Un microalga de la Cuenca Minera de Huelva permitirá mejorar la producción de bivalvos

Investigadores de la UHU lideran un proyecto científico, dirigido por María Cuaresma Franco, destinado a enriquecer los piensos que se utilizan para la cría de especies marinas con una microalga aislada en la Cuenca Minera hace poco menos de una década.

María Cuaresma, en el laboratorio trabajando en esta investigación.

HBN. Coccomyxa onubensis, es una microalga aislada en la Cuenca Minera que vive en condiciones de extrema acidez. Hace menos de una década el grupo de investigación de Biotecnología de algas (Bital) de la UHU lo aisló y catalogó para la Ciencia como un precursor de luteína, un antioxidante natural apto para el consumo humano. Es decir: a partir de su biomasa (seca) e ingesta, Coccomyxa onubensis podría aportar beneficios para la salud en forma de reductor de triglicéridos y colesterol en sangre, entre otros. Y así se constató.

Pero la curiosidad del grupo liderado por Carlos Vílchez hizo que este microscópico ser vivo se convirtiera en un candidato ideal para ver otras potencialidades, como así ha sido. Coccomyxa onubensis podría ser, hoy en día, una interesante microalga para el sector de la acuicultura. Y dentro de este segmento económico, el de los bivalvos aparece como una futurible diana comercial. ¿Se imaginan a almejas, ostras, coquinas, etc, alimentadas con piensos enriquecidos con Coccomyxa onubensis y que nos reporten beneficios? Pues ésta es la base de un proyecto de investigación liderado por María Cuaresma Franco y que se realizará en colaboración con el IFAPA Aguas del Pino, en Cartaya; la Universidad de Almería y la empresa Biovan SL.

El alga ha sido hallada en la Cuenca Minera de Riotinto.

“Efectivamente, el proyecto está basado en este microalga que aislamos en la Cuenca Minera. Vimos que era un importante productor de luteína, un antioxidante natural, y comprobamos su capadidad hipolipidemica para reducir colesterol y triglicéridos en sangre de forma significativa. Con estos datos avanzamos en el conocimiento de este nuevo agente para futuras utilidades”, asegura Cuaresma.

Imagen de los miembros del equipo de investigación.

Y de pronto, se encendió la luz. La biomasa de este microalga es apta para el consumo animal, según previas investigaciones del grupo, y, por ello, podría esperarse su potencial para el consumo humano como suplemento alimentario. Pero, además, también podría servir de base alimenticia para especies cultivables, como peces o bivalvos. Precisamente, el proyecto financiado ahora por la Fundación Ceimar surge como continuación de un proyecto de tesis doctoral financiado por dicha entidad y cuya defensa tendrá lugar tras el verano por Juan Luis Fuentes Cordero, miembro del mismo equipo de investigación. “La idea del nuevo proyecto es darle una aplicación más a este acidófilo. Sabemos que a día de hoy, la alta demanda de productos marinos en el mundo está esquilmando las aguas, por lo que la acuicultura se ha convertido en un sostén fundamental para la provisión de alimentos. Teniendo en cuenta las aplicaciones de esta microalga (su capacidad de producir luteína, además de su fácil cultivo) dimos un paso adelante y propusimos un nuevo uso: Diseñar un pienso para estas especies rico en Coccomixa Onubensis para engordar un tipo de ostra y una almeja”, subraya la investigadora.

Puede favorecer al cría de bivalvos. / Foto: reference.com.

Se trata de un “pienso” especial ya que entre otros objetivos se encuentra saber si además de un alimento, “puede favorecer el crecimiento y la resistencia a ciertos patógenos, además de una mayor calidad nutricional”. El grupo de investigación aunó estos tres conocimientos –seguridad alimentaria, capacidad de engorde de peces y la producción de luteína- para proponer entonces la mejora del cultivo de bivalvos.  Sus resultados pueden ser extrapolados a otras especies autóctonas, aunque aún están por definir.




La acuicultura en el Ifapa.
Instalaciones del Ifapa.

El proyecto es de un año y ha recibido una subvención de 4.000 euros de Ceimar.  Engloba a varios organismos e instituciones. Por un lado, el IFAPA, que se encargará de la cría de los moluscos y evaluará su desarrollo y resistencia a patógenos. “Sus técnicos utilizarán en sus tanques los microalgas que previamente enriqueceremos con luteína”, asegura.

Un interesante proyecto liderado por la Universidad de Huelva.

Por otro lado, la UHU producirá la biomasa de este microalga, probará nuevas condiciones de cultivo y realizará el análisis de la calidad nutricional y un análisis organoléptico de los moluscos obtenidos. En tercer lugar, Universidad de Almería, que ya aisló otra microalga con propiedades similares y que será utilizada como un segundo control; y, por último, la empresa Biovan SL, que evaluará nuevas propuestas comerciales para futuras aplicaciones en el mercado de los productos obtenidos.




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