El analista clínico Álvaro Gragera se alza con el premio al mejor residente del año en Huelva tras formarse con un curso de Harvard

Licenciado en Farmacia por la Universidad Complutense de Madrid, este joven de 28 años ha recibido el Premio Fabis al Mejor Residente de los centros de salud y hospitales onubenses. Un reconocimiento que pone de manifiesto su ímpetu por aprender, siempre con una sonrisa. Un paso más en su carrera que, en la actualidad, le mantiene en el Hospital Juan Ramón Jiménez con una beca de investigación. Su ilusión es ser un buen profesional.

Álvaro Gragera Martínez ha sido el ganador del Premio Fabis al Mejor Residente este año.

Mari Paz Díaz. La formación de un profesional sanitario requiere de muchos requisitos, siendo su paso como residente en los centros sanitarios una fase fundamental en su perfil profesional. Consciente de este hecho, la Fundación Fabis otorga cada año el Premio al Mejor Residente, un galardón que en 2018 ha llegado a su sexta edición con el objetivo de estimular y reconocer la labor de los posgraduados que finalizan su periodo de especialización dentro del Programa EIR –Especialista Interno Residente- en los centros de atención primaria y hospitales onubenses. Un reconocimiento que, en esta ocasión, ha recaído en el joven de 28 años Álvaro Gragera Martínez, natural de Toledo, como prueba de su esfuerzo formativo, su capacidad investigadora y su aportación en la trasferencia de conocimiento al sistema sanitario público.

En su casa vivió un ambiente sanitario desde niño. / En el imagen, el Hospital Juan Ramón Jiménez.

Un galardón que ha sido muy bien acogido por este Licenciado en Farmacia por la Universidad Complutense de Madrid, al que siempre le gustó el mundo hospitalario. Eso, a pesar de que, como bien reconoce, “no me planteé el poder trabajar en un hospital. Siempre me había encaminado más hacia el mundo de los ensayos clínicos y la industria farmacéutica. Pero, en el último año de carrera, decidí hacer el F.I.R. -el equivalente al MIR, pero para farmacéuticos-, tuve suerte, aprobé y elegí Huelva. Huelva es una ciudad que me encanta, desde niño he veraneado aquí, por lo que, dentro de lo que cabe, no iba a ningún sitio desconocido, porque aquí tengo familia y bastantes amigos”. Una experiencia que ha querido contarnos en esta entrevista, concedida a Huelva Buenas Noticias

Estudió Farmacia en Madrid, tras lo cual se vino a hacer la residencia a Huelva, donde tiene familiares y amigos.

-Álvaro, ¿cómo surge tu interés por el mundo de la farmacia y la medicina? 
-La verdad que la “culpa” de esto la tienen mis padres, puesto que mi padre es médico y mi madre es una bióloga, que se dedica a la sanidad ambiental. Así que, desde pequeño, en casa me he criado en este ambiente sanitario y de ayuda a los demás. Por tanto, siempre había tirado por este ámbito. Mis padres no han dicho nunca lo que tenía o no tenía que estudiar, pero cuando tu día a día se refiere a estos temas, al final, te acaba picando el gusanillo y, claro, quieres ser como tus padres. Por eso, creo que tomé la decisión de formar parte de este mundo.




Siempre le había llamado la atención la genética. / Foto: pixabay.

-¿Por qué elegiste la especialidad de Análisis Clínicos? 
-Siendo sincero, tenía bastantes dudas. Cuando estás recién licenciado y tienes que tomar una decisión de este tipo, la verdad es que no lo piensas demasiado bien. Es una elección algo más impulsiva; o eso creo yo. De las especialidades que podía elegir, quizá esta no sea la que más salidas profesionales tenga, pero, en ella, te formabas en genética, una rama que siempre me ha encantado, incluso en el colegio. Aún conservo en casa libros de cuando mis padres estudiaban hace años esta materia, que, teniendo en cuenta que en genética todo evoluciona muy rápido, los puedo considerar una auténtica reliquia. La especialidad sí es muy completa. Puedes formarte en muchísimos ámbitos: bioquímica, hormonas, proteínas, marcadores tumorales, inmunología, microbiología, hematología y genética, como ya he comentado.

Participando en una sesión clínica hospitalaria en el salón de actos del Juan Ramón Jiménez.

-¿Cómo te has formado en este ámbito? 
-La residencia de análisis clínicos consta de cuatro años en los que vas rotando por diferentes secciones para ir adquiriendo los conocimientos necesarios de cada una de ellas, más, luego, la cantidad de horas que tienes que dedicar en casa a estudiar. El servicio de Análisis Clínicos del Hospital Juan Ramón Jiménez de Huelva es fantástico. La verdad es que he tenido la suerte de vivir una revolución tecnológica. Tanto es así que la gente que va a ver el Laboratorio sale, por lo menos, asombrada de lo que ahí tenemos en cuanto a equipamiento y, cómo no, por los profesionales que trabajan en él. Sobre la rama genética, en el hospital, aún estamos despegando. Espero que, en poco tiempo, se pueda dar el empujón que falta. Por tanto, para formarnos en genética, tenemos que salir a otros hospitales más grandes y de referencia a nivel nacional. En mi caso, he hecho dos estancias formativas, una en el Hospital Virgen del Rocío de Sevilla y, otra, en el Hospital Reina Sofía de Córdoba, ambas espectaculares.

Álvaro, en una de las clases del Curso de Harvard.

-También has hecho un curso de Harvard. ¿En qué ha consistido? 
-Sí, ha sido una experiencia única. La verdad es que está al alcance de muy pocos y, por ello, me siento muy afortunado. En España, está reconocido como curso, aunque, realmente, es un Máster en Estados Unidos, pero hay esa distinción por temas de reconocimiento créditos, porque en EEUU a los créditos los llaman A.M.A. y en España, E.C.T.S. El curso está promovido por la Fundación Fabis, a la que, desde aquí, quiero hacer una mención especial por su trabajo y esfuerzo para que año a año siga saliendo adelante, así como a su coordinador, Carlos Cordero, compañero del hospital, responsable en el Juan Ramón Jiménez de Huelva. El curso se realiza por videoconferencia con la Universidad de Harvard, con lo que ello implica (horarios, idiomas, compaginar trabajo, etcétera). Esta conexión es simultánea con multitud de sedes a lo largo del mundo, como Cali, Sao Paulo, Boston, Berlín, El Cairo, Japón, Portugal… Esta formación, llamada ‘Principles and Practice of Clinical Research’, es bastante amplia, al enmarcarse dentro de la investigación clínica, tocando desde aspectos éticos y morales en los ensayos clínicos, estructura y tipos de estudios, estadística aplicada al análisis de resultados de los estudios, como escribir trabajos científicos y muchos más asuntos en relación con estudios de investigación.

Para Álvaro ha sido una experiencia muy enriquecedora.

-¿Qué ha supuesto para ti? 
-A nivel personal ha sido muy motivador y bonito. He podido compartir mucho tiempo con compañeros estupendos, aprender muchísimo e, incluso, perfeccionar el inglés. A nivel profesional, la verdad es que ha sido muy enriquecedor, pues he podido conocer e interactuar con personas de todo el mundo y realizar trabajos en conjunto con ellos. Gracias a ello, al final, te das cuenta que España está en el Top de la Medicina y no hay gran diferencia de lo que hacemos aquí a lo que se puede hacer en otros países.

En el Congreso Andaluz de Análisis Clínicos de este año, en el que ofreció una ponencia sobre el laboratorio y las patologías intestinales.

-¿Has hecho alguna estancia en el extranjero? 
-Pues no. Es una de las espinitas que tengo clavadas, pues siempre me ha llamado muchísimo la atención poder ir a algún lugar de referencia a nivel mundial. Pero no es tarde y no descarto poder hacer una estancia en algún laboratorio de genética, aunque sea para aprender algún procedimiento de diagnóstico en alguna patología muy concreta que me pueda ser útil en mi día a día de trabajo. Intentaré hacerlo en el futuro.

-¿Y en materia de investigación? 
-Siempre he sentido curiosidad por la investigación. Eso sí, investigación aplicada, pues nosotros trabajamos a diario con pacientes y es una buena forma de mejorar la calidad de vida de los mismos a medio o corto plazo. La investigación básica es muy sacrificada y es para gente con un coco fuera de serie. Durante estos años he estado realizando mi tesis doctoral, que estoy a punto de terminarla, y también he participado en varios estudios con cardiólogos, rehabilitadores, etcétera. Por supuesto, en los próximos años seguiré en este camino. A uno siempre le inquietan estas cosas.

Continúa en el Juan Ramón Jiménez con una beca de investigación. / En la imagen, una fotografía de archivo en el Laboratorio del hospital.

-¿Qué estás haciendo en la actualidad? 
-Después de terminar la residencia, continúo en el Hospital Juan Ramón Jiménez, esta vez con una beca de investigación.

-¿Tienes alguna otra idea para el futuro? 
-Mi objetivo es seguir formándome y ser un buen profesional, pues este mundo de la medicina nunca tiene fin y no se puede saber todo. Por tanto, en ese sentido, espero continuar formándome, sobre todo, en el campo de la genética y la biología molecular, que es a lo que realmente me gustaría dedicarme en mi futuro profesional. Y, a corto plazo, terminar la tesis doctoral, claro.

Su objetivo es ser feliz con lo que hace. / En la fotografía, con unas compañeras el día que fue reconocido con el Premio al Mejor Residente.

-¿Algo que te gustaría conseguir? 
-La verdad es que no tengo grandes aspiraciones en el sentido de llegar a ser alguien. Creo que lo más importante en esta vida es ser feliz con lo que uno hace y así hacer feliz a la gente que te rodea. Por tanto, mi objetivo es ese, tener un trabajo en el que esté a gusto y desarrollarlo lo mejor posible, y, si encima eres bueno y se te da bien, pues mejor que mejor.

-¿Algún mensaje final?   
-Como dije el día que me despedía del hospital refiriéndome a los residentes que entraban nuevos, decirles que siempre tengan esa ilusión por aprender, por hacer cosas nuevas, y, al final, esa ilusión es la que puede con todo y se contagia a la gente. Entré con una sonrisa en el hospital y me he despedido como residente con una sonrisa aún más grande.




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