Tiempo Activo conjuga aprendizaje y diversión para los más pequeños

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Clase de flamenco con Luisa Esther Piña.
Clase de flamenco con Luisa Esther Piña.
Clase de flamenco con Luisa Esther Piña.
Clase de flamenco con Luisa Esther Piña.

Ana Rodríguez. María Jesús Yuste, Luisa Esther Piña y Fátima Romero son la base de Tiempo Activo, una empresa que hace del ocio y la diversión una manera de educar a los más pequeños. Las tres mujeres se conocieron cuando eran monitoras del Club Saltamontes de la Fundación Cajasol y, al ver que la permanencia de la misma peligraba debido a la fusión de la entidad con La Caixa, decidieron crear su propio ‘Club’.

La sede de Tiempo Activo se encuentra en la plaza de las Monjas de la capital onubense y en ella se llevan a cabo multitud de actividades a lo largo de todo el día y a precios muy asequibles. Por las mañanas se imparten cursos para adultos, pero por las tardes son los más pequeños los que se adueñan del espacio. A modo de actividades extraescolares, los niños pueden, sin abandonar las instalaciones, aprender inglés o dar clases de baile flamenco, participar en la ludoteca de habla inglesa o aficionarse al Playhouse o al Chiquirritmo.



Clase de inglés con Fátima Romero.
Clase de inglés con Fátima Romero.

Los pequeños se dividen en grupos en función de la edad -desde los tres años y hasta los 18- para recibir un tipo u otro de formación. Así, por ejemplo, el Playhouse o el Chiquirritmo están orientados a niños más pequeños, el primero para introducirlos en una nueva lengua y el segundo para que trabajen la psicomotricidad y descubran los diferentes tipos de música. Sin embargo, a partir de los seis años se agrupan por edades para que el aprovechamiento de las clases sea mayor. Asimismo, hay actividades, como las clases de chino mandarín, que se ofertan y se llevan a cabo cuando se cubre un número determinado de plazas y otras, como es el caso de baile flamenco, en la que hay lista de espera.

Por otro lado, los niños pueden convertirse en socios de Tiempo Activo, lo cual les da derecho, entre otras cosas, a participar gratuitamente en las actividades especiales de los viernes por la tarde, como talleres de animación, proyección de películas, manualidades, etc. Actualmente el Club tiene ya 400 miembros, lo cual contribuye, según María Jesús Yuste, “a que los niños se socialicen, porque están con otros que no son de su colegio ni de su entorno habitual”.



A partir de tres años, los niños pueden ser socios de Tiempo Activo.
A partir de tres años, los niños pueden ser socios de Tiempo Activo.

Los días que no hay escuela y los periodos vacacionales, la empresa monta campamentos urbanos, en los que los pequeños se lo pasan bomba con otros niños de su edad y se divierten mientras aprenden. Y hablando de diversión, otra de las posibilidades que ofrece Tiempo Activo son las fiestas de cumpleaños y de pijamas. En las primeras, la sede de la empresa se decora especialmente para la ocasión, los niños meriendan, pueden maquillarse, hay juegos de globoflexia e incluso un animador profesional. En el caso de las fiestas de pijama, los pequeños se quedan a dormir en Tiempo Activo, donde les dan de cenar, les preparan numerosas actividades y, a la mañana siguiente, tras el desayuno, sus padres los recogen sobre las 11.00 horas.

De lo único que se lamentan las tres dueñas de la empresa es de no poder tener más espacio, ya que, por ejemplo, los campamentos de verano serían perfectos si pudieran disponer de un gran patio. Aún así, la imaginación y las ganas les sobran a estas mujeres que saben llenar de actividad el tiempo.