Una investigación de la UHU consigue aclarar las causas de la contaminación de Bogotá

El colombiano Omar Ramírez, doctorando de la Universidad de Huelva en Ciencia y Tecnología Industrial y Ambiental, lidera este proyecto que pretende describir las fuentes de contaminación del aire de Bogotá. Los resultados de esta investigación se han publicado en dos prestigiosas revistas internacionales: Environmental Pollution (Reino Unido) y Atmospheric Research (Países Bajos).

La contaminación en Bogotá, es un problema muy preocupante para el Gobierno Colombiano.

Cristina Morales. La contaminación es un problema medioambiental que afecta a numerosas ciudades, entre ellas a la capital de Colombia, Bogotá, tanto que en julio el Ministerio de Ambiente pidió al gobierno de la ciudad que tomara medidas que hicieran mejorar la calidad del aire. Según un informe del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), la capital tiene algunas zonas con la peor calidad de aire de todo el país, junto conalgunos puntos de Medellín.

El grupo de investigación de la UHU ‘Atmospheric Pollution’.

Desde Huelva, un grupo de investigación de la Onubense inició una investigación para tratar de adivinar las causas de la contaminación del aire de Colombia, y los compuestos que sus gentes respiran. El grupo ‘Atmospheric Pollution’ es una unidad asociada del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y forma parte del Centro de Investigación en Química Sostenible (CIQSO) de la Universidad de Huelva. El líder del grupo es el Doctor Jesús de la Rosa, quien posee una amplia trayectoria en geoquímica atmosférica, estudio de aerosoles y contaminación del aire.

Esta investigación en particular fue motivada por la preocupación de un joven colombiano, Omar Ramírez Hernández, quien forma parte de este grupo de investigación de la UHU. El investigador tiene formación en Ingeniería Ambiental y Sanitaria, es especialista en Evaluación del Impacto Ambiental para Proyectos y es titulado de máster en Sistemas Ambientales Humanos (Argentina) y en Tecnología Ambiental (España). Actualmente está finalizando el Doctorado en Ciencia y Tecnología Industrial y Ambiental en la Universidad de Huelva.




El colombiano Omar Ramírez, quien está finalizando su doctorado en la UHU, lidera esta investigación.

Nadie mejor que Omar Ramírez para que nos hable acerca del proyecto que lidera:

– ¿En qué consiste el proyecto?
En el marco del Doctorado en Ciencia y Tecnología Industrial y Ambiental, con el apoyo del grupo de investigación “Atmospheric Pollution”, ambos de la Universidad de Huelva, se decidió analizar la composición química del PM10 ambiental (uno de los principales contaminantes del aire urbano) en una zona de una de las ciudades más pobladas de América Latina (Bogotá, Colombia). Esto significa que, durante un año continuo (2015-2016), se tomaron muestras diarias de partículas suspendidas con el potencial de ingresar al cuerpo humano vía respiratoria (PM10) y se analizó su composición química. Con esta información se logró conocer qué compuestos integran este contaminante y cómo varían temporalmente. Además, se identificaron sus principales fuentes de emisión y sus niveles de contribución, lo que permitió reconocer las actividades más impactantes. 




Infografía que muestra los principales componentes del aire de Bogotá.

– ¿Cuáles fueron los principales resultados de la investigación?
En primer lugar, la concentración promedio anual del PM10 fue 38 ?g/m3, lo cual es casi dos veces el límite máximo recomendado por la Organización Mundial de la Salud – OMS (20 ?g/m3). Los valores promedio más altos se obtuvieron durante periodos de lluvia y los valores pico durante periodos de sequía. En segundo lugar, se reportó que el principal componente químico del PM10 fueron partículas de carbono (51%), las cuales se asociaron, según la época del año, con incendios forestales, fuentes de combustión industrial y emisiones de vehículos a gasolina y diesel. Dentro de estas últimas sobresalieron los miles de camiones y autobuses que llegan y salen de la terminal de transporte y de las plazas de mercados mayoristas localizadas al occidente de la Ciudad, los cuales operan a diesel y carecen de sistemas de control de sus emisiones.

En tercer lugar, se registró la importancia de los contaminantes secundarios, es decir, aquellos que no son emitidos directamente, sino que se forman en la atmósfera a partir de complejas reacciones fisicoquímicas entre gases y variables meteorológicas. Así, se encontró que el 45% del carbono orgánico era de tipo secundario. Esto significa que las discusiones de calidad del aire deben integrar este tipo de contaminantes, ya que por lo general se limitan a los contaminantes primarios (es decir, aquellos que se inyectan directamente en la atmósfera). Finalmente, se obtuvo que la principal fuente de PM10 en la zona de estudio fue el tráfico (46%), relacionado tanto con emisiones del tubo de escape, como con la resuspensión de polvo acumulado, el desgaste de los vehículos y del pavimento. Algunos de estos resultados se han publicado recientemente en dos prestigiosas revistas internacionales: Environmental Pollution (Reino Unido) y Atmospheric Research (Países Bajos).

Bogotá es la ciudad más contaminada de Colombia.

– ¿Qué motivó a llevarlo a cabo?
Analizar la calidad del aire urbano, especialmente de una ciudad con una población superior a 8 millones de habitantes como Bogotá, es un tema complejo y no debe limitarse simplemente a medir “cuánta” contaminación existe, tal como lo hacen actualmente las autoridades ambientales colombianas. Debemos avanzar y preguntar “qué” estamos respirando y de “dónde” proviene la contaminación. De esta forma podemos generar planes de descontaminación efectivos que actúen sobre las principales fuentes de emisión. En el caso de Bogotá, se han registrado altas concentraciones de PM10 y varios estudios han evidenciado el alto impacto de este contaminante sobre la salud de la población, particularmente en niños menores de 5 años. No obstante, a la fecha no se tenían investigaciones robustas, con mediciones de un año continuo, que dieran cuenta de las principales fuentes de este contaminante, sus contribuciones y su variabilidad temporal. Esta fue una de las principales motivaciones del estudio.

– ¿Cuánto tiempo ha durado el proyecto?
El proyecto inició en el año 2014, momento en el cual se formuló la propuesta y se iniciaron todos los trámites logísticos para dar inicio a las mediciones de campo. El periodo de muestreo fue junio de 2015 a mayo de 2016, seguido de la fase de análisis de muestras en laboratorio, tratamiento de datos, discusión de resultados y redacción de publicaciones. Cada una de estas etapas demandó tiempo, logística y esfuerzo sin los cuales no hubiera sido posible avanzar.

– ¿Ha recibido algún tipo de financiación?
El proyecto se subvencionó con fondos propios del grupo de investigación y en Bogotá se contó con el apoyo de la Universidad Libre, Universidad El Bosque y Universidad Nacional de Colombia.

 




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