Los caballos toreros

El triunfador de la tarde fue a la postre Andrés Romero, que desorejó al toro que cerró plaza y que salvó la tarde numéricamente hablando, puesto que el mal tino tanto de Cartagena como de Ventura con los rejones de muerte privó a ambos de cortar más trofeos en ambos casos.

Paula Zorita / Fotos: González Arjona – Toros La Merced. 

A menudo se habla de la forma física de los toreros, que hoy por hoy son lo más parecido a un atleta. Los duros entrenamientos a los que se someten, las carreras, otros juegos como frontón, padle, etc. y el toreo de salón son ya rutinas que forman parte de la vida de los matadores de toros; pero poco se habla de los duros entrenamientos de los rejoneadores y de sus caballos, los caballos toreros. Ellos también tienen que ser ‘atletas’. Su condición física, tanto del rejoneador como de los caballos tiene que ser igual o más fuerte que la de un matador de toros.

Hay que tener en cuenta que la doma ha ido evolucionando, y que ahora los rejoneadores exigen mucho más a sus caballos toreros. Ayer en el coso de La Merced vimos buena muestra de ello. Además de los recursos tradicionales de los que goza el rejoneo y que son un espectáculo para los sentidos, también los hay ‘accesorios’ que, en ocasiones no entiende el aficionado, pero sí ‘enloquece’ al gran público, todo un fenómeno digno de estudio. En el festejo que cerró plaza y daba carpetazo a esta exitosa Feria de Colombinas observamos estampas que no se enmarcan precisamente en esa doma vaquera clásica que caracteriza al rejoneo pero que enriquecen el espectáculo.

Vimos como Andy Cartagena hacer caminar (literalmente) a su caballo a dos patas alzándolo casi desde el centro del ruedo hasta las tablas. Sin duda es un espectáculo ver a un animal tan grande realizando ese ejercicio y además la capacidad de equilibrio y fuerza de Cartagena a lomos de él sin caerse hacia atrás. Pudimos ver a Diego Ventura rejonear a lomos de Dólar sin cabezada, únicamente utilizando como indicador para el animal las propias piernas del jinete, de nuevo, otro gran ejercicio de habilidad y muchas muchas horas de entrenamiento, como las que debe haber empleado Cartagena para que su caballo se alce sobre 
dos patas. Andrés Romero hace tumbarse a su caballo en el ruedo… además de otros llamativos ejercicios. No cabe duda de que son prácticas que no dejan indiferentes a nadie y que hace pensar en la de horas empleadas tanto por jinete como por los propios animales para llegar a ejecutarlas de tan espectacular manera dándole al rejoneo una dimensión muy importante. Los caballos toreros también son atletas.


De cualquier manera, esos elementos accesorios, como el toreo accesorio que se emplea a pie, son elementos que ‘adornan’ las faenas, pero no son lo más importante tauromaquicamente hablando. Ayer en el coso onubense hubo de todo, obviamente, pero de este último hubo mucho porque los toros no siempre se entregaron en las cabalgaduras de los jinetes, y éstos hubieron de poner todo de su parte para llamar la atención del público, consiguiéndolo en momentos de las faenas en los que la conexión con los  tendidos fueron realmente emotivos. 

El triunfador de la tarde fue a la postre Andrés Romero, que desorejó al toro que cerró plaza y que salvó la tarde numéricamente hablando, puesto que el mal tino tanto de Cartagena como de Ventura con los rejones de muerte privó a ambos de cortar más trofeos en ambos casos, que cortaron una oreja cada uno. Romero toreó al de Los Espartales dejándose llegar mucho a las cabalgaduras y siempre de poder a poder hasta donde llegó el animal, algo justo de raza. Derrochó oficio y buen hacer el jinete en su plaza querida y se ganó a pulso las dos orejas, un broche de oro de lujo para una Feria de Colombinas de nota. 


Cartagena realizó lo más destacado al segundo de su lote, un toro de Los Espartales que colaboró y al que pudo hacerle una faena rica en elementos accesorios de los que hablaba anteriormente, haciendo de ella un conjunto espectacular y vibrante a todas luces. Se le pidió el doble trofeo que el palco no concedió por no considerar pulcra su forma de matar al animal. Por su parte, Diego Ventura también realizó su mejor faena al segundo de su lote. Ventura lo puso todo ante este quinto de Los Espartales al que consiguió ejecutarle una faena que tuvo su punto álgido, como ya contaba anteriormente, a lomos de Dólar, con el que banderilleó de forma espectacular tras quitarle la cabezada. La plaza se puso en pie para posteriormente pedirle el doble trofeo que el palco le denegó con la consiguiente bronca. 

Última de Feria de Colombinas. Tres cuartos de entrada. Toros de Los Espartales para Andy Cartagena, ovación tras petición y oreja con dos vueltas al ruedo. Diego Ventura, ovación y oreja con fuerte petición de la segunda y Andrés Romero, ovación y dos orejas.

Galería gráfica de la jornada: 

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