es una ciudad bonita, pero sí tiene encanto.
Siempre que digo que vivo en Ostrava, la gente se imagina que es cómo Praga, pero no, no tiene nada que ver. Ostrava es muy diferente según la estación del año. No es lo mismo el gris del invierno, que un día soleado en verano. Durante el invierno, cómo hace tanto frío y hay tanta nieve, la gente sale muy poco a la calle y eso, junto a los días grises, hace que la ciudad parezca muy triste. Pero, a pesar de eso, ver todo nevado es espectacular. En cambio, cuando hace sol, los edificios se iluminan, puedes apreciar que la ciudad no es tan gris como creías y se destacan los colores de los edificios. Además, la gente sale a la calle y la ciudad se llena de vida. Es brutal cómo puede ser tan diferente una misma ciudad.

Mina de Ostrava, Vitkovice vysoke Pece.
Mina de Ostrava, Vitkovice vysoke Pece.

-¿Qué piensa tu gente de tu experiencia?
A mi familia y a mis amigos les gustaría que estuviera en Huelva. Pero también entienden cómo está la situación y me apoyan en todo lo que hago. Ellos saben que estoy feliz aquí, así que ellos también lo están. Eso no cambia el que estén diciéndome que vuelva a Huelva pronto. Por eso, voy a Huelva siempre que puedo: Navidad, en verano y, este año, he estado en Semana Santa. Ha sido la primera vez que mi novio la ha visto en directo y  ha alucinado.

-¿Cuáles son tus planes futuros?
De momento, pienso seguir un año más, como mínimo, en Ostrava. Y luego, ya se verá.

Lourdes, en Hukvaldy.
Lourdes, en Hukvaldy.

-¿Piensas volver a España?
A mí me gustaría volver a España algún día, pero no sé cómo estará la situación. De momento, nos quedaremos un año más por Ostrava, pero tampoco descarto un cambio de país.

-¿Qué es lo que más echas de menos de Huelva?
Esta pregunta es fácil. Absolutamente todo. Mi padre, mi madre, mi hermano, mis abuelos, mis primos pequeños… En definitiva, a MI FAMILIA, a mis amigos, la playa, el cielo azul de Huelva, la comida, los partidos del Recre… ¡Todo, todo y todo! Es que, como en Huelva, no se está en ningún sitio.

-A pesar de ello, ¿recomiendas a la gente que salga fuera de España?
Claro que sí. Siempre digo que quien tenga las ganas y la oportunidad, que lo haga. En mi opinión nos hace crecer como personas, ganamos en madurez y en experiencia, y, por supuesto, conoces otras culturas, otras formas de vida y a muchísima gente. Quieras o no, te abre la mente. Creo que, de alguna manera, estando fuera de tu casa valoras todo muchísimo más. Cosas a las que no le dabas la más mínima importancia adquieren un gran valor.

-Para terminar: un mensaje a los onubenses.
Que estén tan orgullosos de ser onubenses como lo estoy yo. Que no sabemos valorar lo que tenemos hasta que nos vamos fuera. Y a los jóvenes onubenses, que aprendan inglés. Eso les abrirá muchas puertas. Y a vosotros, Huelva Buenas Noticias, que sigáis trabajando en lo que hacéis, que siempre viene bien un poco de optimismo y de buenas noticias. Y, sobre todo, muchas gracias por dejarme compartir mi experiencia con todos los onubenses.