Fallecimientos invisibles: muertes por suicidios. ‘Desmontando mitos sobre el suicidio’

Hoy Día Mundial para la prevención del Suicidio, el Colegio de Trabajo Social invita a utilizar el lema de la Asociación Internacional para la prevención del suicidio con el hashtag: #TrabajarJuntosParaPrevenirElSuicidio para hablar sin tubúes de la muerte por suicidio.

Julio Piedra. 

Julio Piedra.

Según la OMS (Organización Mundial de la Salud), se produce una muerte cada cuarenta segundos,  convirtiéndose en la segunda causa principal de defunción en el grupo etario de 15 a 29 años. Sin embrago, no podemos obviar que por cada suicidio, existen un mayor número de tentativas anualmente.

En España se producen 10 suicidios al día, siendo la primera causa de muerte no natural,  generando casi el doble de muertes que los accidentes de tráfico, tres veces más que los accidentes laborales, doce veces más que los homicidios y casi 70 veces más que la violencia de género. En concreto, en el año 2016, fallecieron un total de 3.569 personas, de las cuales 2.662 fueron hombres y 907 mujeres.

En Andalucía, según datos del INE (Instituto Nacional de Estadística), fallecieron un total de 668 (528 hombres y 140 mujeres), es decir casi 2 personas al día, de los cuales 44 eran de Huelva.

A pesar de la dimensión de esta problemática, el suicidio sigue estando rodeado de mitos y falsedades, hecho que dificulta su correcto abordaje integral. De ahí radica la importancia de trabajar conjuntamente sobre los mismos.




Una realidad que gira en torno al suicidio son las falsas creencias o ideas erróneas, donde destacan, tras revisión bibliográfica:

  1. La persona que se quiere suicidar, no lo dice. Los estudios muestran que la mayoría de suicidas enuncian claramente sus propósitos. Cuando no es así, dejan entrever sus intenciones de acabar con su vida.
  2. La persona que dice que se va a suicidar, no lo hace. Los suicidas expresan con palabras, amenazas, gestos o cambios de conducta sus intenciones. Nunca se deben ignorar o banalizar.
  3. Retar a un suicida es la mejor manera de evitar que lo intente. Retar al suicida siempre es un acto irresponsable, pues se trata de una persona vulnerable con impulsos de autodestrucción. Hay que verla como alguien cuyos mecanismos de adaptación han fracasado y buscar la forma de ayudarle a reajustar su vida.
  4. Cuando alguien contempla seriamente la posibilidad de suicidarse, no hay nada que hacer. La mayoría de las crisis suicidas son de duración limitada y se originan en la confusión al pensar. Las personas que tratan de suicidarse en general buscan una solución o escape y se encuentran ofuscados. Por lo tanto, sí hay un componente prevenible en el suicidio.
  5. Las personas que intentan suicidarse no desean morir, solo alardean de ello. Los suicidas son personas a quienes les han fallado sus mecanismos adaptativos y no encuentran alternativas, excepto atentar contra su propia vida. Hay que tomar en serio las amenazas de suicidio, pues son gritos de ayuda que pueden ser usados para salvar vidas.
  6. Las personas que contemplan el suicidio han tomado la decisión irrevocable de morir. La mayoría de los suicidas tienen pensamientos ambivalentes, a menudo incluso hasta el último minuto, acerca de vivir o morir. Pueden estar “jugando” con la muerte, dejando que otros los salven. Pocas personas tratan de suicidarse sin primero hacer saber a otros cómo se están sintiendo. Este grito de ayuda a menudo se hace llegar de manera codificada. Reconocer estas señales de sufrimiento puede servir para salvar vidas.
  7. Hablar abiertamente con la persona de sus planes o ideaciones suicidas fomenta el suicidio. El efecto es justamente el contrario. Preguntarle de manera directa acerca de sus sentimientos suicidas a menudo disminuirá su nivel de ansiedad y le disuadirá. La intención de diálogo que demuestra quien pregunta acerca del suicidio, permitirá a la persona que está sufriendo conversar sobre sus problemas. Está abriendo la puerta a obtener ayuda.
  8. Una persona que trata de suicidarse estará en riesgo para siempre. La mayoría de las personas en riesgo tienen pensamientos suicidas solo por un breve período de sus vidas (horas o días, muy raramente semanas). Con la ayuda y apoyo adecuados, probablemente nunca más volverán a pensar en suicidarse.
  9. Toda persona que da señales de mejoría o sobrevive a un intento de suicidio, está fuera de peligro. Puesto que el comportamiento pasado puede ser pronóstico de comportamiento futuro, la persona suicida sigue estando en riesgo. Uno de los momentos más peligrosos es inmediatamente después de la crisis o cuando la persona está hospitalizada. La primera semana tras el alta es crucial, por la elevada vulnerabilidad de la persona superviviente.
  10. Toda persona suicida es un enfermo/a mental o tiene depresión.Las personas con enfermedades mentales se suicidan con mayor frecuencia que la población general, pero no necesariamente hay que padecer un trastorno mental o del ánimo para hacerlo. La casuística es múltiple (esquizofrenia, abuso de drogas, trastorno de personalidad, etc.).Lo que sí debemos tener claro es que una persona suicida es una persona que sufre y que necesita ayuda.
  11. Los periodistas no deben de hablar del suicidio ¿Contagioso? ¿Efecto dominó? Se ha demostrado que la información es prevención, por tanto es importante que se habla del tema pero con un cierto rigor. Existen diferentes publicaciones sobre Deontología básica que tratan sobre aspectos importantes en casos de suicidios como: no publicar fotos del fallecido, no describir el método utilizado con detalles, publicar factores de riego, evitar incentivar los mitos falsos, fundamentar en base a evidencias demostrables antes de publicar la noticia, entre otros. En definitiva, tratar de evitar el sensacionalismo cuando ocurre un caso de suicidio.
  12. Según la estación del año hay más suicidios o no. Según las estadísticas de los últimos años no existe repunte según el mes del año. Por tanto, la estacionalidad no obedece a que se produzca un suicidio o no.

En el marco de las creencias falsas o erróneas sin base científica, los mitos alrededor de la muerte por suicidio no resultan inocuos. Estos mitos empeoran la situación al impedir el alivio del sufrimiento del paciente, no permitiendo valorar adecuadamente el riesgo en cada caso. Además, pueden estar detrás de una intervención inadecuada o tardía.También dificulta el abordaje de los supervivientes. Por ello la importancia de transmitir y desmentir a través de una información adecuada resulta de vital importancia.

Sería interesante destacar varios aspectos interesantes como los siguientes:

  • Los datos demuestran que el suicidio es una de las principales causas de muerte en el mundo.
  • Resulta fundamental que las y los profesionales sanitarios y no sanitarios conozcan y comprendan la realidad del suicidio a través de la información contrastada como resultado de la investigación.
  • Las y los profesionales son uno de los pilares básicos del tratamiento (psiquiatría, psicología, trabajo social, médicas y médicos familia, enfermería…), tanto en las y los pacientes como en su entorno familiar y laboral.
  • En el suicidio intervienen factores de riesgos prevenibles y tratables.
  • Importancia de apoyar al tejido asociativo y grupos informales de afectadas y afectados de muerte por suicidio.
  • Valorar a los grupos de supervivientes que apoyan a quienes pasan por este difícil momento en el que la culpa y la impotencia en muchas ocasiones obstaculizan la elaboración de duelo.
  • Importancia de trabajar el estigma que rodea a estas muertes, un tema que se sigue sin tratar.
  • Abrir las puertas de los colegios e institutos y hablar de la problemática sin tabúes.
  • Importancia de desarrollar e implantar protocolos de prevención a nivel nacional, andaluz, universidades, colegios, administraciones locales, etc.

Es importante destacar el hecho de que ante cualquier intento o idea de suicidio, hay que acudir al médico de familia. Éste, si entiende que existen riesgos, lo derivará a la Unidad de Salud Comunitaria que pertenezca, la cual está compuesta por profesionales con alta cualificación: psiquiatras, psicólogas y/o psicólogos clínicos, trabajadoras y/o trabajadores sociales sanitarios, enfermeras y/o enfermeros, auxiliares de enfermería, administrativas y/o administrativos, entre otros. Ante un caso de emergencia sanitaria se debe llamar al 112 o Urgencias del Centro de Salud próximo, que se encargará de filtrar la llamada y dar la respuesta más eficaz.

Debemos subrayar la gran labor de los grupos informales de supervivientes, en Huelva contamos con la Plataforma Atulado o tejidos asociativos como FEAFES HUELVA y la Fundación Pública para la Integración Sociolaboral de las Personas con Enfermedad Mental, FAISEM. Asimismo existe el Teléfono de la Esperanza, que cuenta con un número de atención las 24 horas (717 003 717) o el Teléfono de la Esperanza de Huelva (959 281 515), entre otros.

Julio Piedra Cristóbal.
Trabajador Social Sanitario. Unidad de Salud Mental Comunitaria.
Servicio Andaluz Salud.
#TrabajarJuntosParaPrevenirElSuicidio




Deje un comentario

Su dirección de correo no será publicada.