Maravillosa pesadilla, Carnaval

Este hecho de que se acaben las localidades es el primer acicate para que los grupos salgan a comerse, desde la responsabilidad, sus repertorios en interpretación, letras y músicas.

Roque Rodríguez. Para la tercera sesión de semifinales, (y no soy exagerado) volvieron a agotarse las localidades. Este hecho es el primer acicate, para que los grupos salgan a comerse, desde la responsabilidad, sus repertorios en interpretación, letras y músicas.

La valverdeña comparsa del Dios Baco, El trabalenguas, salió un poquito más nerviosa que en su pase de preliminares. La complicación de cantar con las letras en sentido invertido no fue ápice para alcanzar un aprobado alto.

Las gallinas viejas rectificaron en cuanto al proceso de interpretación de su primera fase, nada que ver con esa primera. Conectaron con el respetable e hicieron recordar anteriores y grandiosas semifinales de la Peña de Los Primos. Ya están deliberando, como nos sorprenderán en la próxima fase.




Las quinielas (afortunadamente), se rompen noche tras noche. Los que componemos los medios de comunicación, después de admirar la interpretación de comparsas como Los de la esquina, repetimos al unísono, pelotazo,  pelotazo y “pa lante”.

Game over. De los cobardes nada se escribe. Pero a este grupo de valverdeños tendríamos que dedicarles toda nuestra columna. Dos pasodobles para remarcar, grabar y volver a escuchar. Uno sobre la solidaridad de los aficionados para con el llanto a la vida de Álvaro, el pequeño de Aljaraque, y el otro sobre la inmerecida distinción (según ellos) de la insignia del carnaval colombino al alcalde de Huelva.




Desenfado, desparpajo y bien hacer son los calificativos principales de la murga olontense Con más caló que ojú! Estos son para todos los aficionados “barrigas verdes”, el primer premio del concurso capitalino. De corazón nos llamaron amigos y los aficionados nos sentimos orgullosos de amigos como estos. Un abrazo compañeros.

Después del pase del sábado, la comparsa de Raúl Barneto, Pesadilla, acabó de despertarme para escribir la columna. He estado soñando esta dulce pesadilla, de la cual no quiero despertarme. Ojalá que ésta se vuelva a repetir, donde por derecho propio se lo han ganado. En la gran final.

Semifinales, antesala de la gloria





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