El artista Antonio Gálvez presenta su exposición ‘Mis amigos cabezones’ en Huelva

Compuesta por 75 fotografías tomadas a personalidades relevantes del mundo de la cultura, el fotógrafo y pintor barcelonés regresa por cuarta vez a la capital onubense, lugar escogido como primera parada de su obra. La muestra estará expuesta en el Museo, a partir del 27 de septiembre, en el marco del Otoño Cultural Iberoamericano.

El artista Antonio Gálvez sigue exponiendo con 90 años.

Cristina Morales. Hay personas que encierran un pasado tan completo y apasionante que se asemeja más a un guión de cine que a la realidad. Es el caso del artista Antonio Gálvez, que a sus 90 años, atesora una vida digna de ser contada y unas amistades célebres que forman parte de la historia de la cultura actual. El fotógrafo y pintor estrena en Huelva su última exposición titulada ‘Mis amigos cabezones’, dedicada a grandes nombres de la cultura que han formado parte también de su vida. Con motivo del Otoño Cultural Iberoamericano de Huelva, presenta esta exposición en la capital onubense en primicia, a partir del 27 de septiembre en el Museo Provincial. Es la cuarta exposición que presenta en Huelva, tras muestras anteriores dedicadas a personalidades como Pablo Neruda, Luis Buñuel y Julio Cortázar.

Le apasiona la pintura y el mundo de la cultura en general desde que era niño.

De padre alicantino y madre manchega nació en Barcelona en 1928, comenzando en el arte a muy temprana edad. Se inició en el mundo de la fotografía hace tantos años que bromea afirmando que no recuerda el primer momento en el que comienza a dedicarse a su profesión. Desde niño le apasionaba la pintura, por lo que comenzó siendo pintor y fueron unos amigos los que le dieron a conocer lo que para él sería su gran descubrimiento: una máquina de retratar. Cuando descubrió la magia que encierra una cámara de fotos, pensó que había estado perdiendo el tiempo, puesto que con esa máquina captar una cara era cosa de escasos segundos, no como en la pintura: “Cuando vi que con un click salía una cara a la perfección, pensé lo burro que había sido hasta entonces, perdiendo tres días pintando”.

Vivió en Paris casi 30 años.

Tras la Guerra Civil y la Posguerra, con la falta de libertad que acompañaron a estos periodos, vio la necesidad de marcharse a Paris, dónde estuvo casi 30 años, desde 1965 hasta 1992. Sentía la necesidad de mostrar su mundo interior, por lo que se vio obligado a marcharse a Paris, dónde conocería a lo más granado de la sociedad intelectual del momento. Allí en un principio no conocía a nadie, se fue solo y en coche, huyendo del oscuro periodo de dictadura que vivía España. En Paris inició su obra, compuesta por 10 colecciones. Una de sus obras más relevantes es ‘Esta falsa luz del día a la altura de este mundo’, que es la más extensa y para la que estuvo trabajando 19 años en Paris, algo que con Franco era imposible. Le apasiona el mundo de la cultura y sobre todo la literatura y el teatro, siempre desde la perspectiva del escritor, del creador de la obra. Por eso en sus inicios se dedicó a hacer montajes de distintas obras teatrales, formando una colección que expondría en la Casa Gaudí, en su natal Barcelona.




Su obra recoge retratos de sus amigos más célebres.

En su emigración a Paris, Antonio Gálvez se encontró con muchas dificultades, una de ellas el idioma, no sabía cómo darse a entender ni dónde ir e incluso durmió durante algún tiempo en su coche. Fue un inicio duro pero le merecía la pena al permitirle expresarse como artista y no tener que someterse al yugo de la censura. Cuando ya hablaba un poco de francés, decidió concretar una entrevista con el director de uno de los teatros más importantes de Paris en ese momento, para ver si podía hacer una exposición del mundo del teatro. Para conseguir su fin, le presentó como aval sus muestras y bocetos, lo que le sirvió para conseguir un trabajo: retrataría la representación teatral de la obra Marat/Sade del dramaturgo alemán Peter Weiss, que sería además la primera exposición que acogería la sala. Tuvo tanto éxito que esta muestra, formada por 6 imágenes, estuvo expuesta durante tres meses, con la anécdota de que uno de los cuadros fue robado, precisamente el que representaba la muerte de Marat. Este hecho le llevó a que tuvieran que ponerle incluso un guardia nacional para proteger su obra.

En esta imagen junto a su pareja y Jaime de Vicente Núñez, director del OCIb.

Con esta oportunidad comienza su apasionante historia, ya que además pudo conocer a toda la élite cultural de París, lo que le permitió hacerse un nombre en la sociedad parisina y entablar amistad con algunos de los que ahora son los protagonistas de sus retratos. Más de 30 años en Francia le permitieron desarrollar su obra lejos de la censura. Su inspiración era y sigue siendo el mundo de la cultura, la obra de un autor le sirve de punto de partida para crear un montaje que combina fotografía, con pintura y surrealismo, consiguiendo expresar las entrañas de la obra.




‘Mis amigos cabezones’ estará expuesta en el Museo de Huelva desde el 27 de septiembre hasta el mes de noviembre.

‘Mis amigos cabezones’ en un homenaje a las figuras culturales que han acompañado al artista durante toda su vida y que son, sobre todo, buenos amigos. Está compuesta por 75 fotografías a personalidades de la literatura, la música, la pintura y el arte en general, como Carlos Saura o Francis Bacon, entre otros amigos del autor. Ordenadas por orden alfabético, las piezas comienzan con Rafael Alberti y terminan con María Zambrano, integrando además a un total de seis premios Nobel.

Imagen de la inauguración de la muestra.

Una exposición que recala en Huelva como primera parada de una gira por toda la geografía española, Europa y parte de América, con cierre previsto para finales del año 2019. El 20 de noviembre viajará a Sevilla a la Casa de la Provincia, tras abandonar el Museo onubense. El artista siente devoción por Huelva: “a esta ciudad la quiero mucho, porque la gente es muy amable y me siento muy a gusto aquí, por eso antes de que nadie vea mi obra, quería que estuviera en Huelva, dónde además ya he expuesto otras tres veces”.

Es la cuarta vez que expone en Huelva, ciudad a la que le tiene un cariño especial.

Un artista admirable en la persona de un hombre entrañable, un alma que conquista a todo aquel que tiene la fortuna de conocerle y descubrir su apasionante vida. A los onubenses les anima a conocer su obra, la cual cuenta también su historia, por lo que ahora disponen de la oportunidad perfecta para pasear por el París de los 60 y conocer la élite cultural de la época.




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